Pirula, la perra que viaje en bus para recorrer Pereira

Pirula, la perra que viaje en bus para recorrer Pereira

El animal conoce todas las paradas de buses, al final del día llega donde su dueño como si nada.

18 de febrero 2015 , 06:36 p.m.

El reloj marca las 6 de la mañana en Dosquebradas (Risaralda). Una pequeña sombra de cuatro patas se acerca debajo de la puerta y unas uñas rasgan con paciencia hasta que abran la puerta.

John Freddy Ceballos abre la puerta de su cuarto, saluda a ‘Pirula’, la acaricia y le sirve comida en un plato. Ella, ansiosa, come rápidamente y gira hacia la salida de la casa para ir a hacer sus necesidades. La perrita de raza criolla sale, como siempre lo ha hecho, para reencontrarse con él en el restaurante familiar La Fragata que queda en la Terminal de Transportes de Pereira.

Mario Quintero viene conduciendo una de las busetas que cubren las rutas Santa Rosa de Cabal – Pereira y viceversa. El cupo de su vehículo está casi completo, muchas personas viajan a las 7 de la mañana para iniciar su día laboral en la capital de Risaralda. Mario frena la buseta justo en frente de la iglesia Santa Teresita por la avenida Simón Bolívar de Dosquebradas. Los pasajeros ven que ninguna persona se sube a la buseta, pero ninguno cae en cuenta de mirar hacia abajo, donde una perrita de tamaño mediano, seis años de edad y pelaje de color café rojizo, salta de un solo intento dentro del vehículo y se hace justo al lado de Quintero.

Rosa, una de las pasajeras de la ruta, mira sorprendida lo que ocurre frente a sus ojos. ‘Pirula’ se acomoda con confianza sobre el asiento del copiloto, mientras Mario, el conductor, la acaricia y la mima como si fuera una hija para él. Todos los pasajeros miran esta situación asombrosa pero ninguno se queja de que el animal esté dentro del carro. Rosa dice estar impactada pero a la vez enamorada de cómo la perrita espera el bus para viajar como un cualquier ser humano, además de su buen comportamiento, pues viaja sentada mirando frente a la ventana sin ladrar.

La buseta llega a su punto final de recorrido, la Terminal de Transportes. Solo cuatro pasajeros quedan dentro, entre ellos ‘Pirula’. Mario se detiene y abre la puerta, primero se bajan las tres personas y de última la perrita, que espera a que todos salgan. Mario sale junto a ‘Pirula’. Ya se conocen desde hace muchos años, porque no es la única vez que ella viaja en bus. De hecho, todos los días desde que era una cachorrita su dueño John Freddy la acostumbró a viajar.

‘Pirula’ se acuesta en el piso, junto a la taquilla de Flota Occidental. Se toma una última siesta mientras John, su dueño, llega para abrir el restaurante La Fragata. Quienes pasan cerca de la perrita miran asombrados pero sin disgusto, algunos ya conocen su historia, otros no tienen ni se imaginan que el apacible animal es un pasajero como ellos, que sabe perfectamente dónde esperar la buseta y dónde bajarse.

John llega al restaurante, abre las puertas para comenzar su jornada. ‘Pirula’ lo ve y corre junto a él, el movimiento incesante de su cola revela la felicidad de verlo nuevamente y se acuesta justo a un lado del local por razones de higiene. Ella todo el día espera a que John termine su turno, y en las noches viaja de regreso en buseta a Dosquebradas. Todos los días ‘Pirula’ se adelanta un poco, en otras ocasiones lo espera, ella siempre viaja y viajará en cuatro llantas y no en cuatro patas.

Juan Manuel López Cano
Para EL TIEMPO

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