En África, profesores de Eafit enseñan a hablar inglés

En África, profesores de Eafit enseñan a hablar inglés

Convenio entre Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial y Eafit, hace posible esa experiencia.

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18 de febrero 2015 , 06:26 p.m.

La universidad Eafit llegó a África. El 2 de noviembre del año pasado, Tiffany Carvajal y Diego Zapata, profesores de la institución educativa, viajaron a Guinea Ecuatorial para desarrollar un plan académico mediante el cual se pudiera perfeccionar el inglés de los universitarios de ese país del oeste africano.

El origen de ese proyecto se remonta a octubre del 2012, cuando entre la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (Unge) y Eafit se estableció un puente para una asesoría en geología.

Eafit aprovechó la oportunidad para de brindar apoyo a esa universidad en el área de idiomas. Carvajal es el encargado del acompañamiento académico y metodológico; mientras que Zapata es el soporte de los profesores para que mejoren su dominio del idioma.

Una tercera persona, Adriana Chacón, se unió como coordinadora administrativa; y, en Medellín, se conformó un equipo facultado para proveer los insumos que necesitan en África. Pero, ¿por qué una universidad colombiana? Aunque a simple vista pareciera que no tenemos nada en común con Guinea Ecuatorial, hay similitudes importantes.

Por ejemplo, ambos países hablan castellano y el ser antiguas colonias españolas dejó como herencia rasgos culturales compartidos. Eso le gustó a la empresa patrocinadora, Marathon Oil Company, multinacional del campo energético. También llamó la atención la experiencia de Eafit en la enseñanza de idiomas.

Con el proyecto la única meta no es formar gente que pueda enseñar inglés en Guinea Ecuatorial. Lo principal es establecer una administración académica que se encargue de aspectos como la asignación de profesores, del establecimiento de un plan de estudios y del diseño de exámenes que respalden ese plan. De lo contrario, los profesores, por más buenas intenciones que tengan, irán sin rumbo fijo.

Gloria Moreno, asesora de este programa, explicó que hay una ventaja cuando se aprende inglés en un lugar que no es angloparlante.

En Inglaterra o Estados Unidos es cierto que habrá una mayor inmersión en la lengua pero, en su opinión, en un ambiente de segundo idioma se tiene más cuidado para que las personas vayan cogiendo, con menos velocidad pero con mayor entendimiento, cada concepto. En Guinea Ecuatorial se encontraron con profesores que habían estudiado inglés en una universidad de Estados Unidos, pero para los estándares de Eafit tenían un nivel bajo.

La idea es que lleguen mínimo a un nivel B2 o C1, según el Marco Común Europeo. Esa meta debe conseguirse en dos años, que fue el límite de tiempo establecido para el proyecto.

Para Carvajal, coordinadora académica, el balance del primer trimestre es bastante positivo. Incluso, dijo, han adelantado etapas que estaban consideradas para cuando hubieran transcurrido entre ocho y 12 meses.

“Hemos logrado ganar la confianza del grupo de profesores locales y de las directivas de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial. Se ha generado buena relación, buena comunicación y un ambiente de trabajo agradable para la implementación de la propuesta de Eafit”, agregó.

Actualmente cuentan con 60 estudiantes de tercer y cuarto año de la Unge. Todos pertenecen a carreras específicas relacionadas con la industria minero energética.

Thomas Treutler, director de Idiomas de Eafit, dijo que una de las metas para este año es llegar a duplicar el número de estudiantes.

Además, recibirán una primera delegación de alumnos provenientes de Guinea Ecuatorial que se capacitará en Colombia.

Guinea Ecuatorial es un país de 28.051 kilómetros cuadrados, una tercera parte de la superficie de Antioquia. Está ubicado en el oeste africano, tiene una población cercana al 1.800.000 habitantes y es el único país de ese continente que habla español.

En los años 90 se convirtió en un importante exportador de petróleo y gas natural, lo que atrajo numerosas multinacionales de ese sector, en su mayoría provenientes de Estados Unidos y el Reino Unido.

En ese momento la pequeña nación vio la necesidad de contar con personas que dominaran el inglés.

Las únicas dificultades que han tenido que superar, hasta la fecha, tienen que ver con la falta de espacio físico y adaptación a códigos culturales y formas de trabajo diferentes.

Y es que estar en Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, dicen, es como trabajar en Barrancabermeja, con una temperatura que hace que todo vaya a un ritmo diferente.

VÍCTOR CASAS
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN

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