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Victorias y batallas pendientes del movimiento LGBTI en Colombia

Victorias y batallas pendientes del movimiento LGBTI en Colombia

Han logrado más de 70 sentencias de la Corte a su favor, pero quedan luchas como el matrimonio.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
18 de febrero 2015 , 06:07 p. m.

 Germán Humberto Rincón Perfetti, abogado y defensor de los derechos de la población LGBTI en Colombia, dice que el movimiento social al que pertenece ha sido el que más conquistas jurídicas ha logrado en Colombia, en el menor tiempo y con el menor número de víctimas.

“Tal vez por el activismo”, dice, porque usan los medios electrónicos y éstos multiplican el poder de sus mensajes, porque los han asesorado bien de todo el mundo sin esperar retribución económica, es que avanzan a pasos de gigante.

Sin embargo, aunque Colombia ha ganado en tolerancia, para Mauricio Albarracín, director de Colombia Diversa, no siempre ha sido así.Hasta hace apenas 30 años la población LGBTI vivió una cruenta época de represión por las normas discriminatorias que entonces regían. (Lea también: Horas clave para definir futuro de adopción gay)

En su artículo ‘La despenalización de los actos homosexuales en Colombia: un cambio legal desde arriba’, Albarracín cuenta que en 1936 el país penalizó los actos homosexuales entre adultos, y solo hasta 1980, con la reforma del Código Penal, dejaron de perseguirse los actos homosexuales bajo el título de “abusos deshonestos”.

Luego, la Constitución de 1991 instauró una República laica y diversa, y abrió la posibilidad a los ciudadanos de reclamar derechos por medio de la tutela y las acciones de constitucionalidad. Entonces, una puerta se abrió para las reivindicaciones de los LGBTI. (Lea: Cara y sello en debate sobre la adopción gay)

Rincón Perfetti divide la lucha en dos periodos: Del 92 al 2007 y de este último año a la actualidad.

El primero fue un tiempo de búsqueda de protección individual. La Corte reconoció a los homosexuales el derecho a ser maestros de instituciones educativas públicas, a cambiarse el nombre, a que, en caso de pertenecer a las Fuerzas Armadas, no se considere la homosexualidad como una falta al Reglamento de Régimen Disciplinario, a estar en lugares públicos, entre otros.

A partir del 2007, la lucha se concentró en la protección de las parejas. La Corte reconoció a los homosexuales, por ejemplo, el derecho a que su pareja lo pueda afiliar a la seguridad social, a tener derecho a la pensión de su compañero permanente, a que la unión libre en parejas homosexuales fuera legal, a ser reconocidos como familia, a las visitas conyugales en las cárceles y, en agosto del año pasado, a la adopción de hijos por parejas homosexuales siempre y cuando alguno de los dos sea el padre o la madre biológica. (Lea también: ¿Quién es el abogado que definirá si parejas gay pueden adoptar?)

Las luchas pendientes

Aunque en los últimos años la Corte Constitucional ha sacado más de 70 sentencias a favor de los homosexuales, para Rincón Perfetti, el país tiene pendiente que lo que está en el papel también se sienta en la calle. Para él, falta transformación cultural y social, y el Estado colombiano no ha tenido voluntad para generarla.

Lo mismo concluye Mauricio Albarracín, para quien, si bien hay muchos derechos reconocidos, hay un reto muy grande en la implementación.

Según dice, los notarios no conocen cómo actuar frente a las normas que protegen a los homosexuales respecto a los fondos de pensiones, por ejemplo; hay un problema grave de violencia y discriminación cotidiana; las instituciones educativas proyectan la homofobia; hay un desconocimiento legal de las personas transgénero, y la comunidad LGBTI de ciudades intermedias y zonas rurales ignora muchas veces sus derechos.

También persisten otras barreras. En materia de pensiones, dice Rincón Perfetti, hay mucha resistencia por parte de jueces y abogados al cumplimiento de las sentencias de la Corte. “Necesitamos una ley en el Congreso que avale esto, porque la jurisprudencia no es suficiente garantía ante la homofobia y la ignorancia”, resalta el defensor.

Además le preocupa que el matrimonio igualitario aún no exista en el país. Si bien las parejas del mismo sexo pueden formalizar y solemnizar su vínculo contractual ante un notario o juez, pero no hay matrimonio como tal.

Para él, la mayor fuente de resistencia para defender los derechos de la comunidad LGBTI en Colombia ha sido lo que llama “la contaminación por fundamentalismo religioso”. Según dice, hay iglesias que aprueban y están a favor de sus causas, pero en el Gobierno hay un “fundamentalismo religioso disfrazado de acciones constitucionales”.

A Humberto Tobón Layos, director del Grupo LGBTI Antioquia, le parece que el gran logro de Colombia ha sido “despatologizar” el tema de la diversidad sexual y de género, pero al líder le preocupa la “homofobia de Estado” que hay en el país. “Somos el único grupo social y poblacional, después de los afro y los indígenas, para el cual el Congreso no ha hecho ni una sola ley. Todo lo hemos logrado bajo sentencias de la Corte Constitucional”.

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