Carlos Mario Correa presentó antología de crónica universitaria

Carlos Mario Correa presentó antología de crónica universitaria

El veterano periodista habló de este género que le apasiona y enseña.

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17 de febrero 2015 , 07:31 p.m.

La cara del maestro Carlos Mario Correa parece siempre asombrada, como si en cada cosa que dice descubriera algo nuevo.

En una oficina de dos por dos metros, en la universidad Eafit, y rodeado de libros que parecen aprobar cada frase de Correa, el periodista que informó sobre la violencia de los años 90, que fue amenazado y que luego de muchos años de libreta y lapicero se dedicó a la docencia, ahora es la fuente.

El cronista, ‘profe’ e investigador presentó el pasado miércoles una de sus más extenuantes investigaciones: la primera antología de crónica universitaria de Colombia: Aprendiz de cronista. Periodismo narrativo universitario en Colombia 1999- 2013.

Cinco años de trabajo recolectando periódicos universitarios de 14 ciudades del país, que no siempre fueron fáciles de obtener; más la lectura de cerca de 800 textos, la decantación por 300 de ellos y luego una preselección de 106, de los que, finalmente, 66 fueron los elegidos, constituyeron los pasos para estructurar esta antología.

Momentos antes de salir a presentar el libro en uno de los auditorios de Eafit, junto a sus alumnos y sus colegas, el profesor Correa habló del oficio del periodismo.

El periodista Héctor Rincón afirma que el periodismo es muy fácil de enseñar pero muy difícil de aprender. Como docente y periodista, ¿qué opina de ello?

El periodismo es difícil de ejercer y difícil de enseñar, para ambas se necesita una vocación salvaje, férrea, la convicción de que el periodismo se hace con todos los sentidos. No basta la preparación intelectual sino inclusive la disposición física y emocional, y más para ejercer en nuestro país. El mejor periodismo y la mejor docencia son los que vinculan un proyecto de vida. No se puede ser periodista sin vivir el hecho de serlo y poco se puede enseñar sin vivir la esencia de llevarlo en la sangre, la vida y la mente.

Usted describe una persona apasionada que busca al periodismo. ¿Puede el periodismo encontrarlo a uno?

Es difícil. Creo que el periodismo no lo encuentra a uno sino que uno hace todo por encontrarlo y hacerlo parte de su vida. Es una carrera altamente exigente a la que no se llega por ósmosis o por azar, sino por convicciones personales muy decantadas. (...) Es necesaria más preparación intelectual, académica, el mejor periodista es el que se forma con el pensamiento de ser el mejor… el que más lee, el que más viaja, el que más relaciones tienen con su comunidad, el que más vínculos estables construye, el que tiene una agenda más completa de fuentes, el que más entrevista, el que más contrasta los datos de esas entrevistas.

¿Son los medios tradicionales y el periodismo del día a día, devoradores de nuevos cronistas?

Sí. El periodismo diario y ahora el periodismo que tiene la estructura en las redes sociales es muy complejo para narrar. El periodismo de ‘versiones’ cada 20 minutos no da ni tiempo para hacer llamadas, ahí cuando se está conectado todo el día al maremágnum de mensajes que se vehiculizan por las redes sociales y esos mensajes –como los trinos del expresidente Uribe– son noticias, pues es muy difícil llevar esos hechos a una crónica. La crónica requiere tiempo, reportería, la cercanía con las personas, viajar por la ciudad, la crónica demanda inmersión, la tensión y el calor de la cercanía con el ser humano, los personajes. Por eso abunda la crónica mal hecha, el llamado ‘acronicadito’ que no es más que un vestido que se le pone a la noticia para que se vea mejor, mejor maquillada ante el público pero que carece del vigor de la reportería. La mejor crónica es la que junta a los testigos, los documentos y las vivencias.

Ahora, sobre ‘Aprendiz de cronista’, ¿qué fue lo más complejo durante esta investigación, selección y publicación?

La antología es el producto final de un proceso de investigación de cinco años. Me demoré mucho reuniendo 14 años de periodismo universitario. Son periódicos ‘laboratorio’ en los pregrados de Comunicación Social - Periodismo o Periodismo. La muestra fue de 35 periódicos de cerca de 40 que puede haber en el país. Obtener esos periódicos fue muy complejo: no hay archivos organizados en las universidades, una falla que se evidenció. No se hace un archivo universitario, el archivo lo hace un estudiante o profesor gomoso que los colecciona. Pocos tienen buen archivo. Y la otra parte fue la lectura: leí entre 750 y 800 crónicas y finalmente hice una preselección de 300. Después otra preselección de 106 y finalmente en el libro quedaron 66.

¿Sobre qué escribieron crónica los estudiantes universitarios?

Unos de los aspectos más positivos, que más me gustó, es que a través de los cronistas universitarios se les ha dado voz y presencia a las víctimas, a su dolor, a sus experiencias, a su tragedia, unas víctimas que estuvieron olvidadas. Antes el periodismo le daba mucho despliegue a los victimarios incluso con libros y los periodistas han servido incluso de amanuenses para escribir libros con la voz del victimario. En la Biblioteca Nacional había 26 libros sobre Pablo Escobar y sólo uno con artículos de Guillermo Cano una de sus víctimas más conocidas. De allí que considero que ese es uno de los temas esenciales de la Antología.

¿Está garantizada la nueva generación de cronistas en el país?

Sí. Hay un acercamiento a la crónica muy decidido de un grupo muy importante de revistas en Latinoamérica y en Colombia como el Malpensante, Etiqueta Negra, Soho. Creo que nuestros periódicos clásicos y reconocidos se están dando cuenta que la crónica les da vida, es el alma del periodismo, que la crónica no puede quedar relegada para los domingos sino que la deben llevar a la primera página. Hay diarios en el mundo que no la han desdeñado y creo que con estas antologías de los últimos años se está persuadiendo a los directores y dueños de medios de que hay que volver a este género antiguo, vital, maravilloso, del que ha salido todo el periodismo conocido. La crónica es la gran paridora de géneros.

¿Es la crónica una buena herramienta para la enseñanza del periodismo?

La crónica es el género que mejor opción da para enseñar periodismo pues es muy personal, colorido, emocional y es un género muy cercano a las experiencias de las personas mismas, a sus historias. Está cercana a la cotidianidad, cercana a todo. Por su plasticidad brinda enormes posibilidades para contar un hecho informativo, es ideal para emocionar y persuadir al futuro periodista. Con la crónica se enseña casi sin dolor, sin drama, de una manera más lúdica.

¿Viene un segundo volumen? ¿Qué sigue?

Esperemos ver la acogida de estudiantes, periodistas y maestros para pensar en un segundo volumen que está ahí con las 40 que no entraron en esta selección. Por otra parte seguiré investigando sobre la crónica universitaria y la latinoamericana pues ellas tienen el mismo Adn. La crónica universitaria que quedó seleccionada en este ‘Aprendiz de Cronista’ se mira de cuerpo entero en el espejo de la crónica latinoamericana actual, la que hacen los nuevos cronista de Indias.

VÍCTOR HUGO VARGAS RODRÍGUEZ
Redactor Diario ADN
MEDELLÍN

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