Señalada en crimen de niños pretendía 'darles un susto' a los Vanegas

Señalada en crimen de niños pretendía 'darles un susto' a los Vanegas

Habría planeado desterrar a la familia de un predio en disputa para montar un negocio.

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17 de febrero 2015 , 08:26 a. m.

A 17 kilómetros del rancho en el que fueron asesinados los cuatro hermanos Vanegas Grimaldo, de 17, 14, 10 y 4 años, vive la mujer que, según las autoridades, es la autora intelectual de la matanza ocurrida en la noche del 4 de febrero y que ha conmovido al Caquetá y al país.

Luz Mila Artunduaga, capturada este lunes, se dedica a vender tinto y aguapanela, tiene 58 años y asegura que le pertenecen las tierras que Jairo Vanegas, padre de los menores muertos, reclama como propias. Están en el sector conocido como Cuarto Túnel.

El terreno es una reserva forestal que no debía ser habitada, pero Luz Mila Artunduaga, madre de dos hijas, pretendía montar en él un estadero y un lavadero de carros. Llegó a la zona con su familia en mayo del 2013, luego de dejar un puesto de comidas que tenía en el centro de Florencia, en el sector conocido como Las Galerías. “Su objetivo era montar una fonda en el predio que Jairo Vanegas dice que compró por 9 millones de pesos”, ratificó una fuente en la investigación.

Los líos por esas tierras, las mismas que otros vecinos de los Vanegas también han reclamado, comenzaron en el 2013 con una serie de recriminaciones de lado y lado.

Una de ellas vino de Diana Artunduaga, hija de la presunta autora intelectual de la matanza de los cuatro hermanos. Aseguró que el padre de los niños, Jairo Vanegas, le pegó con un machete en la cara en diciembre del 2013.

Intentaron, sin suerte, conciliar en marzo del año pasado y la audiencia en la que se haría formal el proceso estaba programada para el 6 de febrero, 2 días después de la masacre.

Luz Mila Artunduaga asegura que si bien tiene problemas con los Vanegas, no tiene nada que ver con el plan que terminó con la vida de cuatro de los hijos de la pareja.

Sin embargo, en el expediente aparece que ella habría planeado “darles un susto” a los Vanegas para obligarlos a salir del predio, en el kilómetro 45 de la vía que conecta a Florencia y Neiva.

Entre las pruebas está el testimonio de una mujer vendedora de minutos, que contó a los investigadores que el día que Édison Vega García –capturado el sábado– llamó a uno de los sicarios, Cristopher Chávez Cuéllar, este estaba en compañía de Luz Mila.

Además, dijo que lo llamó desde la vereda Las Brisas, donde además se habrían reunido con los autores materiales del crimen: Cristopher Chávez, de 42 años, y Énderson Carrillo Ordóñez, alias ‘Enano’, de 23 años.

Con los testimonios recogidos los investigadores establecieron que Édison Vega García, de 27 años y quien tiene una protuberancia en el labio, trabajaba lavando carros cerca de Luz Mila Artunduaga.

Además, que tanto él como su hermano Aleiser García Ramírez conocían a los niños víctimas. Este último, capturado este lunes en la tarde en la vereda Las Brisas, también vive cerca a los Artunduaga y habría participado en el crimen como intermediario entre Luz Mila y los asesinos.

“Les mostró dónde quedaba la casa donde estaba el joven de 17 años que fue obligado a llevar a los sicarios hasta la casa donde estaban los niños”, dijo una fuente de la Fiscalía. Agregó que se habría encargado de pagar los 500.000 pesos a los dos sicarios.

En la lista de implicados y que podrían ser capturados en las próximas horas, está Jainer Antonio Urueña Esquivel. Fuentes aseguran que este hombre tiene un perfil criminal alto y que extorsiona haciéndose pasar como de las Farc. Testigos dijeron a las autoridades que este sostendría una relación sentimental con una de las hijas de Luz Mila Artunduaga.

Urueña Esquivel ya tiene orden de captura. La Fiscalía y la Policía trabajan en la identificación de otras dos personas que habrían prestado el dinero que se pagó a los asesinos.

Hasta ahora han sido detenidas cinco personas.

El sicario que usaba brujería

El menudo aspecto de Énderson Carrillo Ordóñez, uno de los tres señalados autores materiales del crimen de los hermanos Vanegas, esconde a un curtido delincuente que, según las autoridades, forma parte de una red sicarial que opera en Caquetá y los departamentos vecinos.

Además de su expresión fría, sorprendió el tatuaje que lleva en su brazo derecho. Es la llamada ‘oración del sicario’, una práctica de brujería usual en el bajo mundo y que supuestamente sirve para proteger a los delincuentes y atraer a su ‘círculo’ a sus víctimas sin recibir un rasguño.

Tatuaje

Alias 'el Enano' tiene en su brazo un tatuaje con oración del sicario / Foto: Policía Nacional

“En nombre de todo poderoso, de la santísima de la trinidad, conjuro que conjure nn con el nombre quien seas, si es tigre, león, brujo”, dice el macabro escrito sobre la piel.

La Policía asegura que antes de cada ‘trabajo’, Carrillo Ordóñez, conocido como el ‘Enano’, rezaba ese conjuro.

LEO MEDINA
Enviado Especial de EL TIEMPO
Florencia (Caquetá)

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