'Guerreros de luz de arcoíris', un retrato a la infancia indígena

'Guerreros de luz de arcoíris', un retrato a la infancia indígena

La fotógrafa Giscela Molina expone su trabajo en el Colombo Americano del centro de Medellín.

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16 de febrero 2015 , 06:45 p.m.

Los niños, la fotografía y descubrir las comunidades indígenas son las grandes pasiones de Giscela Molina.

Esta fotógrafa valluna expone por estos días ‘Guerreros de luz de arcoíris’, una selección de 21 fotografías que puede observar el público que visite la sede centro del Colombo Americano.

Los protagonistas de estas fotografías son los niños, retratados luego de un trabajo de varios años y de viajes a distintos lugares del mundo como son la Sierra Nevada de Santa Marta, India, Roma, Panamá y el amazonas brasileño y colombiano.

“Son los niños que están llegando ahorita, a la nueva creación, que vienen a enseñarnos a volver al origen, a sembrar la semilla, a tener más respeto por nosotros, a cuidar más la tierra, el agua, los recursos naturales, a vivir en amor, luz y armonía”, dijo la artista, que agregó que tiene un gran feeling con los más pequeños.

Dentro de la exposición, se destaca la foto de Sol, una niña indígena huitoto.

“Es mi foto favorita y cuando la vi, me enamoré y me fui detrás de ella para que se dejara capturar porque no me miraba hasta que me dijo ‘bueno’ y eso fue lo que capturé: esa mirada y esa inocencia”, relató la fotógrafa.

En la muestra también están los rostros de dos niños de la India, y que ella tituló ‘Soy pureza, soy vida’.

“Hay una foto que me recuerda mucho la infancia, que siempre ha sido un gesto y es poner las manos en la cara, como sorprendida”, dijo.

Para Giscela, la fotografía es su vida y la cámara es “su tercer ojo”. Ella dice que espera morir en esa profesión, pues no siguió con sus carreras de piloto de aviones ni en el cine, este último que aprendió en su viaje a Buenos Aires.

Para ella esto es la felicidad. “Significa todo, porque es poder mirar más allá, poder capturar las almas pero para compartirlas, no como cuando llegas a las indígenas que donde dicen que fotos no porque se roban el alma. Yo las robo pero para compartirlas, para compartir el espíritu, la sabiduría, el amor”, expresó la joven fotógrafa, que vive en el corregimiento de Santa Elena.

Y es que Giscela tiene una fascinación por las comunidades indígenas, por eso sus viajes alrededor del mundo están relacionados con esta población, le gusta estudiar sus costumbres y aprender de ellos.

“Me gusta mucho conocer la sabiduría ancestral, saber rituales, cómo se comunican con la tierra, cómo la trabajan, qué dioses tienen, qué significa la naturaleza para ellos”, dijo y agregó que le gusta saber de las tradiciones, por ejemplo “la siembra de la luna en las mujeres, cómo tienen en cuenta a la luna para hacer sus cultivos”.

La exposición está ubicada en el primer piso del Colombo Americano, la entrada es libre y estará abierta hasta el 15 de abril. Una oportunidad para apreciar a la niñez indígena.

DAVID CALLE ATEHORTÚA
REDACTOR ADN
MEDELLÍN

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