Editorial: Hora de limpiar la casa

Editorial: Hora de limpiar la casa

Ecopetrol se ha visto afectada por episodios aislados de corrupción que exigen una respuesta.

15 de febrero 2015 , 11:53 p.m.

Ecopetrol es, para decirlo con claridad, la empresa más importante de Colombia. Así lo confirman no solo las cifras de sus estados financieros, sino las encuestas de opinión que la destacan como la más admirada del país.

Por tal motivo, las acusaciones sobre episodios de corrupción en la compañía, de mayoría estatal, son motivo de inmensa preocupación. Los episodios que ha destapado este diario –que hacen referencia a hechos ocurridos hace unos años– constituyen un campanazo de alerta sobre la necesidad de efectuar las investigaciones pertinentes y sancionar en forma ejemplar a aquellos que hayan cometido actos venales.

No puede ser de otro modo. En momentos en que el mercado de los hidrocarburos experimenta innegables turbulencias a nivel mundial, lo que se requiere es garantizar que la nave está lista para afrontar el oleaje, por fuerte que sea. Y eso solo se logra eliminando de raíz cualquier tipo de cuestionamientos sobre su manejo.

En razón de lo anterior, es obligación de las instancias judiciales llevar a cabo las investigaciones a que haya lugar y producir resultados a la mayor brevedad. Las pesquisas iniciales sugieren que se trata de actos aislados, debido a lo cual hay que reaccionar con presteza, para que Ecopetrol pueda tomar un segundo aire y enfrentar con determinación los desafíos que vienen.

Los retos no son de orden menor. Como bien lo sabe la opinión, las cotizaciones del petróleo han caído en cuestión de seis meses a la mitad de su valor. El exceso de oferta, ocasionado por el auge que han tenido en Estados Unidos las explotaciones que usan técnicas no convencionales, se ha reflejado en los precios del crudo.

Más allá de las estrategias que tienen las diversas naciones productoras, el hecho es que se ha presentado una transformación radical en las condiciones que existían hasta hace poco. Para ponerlo en términos simples, ha comenzado una especie de guerra de resistencia, que debe ser afrontada con entereza por las firmas de todo tipo.

Al respecto, hay que reconocer que Ecopetrol cuenta con fortalezas y debilidades. Entre las primeras se encuentra el hecho de poseer diferentes unidades de negocio, que no dependen únicamente de la exploración y la explotación de petróleo. Por ejemplo, la próxima entrada en operación de la refinería de Cartagena ayudará a que la generación de valor agregado sea mayor, por la actividad de una factoría que –en su género– será una de las más modernas de América Latina.

No obstante, la empresa tiene un nivel de reservas recuperables de crudo relativamente bajo. Más allá de que las nuevas condiciones del mercado la hayan obligado a hacer recortes en su presupuesto de inversiones, debe asumir el desafío de mantener la rienda corta en su manejo interno y remplazar, a través de nuevos hallazgos, los hidrocarburos que vende.

Y para sortear con éxito el reto, no hay un camino diferente al de contar con una administración concentrada en llevar la nave a puerto seguro. Eso solo será posible si la corrupción es extirpada, ante lo cual la ciudadanía espera celeridad y –en ello insistimos– penas ejemplares que demuestren que con el patrimonio de los colombianos no se juega.

EDITORIAL

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