De cerebros fugados a cerebros desencantados

De cerebros fugados a cerebros desencantados

Colciencias les prometió apoyo para que regresaran al país, pero denuncian que no les cumplieron.

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14 de febrero 2015 , 07:20 p.m.

“No están en Disneylandia, tienen que adaptarse a la realidad de Colombia”. La bienvenida para un grupo de doctores que llegó al país a vincularse al programa ‘Es Tiempo de Volver’, de Colciencias, resultó menos cálida de lo esperado.

La frase la lanzaron funcionarios de esa entidad en la primera reunión sostenida con los beneficiarios, el pasado 16 enero de este año. Algunos ya estaban en Colombia desde mediados del 2014, otros desde finales del mismo año; habían dejado atrás grupos de investigación de prestigiosas universidades, como Harvard y Stanford, en Estados Unidos; la Complutense, en España, y las de Lille y Toulouse, en Francia. (Lea también: 'Vamos a hacer todo para cumplirles': directora de Colciencias)

La reunión no comenzó bien. Un ‘streaming’ fallido (transmisión vía web) durante una hora, tratándose del Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, dejaba muchas dudas. Los ánimos estaban tensos, pues la comunicación entre Colciencias y los beneficiarios en el último semestre del 2014 fue de escasos correos (algunos pasados varios meses) con información vaga.

La doctora Priscila Bascuñán aterrizó en Colombia en mayo del año pasado. Llegó de Harvard, donde estuvo un año trabajando temas de salud pública. Hizo su licenciatura en biología en la Universidad Autónoma de México y su doctorado en la Universidad de Perugia (Italia).

“Siempre me interesó trabajar en temas de malaria en Colombia. Yo lo había hecho, pero sobre malaria africana”, dice.

Viviendo en Boston se enteró del programa 'Es tiempo de Volver', una ambiciosa iniciativa lanzada a mediados de marzo del 2014 para traer a 200 Ph.D que están en el exterior haciendo investigación de la más alta calidad, para que nutran los grupos de investigación en Colombia. Finalmente, se eligió a 140.

Además de contar con recurso humano altamente calificado y capaz de generar conocimiento, el programa se planteó con el objetivo de lograr que la aplicación de esos saberes impacte positivamente el desarrollo económico del país, en aspectos como la generación de patentes y la creación de nuevos empleos y tecnologías.

“Desde que apliqué, siempre estuve en contacto con personas de Colciencias. Me dijeron que como iban las cosas todo estaba dado para que quienes estuvieran en Colombia comenzaran a trabajar con sus grupos de investigación a más tardar en octubre, y los que estaban afuera, en diciembre. Pero no fue así, esta es la hora en que estamos a mediados de febrero y no han resuelto nada”, se lamenta.

Su contrato con Harvard finalizó en mayo, pero tenía la oportunidad de renovarlo. Incluso, rechazó el ofrecimiento de otro laboratorio en una ciudad distinta a Boston de Estados Unidos para hacer un posdoctorado. “Como mi idea era regresarme, no quise firmar otra vez porque cuando se hace investigación son mínimo dos o tres años”, añade.

Esa expectativa de volver a casa para iniciar un proyecto se transformó en desencanto.

El doctor José Gómez Puerta permaneció 12 años fuera del país. Regresó a finales del año pasado con su esposa y sus dos hijos para vivir en Medellín. Médico de la Universidad CES de Medellín, salió rumbo a Barcelona (España) para especializarse en Reumatología. Hizo su doctorado en Biopatología en Medicina y un máster en Enfermedades Autoinmunes en la Universidad de Barcelona. En el 2011 decidió irse para Boston con su esposa, también médica, para hacer un posdoctorado en el Harvard Medical School.

Volver siempre fue una idea que tuvo y más si era para seguir trabajando en su línea de investigación clínica en enfermedades autoinmunes. “La oferta era atractiva, sabíamos de las limitaciones que tiene el país, pero de alguna manera llegábamos a grupos con líneas de investigación activas y era tener un presupuesto para desarrollar un proyecto. Era incorporarnos al sistema académico en Colombia”, señala.

Todo el proceso fue muy duro y lleno de incumplimientos en el sentido que todos los candidatos que estamos afuera venimos de procesos muy serios. Venimos de Harvard, de Stanford, de la Complutense, de Toulouse. Sabemos que hay fechas fijas de aplicación, de publicación de resultados, de incorporación y en ningún momento Colciencias ha sido claro con esto”, agrega Gómez.

Tanto Bascuñán como Gómez han pasado estos meses estirando ahorros y apoyándose en ayudas de la familia. Y aunque mantienen su interés por vincularse al programa –ambos van a la Universidad de Antioquia- la incertidumbre de no tener una fecha de inicio los tiene al borde de declinar.

Su situación la comparten cerca de 60 beneficiarios, que mantienen comunicación permanente a través de un grupo en Internet. EL TIEMPO conoció un documento firmado por 54 doctores que fue enviado a Colciencias en el que manifiestan su inconformidad por la deficiente comunicación sobre los avances de la contratación.

Señalan que la demora en la firma de contratos ha hecho que estas personas se encuentren sin cobertura de salud. De ese grupo, siete llegaron al país con su cónyuge y otras siete con cónyuge e hijos, lo que agudiza su situación. Además, reiteran que confiados en el curso de un trámite normal de contratación, 18 personas renunciaron a sus trabajos de origen y 39 han rechazado otros. Son –dice el documento- 19 las personas que llevan meses desempleadas aguardando por vincularse con ‘Es tiempo de Volver’.

“Colciencias se lava las manos en el sentido que ya pasaron los convenios, pero la aplicabilidad de estos es compleja. Las universidades hasta que no les garanticen el dinero no empiezan a funcionar. Colciencias dice que la ‘pelota’ está en la cancha de las universidades y que depende de los centros receptores, pero se quitan esa responsabilidad”, lamenta Gómez.

Lo cierto es que plazo fijo para que inicien labores, de acuerdo con Colciencias, no hay.

La bióloga Priscila Bascuñán siempre quiso volver a Colombia.

La bióloga Priscila Bascuñán siempre quiso volver a Colombia. Foto: Archivo particular

¿Cambios en los beneficios?

Para atraer a los ‘cerebros fugados’, el programa estableció estímulos económicos especiales, condiciones propicias para el desarrollo de sus proyectos de investigación y soportes para el regreso, además descuentos y tasas especiales para la compra de vehículos y vivienda.

El salario es uno de los puntos que inquieta a los beneficiarios. Seis millones de pesos libres de impuestos, más los parafiscales y un seguro de vida es lo que establecen las cláusulas. “Poco a poco fueron modificando eso sin avisarnos. A algunos les llegaron correos diciendo, por ejemplo, que la Universidad de los Andes ya no quería contratar de la manera propuesta inicialmente y eso significaba una reducción del salario a poco más de 4 millones. Mucha gente decidió renunciar”, denuncian beneficiarios.

También se contempla una penalidad que obliga a devolver el dinero recibido durante los dos años, si no cumplen con los objetivos de sus proyectos de investigación. “Se ve que no conocen mucho de investigación, porque eso no funciona así. Uno no puede garantizar el ciento por ciento de los resultados que se proponen”, explican algunos doctores.

Para aclarar esas dudas, Colciencias convocó a una reunión el 16 de enero, que llenó de preguntas e indignación a los participantes. En la cita, que se transmitió vía streaming pese a problemas técnicos, de acuerdo con beneficiarios, la directora de Fomento a la Investigación, Lucy Delgado, y su equipo respondieron cada pregunta casi como una burla.

“Una persona preguntó por el beneficio de asesoría en búsqueda de vivienda y acompañamiento en repatriación. Le dijeron que ellos no podían usar dinero público para eso, que en ningún momento cuando uno se va al exterior lo agarran de la manito y lo llevan a buscar vivienda. Uno de los asesores dijo: ‘Nos encantaría ponerles la pijamita a cada uno de ustedes y llevarlos a la cama para asegurarnos de que están bien, pero no podemos hacerlo’”, aseguran beneficiarios que presenciaron el hecho.

“Otra de las preguntas fue si nos podían enviar de manera permanente comunicación para saber en qué va el proceso. La Directora de Fomento respondió: ‘Me encantaría, si quiere le envió un correo diario, así no diga nada, pero si es lo que quiere lo hago”, agregaron.

EL TIEMPO tuvo acceso a una carta, fechada el 22 de enero, dirigida a la directora de Colciencias, Yaneth Giha, en la que los beneficiarios denuncian que el personal de la entidad a cargo de esa reunión manifestó que no comparte el diseño original de la convocatoria y que está en disposición de cancelarla si se considera conveniente.

“Es un proyecto bien ideado pero mal implementado. Probablemente quienes están hoy no se lo creen y les tocó lidiar con un proyecto heredado”, dice Gómez.

Giha lamentó que se hayan presentado situaciones o planteamientos como los que se hicieron en esa reunión y llamó su equipo a convertirse en aliados en el proceso de vuelta al país de estos doctores.

En eso coincide Alexander Gómez, exvicerrector de Investigación de la Universidad Nacional y actual profesor de la misma y quien participó en la construcción y planeación inicial de 'Es Tiempo de Volver'.

Es importante resaltar un proceso de aprendizaje para el país. Tenemos que encontrar los problemas y brindar los soportes para que las personas sigan teniendo ganas de volver cuando están por fuera”, dijo.

Sin embargo, reconoció que en el diseño del programa en algún momento hubo algún vacío administrativo. “Las condiciones de vinculación a las universidades no se tenían establecidas. Algunas solo lo pueden hacer como vinculación laboral cuando lo que se pretendía es que fuera con figura de becarios. El reto fue tan grande que no estábamos preparados en las condiciones que hubiesen sido deseables”, agregó.

Pese a los contratiempos, Bascuñán y Gómez mantienen su intención de hacer parte del programa. “Por suerte he tenido una buena comunicación con quien será mi jefe en la Universidad de Antioquia. Ella me está esperando desde el año pasado”, señaló la doctora Priscila.

“De hecho, no nos están incumpliendo solo a nosotros sino al grupo de investigación que ya quiere empezar; cuentan con un posdoc desde finales del año pasado”, remató Gómez.

NICOLÁS CONGOTE GUTIÉRREZ
Redacción EL TIEMPO

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