Alemania apoyará a Colombia en el posconflicto

Alemania apoyará a Colombia en el posconflicto

Frank-Walter Steinmeier, ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, habló con EL TIEMPO.

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14 de febrero 2015 , 05:49 p.m.

‘Agitada’ es un término que se queda corto a la hora de describir la agenda del jefe de la diplomacia alemana, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, quien se ha perfilado como discreto y sereno tejedor de los esfuerzos europeos por alcanzar el desescalamiento del conflicto entre Ucrania y los prorrusos.

El sábado, luego de cumplir una maratónica jornada entre aviones e itinerarios que lo llevaron, el miércoles de Berlín a Minsk (Bielorusia), para regresar a su país solo a cambiar de maletas y emprender, el jueves en la noche, el viaje a Brasilia, al que siguió una corta estadía en Lima, Steinmeier inició su primera visita en Colombia. El alto funcionario respondió un temario a EL TIEMPO.

Sus opiniones referentes a Colombia y su paz, Venezuela y su laberinto, Alemania y su desconcierto por el movimiento racista Pegida y el reto frente al Estado Islámico, además de la valoración, como testigo de excepción, del acordado cese del fuego entre Ucrania y rebeldes prorrusos componen su primer acercamiento, en exclusiva, ante la audiencia colombiana.

Desde anoche y hasta el lunes, Steinmeier visitará Cartagena, Santa Marta y Bogotá. En la capital se entrevistará con el presidente, Juan Manuel Santos, a quien oficializará el apoyo alemán a la aspiración colombiana de ingresar en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Así mismo, presentará propuestas concretas para la participación de Alemania en la construcción del posconflicto en Colombia, una vez se haga realidad la firma del acuerdo de paz.

¿Cómo valora los resultados de las negociaciones sobre Ucrania?

La noche en Minsk fue muy larga. Han sido unas negociaciones extremadamente difíciles. Todos sabían lo que estaba en juego. Todos tenían claras las consecuencias que habría significado salir, de la reunión, la madrugada del jueves, sin un acuerdo. Finalmente fue la convicción compartida de que no podía admitirse que sucediera tal cosa lo que nos hizo trabajar y negociar duro durante toda la noche. Me regocija que se haya conseguido acordar una declaración conjunta. Lo digo sin ninguna efusividad ni euforia, porque se ha tratado de un parto muy difícil.

Pero bien, por lo menos hemos alcanzado algo. Lo más importante es que Moscú y Kiev se han puesto de acuerdo sobre un alto el fuego. Hemos reafirmado los acuerdos de Minsk del mes de septiembre. Por primera vez tenemos indicadores temporales claros para implementar los compromisos en lo que respecta a elecciones, control de fronteras, intercambio de prisioneros, por solo mencionar algunos puntos.

Para algunos esto no será suficiente. También nosotros hubiéramos deseado más. Pero eso es lo que los presidentes de Ucrania y Rusia han podido acordar. Confiamos en que en Minsk ambas partes hayan negociado seriamente y con buenas intenciones. Y esperamos que en esta fase, especialmente delicada de entrada en vigor del alto el fuego (vigente desde la hora cero de hoy) se abstengan de cualquier evento que pueda socavar los acuerdos. Explosiones de violencia pueden arruinarlo todo.

El acuerdo alcanzado no es una solución integral ni supone, en modo alguno, el desbloqueo de la situación. Pero, tras semanas de violencia, Minsk II podría ser el paso que nos aleje de una espiral de escalada militar y nos acerque a un impulso político. Sin duda, el esfuerzo por lograr esta oportunidad ha valido la pena.

¿A qué obedece su motivación para este viaje? ¿Qué propósito tiene el mismo y qué mensajes quiere dejar en Colombia?

A pesar de la grave crisis que se está viviendo en Ucrania, para mí es muy importante no descuidar nuestras relaciones con América Latina. En ese contexto, Colombia juega un papel de primer orden, por ser un país emergente muy relevante. Colombia se encuentra en una fase decisiva de su historia. Les deseo que el 2015 sea un año de paz. La esperanza de poder finalizar un conflicto que ya cuenta más de cincuenta años es mayor que nunca.

Alemania viene respaldando el proceso de paz desde hace muchos años y mantendrá su compromiso en la fase posconflicto. En este orden, también estamos en disposición de aportar nuestras propias experiencias en la reconstrucción de la memoria histórica. Durante mis conversaciones en Bogotá tengo el propósito de someter propuestas concretas al respecto.

Otros elementos prioritarios de mi visita serán el fortalecimiento del comercio y de los lazos económicos entre nuestros países, así como la intensificación de nuestra cooperación en el ámbito de la investigación y la ciencia. Para ello me acompaña una nutrida delegación integrada por representantes de alto nivel de prestigiosas empresas alemanas y científicos de primera línea.

La política exterior alemana pasa por su momento de mayor influencia y la búsqueda de alianzas es uno de sus componentes. ¿Qué espera de Colombia en materia de cooperación con la Unión Europea?

Para acometer y superar los retos de alcance global, Colombia y Alemania están afianzando una asociación leal y estrecha, cuya importancia crece. Colombia tiene voluntad y capacidad de desempeñar un papel activo y positivo en la seguridad internacional, la lucha contra la droga y el terrorismo o la protección del medio ambiente y el clima.

El anuncio del presidente Santos de que Colombia está decidida a asumir, a mediano plazo, una mayor responsabilidad en la escena de la política internacional –sobre todo en el marco de las Naciones Unidas– es motivo de satisfacción para nosotros, como lo es la disposición de mantener, en este ámbito, una cooperación más estrecha, también con la Unión Europea. Respaldamos a Colombia en su camino a la OCDE y vamos por buen camino en la implementación plena del Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea. Esos son objetivos intermedios factibles.

¿Y cómo evalúa las relaciones de Alemania con países vecinos de Colombia como Venezuela y Ecuador?

Veo la situación en Venezuela con gran preocupación. El momento económico es extremadamente difícil y requiere una actuación rápida y valiente por parte del Gobierno. Sin reformas en profundidad el país no podrá superar la crisis actual. Tenemos la esperanza de que el Gobierno también se esforzará para que no se produzca una escalada de la situación política. En ese sentido, me interesa enormemente la valoración de mis interlocutores colombianos acerca de la situación en la región y en los países vecinos.

Nuestras relaciones con Ecuador son tradicionalmente amistosas. En ámbitos como, por ejemplo, la protección del medio ambiente y del clima hemos perseguido durante muchos años los mismos objetivos que con Colombia.

Sobre la situación en Alemania, hay sorpresa por el aumento de la aprobación ciudadana al movimiento antiislamista Pegida de Dresde, con brotes en otras ciudades. ¿Qué piensa de la aparición y apoyo de esta tendencia ciudadana germana de renovado odio racial?

En Alemania la mayoría de la población ve con mucha preocupación las protestas dirigidas contra el islam o los refugiados. Pegida y sus ramificaciones no representan a nuestro país. No nos dejamos dividir ni por islamófobos ni por terroristas. La mayoría de la población de Alemania quiere un país abierto y tolerante.

En total son muchas más las personas que acuden a las numerosas contramanifestaciones convocadas a favor de la convivencia pacífica. Y estoy muy agradecido con los voluntarios que mantienen un compromiso activo con los refugiados en nuestro país. Ellos no apartan la vista de los millones de seres humanos necesitados de ayuda a las puertas de Europa. Casi ningún otro país europeo acoge mayor número de refugiados que Alemania.

El 7 de enero el mundo se conmocionó por los atentados en París. Expertos en seguridad consideran que Alemania podría ser víctima de ataques provenientes del extremismo islámico y que estos podrían venir de ciudadanos germanos, reclutados por el yihadismo. Qué plan de acción tiene el gobierno para prevenir y detener el ingreso de sus ciudadanos en el extremismo?

La labor de prevención y sensibilización adquiere cada vez mayor importancia. Tenemos claro que hay que prestar especial atención a los jóvenes de personalidad poco estable para evitar que caigan en el extremismo. Es una tarea muy amplia, que requiere el concurso de toda la sociedad. Nuestros municipios, escuelas y asociaciones tienen que luchar por las personas que corren riesgo de caer bajo la influencia de los extremistas. Esa labor de integración es ardua. Pero las soluciones fáciles no existen.

Para velar por la seguridad de nuestros ciudadanos también se requiere la eficacia de las autoridades de seguridad que cooperen internacionalmente. Y para combatir el fenómeno de los foreign fighters, los combatientes extranjeros, se impone endurecer nuestro Código Penal en consonancia con los requerimientos de Naciones Unidas.

PATRICIA SALAZAR FIGUEROA
Corresponsal de EL TIEMPO
Berlín.

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