Colectivo de religiosos busca cambiar el mundo a partir de la caridad

Colectivo de religiosos busca cambiar el mundo a partir de la caridad

Por medio de documento vaticano buscarán impulsar el desarrollo integral de las personas.

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13 de febrero 2015 , 09:06 p.m.

 Los ricos y los pobres. Los que derrochan y los que aguantan hambre. Los que tienen y pueden, pero no hacen nada –o hacen muy poco– por los que tienen las manos vacías. La pobreza física, pero también la del alma. Las precariedades y el desarrollo. Lo pequeño y lo global. La caridad.

El carismático papa Francisco, entre sus muchos emotivos discursos, se ha referido a todos estos conceptos. También ha criticado a aquellos que viven a sus anchas –incluso dentro de la Iglesia que él encabeza– y que creen que una sencilla limosna es suficiente.

“La simple acogida no basta. No basta dar un sándwich si no se acompaña de la oportunidad de aprender a caminar sobre sus propios pies. La caridad que deja a los pobres tal y como están no es suficiente. La misericordia verdadera, aquella que Dios nos da y nos enseña, pide justicia, pide que el pobre encuentre su camino para dejar de serlo”, expresó el pontífice argentino en septiembre del 2013.

Hacía con estas palabras un fuerte llamado tanto a los ricos como a las instituciones para que modifiquen su concepto sobre la solidaridad y emprendan acciones que ayuden a transformar la vida de quienes más necesitan ayuda.
Aunque por la frescura de sus palabras pareciera ser el primer Papa en referirse a estos temas, en aras de la justicia es necesario aclarar que no es así. Con la discreción que caracterizó su pontificado, el papa emérito Benedicto XVI labró gran parte del terreno que hoy camina su sucesor. Y otros papas también han hablado al respecto. Por ejemplo, León XIII (papa entre 1878 y 1903) insistió en los problemas que la industrialización les acarrearía a los trabajadores.
Benedicto XVI lo hizo a través de la encíclica Caritas in veritate (caridad en la verdad), un documento que ha sido considerado como uno de los tratados más importantes de la historia reciente del catolicismo.

Sí, un tratado teológico, pero que se aterriza a la cotidianidad y en todos los aspectos de la sociedad. Ya se ha reconocido ampliamente al papa alemán como uno de los intelectuales más importantes de la historia reciente y como el teólogo vivo más brillante y prolífico.

La encíclica, publicada el 29 julio del 2009, no tuvo la difusión que se merecía. De alguna manera, consideran los expertos, se quedó en los anaqueles de la Santa Sede. Pero lo cierto es que ha sido una herramienta que, en su día a día, ha venido aplicando el papa Francisco en su renovadora propuesta evangelizadora que promueve, en general –basado en la encíclica de Benedicto XVI– un concepto distinto sobre la caridad y un desarrollo integral del ser humano.

No en vano, el presidente de Banca Ética, en Italia, Fabio Salviato, señaló que la encíclica social de Benedicto XVI es una herramienta que sirve para redefinir el sistema económico mundial.

“Caritas in veritate representa una brújula que nos puede iluminar en esta fase de individualización de un nuevo sistema económico y financiero”, dijo el experto.

Hoy, más de cinco años después, este documento recobra vigencia, por cuenta de un grupo de obispos y sacerdotes colombianos que consideran que podría ser una luz no solo para el país sino para el mundo.

El ser humano, lo más importante

Esta iniciativa está liderada por monseñor Enrique Sarmiento Angulo, obispo emérito de la Diócesis de Fontibón, en Bogotá, quien explica que las orientaciones del papa Ratzinger apuntan directamente a un desarrollo humano integral.
“Invita a buscar un desarrollo de todos los hombres y de cada persona en todas sus facultades y cualidades. En la mente de muchas personas, lo primero que se piensa cuando se habla de desarrollo, es en el desarrollo extraordinario, impactante, científico y tecnológico. Pero ese desarrollo tiene que estar al servicio del hombre, no de la ganancia”, considera el prelado.

Y destaca una gran coincidencia entre las orientaciones de Benedicto XVI en Caritas in veritate y en las manifestaciones del papa Francisco en temas como los pobres, la defensa de los trabajadores, la vida y la justicia. “Benedicto hace unas reflexiones de fondo muy sensatas, moderadas, profundas y valiosas. Y el papa Francisco, en dos o tres palabras, transmite y comunica al mundo lo que su antecesor decía”.

El padre Rafael de Brigard, párroco de la iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada, en Bogotá, explica que uno de los puntos más trascendentales del documento vaticano en mención es el llamado que hace a los más ricos y poderosos, a los que tienen el poder de tomar decisiones y a las instituciones de gobierno, a mirar al ser humano con otros ojos: como lo más importante. “Invita a que lo más importante no sea ni el dinero, ni la producción, ni la economía, sino la persona. Debe haber otras formas de producir, de repartir y compartir, de hacernos la vida mejor”, expresa el sacerdote.

Otro punto de la encíclica es el que conmina al sistema económico a pensar en cómo llegar más justa y benévolamente a la gente. “Que para comprar casa no sea una tortura. Que para pagar una universidad no sea una angustia. Sin caer en el extremo de regalar todo, se trata de cómo se ponen los recursos al servicio de la gente de una forma justa”, añade.
Otro punto, tal vez de los más importantes, es el que busca que la Iglesia se convierta en asesora de aquellos empresarios, gobernantes e instituciones que, con sus decisiones, pueden beneficiar o perjudicar a los demás. Vale recordar que, en la Iglesia, independientemente del tema religioso, existe un valiosísimo cúmulo de intelectuales que podrían ayudar a transformar nuestra sociedad.

“Hacemos muchas cosas en la Iglesia, pero los grandes poderes no están en nuestras manos. Si logramos comunicar las ideas me encantaría que el presidente de Bavaria, o los presidentes de los bancos, o los buenos políticos, nos escuchen y se dejen orientar”, añade el padre De Brigard.

De hecho, en Colombia, aunque se trata de una iniciativa apenas naciente, ya empezó a dar frutos. El padre Juan Carlos Cárdenas, subdirector de la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal de Colombia –departamento de la Iglesia que se encarga de desarrollar proyectos con comunidades vulnerables de todo el país– cuenta que Planeación Nacional invitó al clero a un diálogo sobre el desarrollo en Colombia.

“La iniciativa fue de Planeación y eso significa que hay una percepción que desde la Iglesia hay mucho para aportar, que hay una visión más allá de lo eminentemente religioso que a veces se lee desde una perspectiva meramente piadosa”, dice el padre Cárdenas, quien destaca, además, esa labor silenciosa que realiza la Iglesia en Colombia por los más necesitados, desde la parroquia más lejana y precaria, hasta las grandes ciudades.

“Hay una infinidad de obras en el tema de la alimentación, la educación, de atención de población marginal, enfermos, víctimas de la violencia. La institución no gubernamental que a más pacientes de sida atiende en el mundo es la iglesia”, complementa el padre Rafael De Brigard, y reconoce que el clero ha sido muy mal exponente de lo que hace. “Se trata de obras pocos conocidas. Pero lo importante no es que se sepa sino que se haga”, sigue el padre De Brigard y también admite que a la Iglesia le ha faltado hacer lobby ante los estamentos de poder, para decirles: “Aquí estamos, en qué podemos ayudar, esto es lo que se puede hacer, cuenten con nosotros”.

Esta propuesta cobra vigencia –añade el padre Cárdenas– a propósito de los diálogos entre el Gobierno y las Farc, y ante un posible posconflicto que pondrá al país de cara a unos retos bastantes grandes. “Llevamos décadas enteras en las que no sabemos vivir en otro escenario distinto al del conflicto. Y al de las violencias. Y tenemos que aprender a vivir de otra manera, en armonía, y ahí la Iglesia tiene mucho para aportar”, dice el padre Cárdenas.

Y retoma el tema de la encíclica del papa Benedicto XVI sobre la caridad y el desarrollo humano integral e invita a otros sectores a que se acerquen al documento. “Retamos al mundo de la academia, a la economía, a la ciencias. No subestimemos este texto, mejor, aproximémonos a él. Tiene un cúmulo de propuestas interesantísimas”.

El papel de la comunidad es vital para el desarrollo de esta propuesta. Eso lo asegura Alejandro López Conde, comunicador que en este colectivo representa a los laicos comprometidos. “Este es un tema que debe involucrar a toda la sociedad, para que llevemos estas iniciativas a la vida diaria y trabajemos de la mano”, dice.

Monseñor Sarmiento reitera la voluntad del colectivo que él encabeza, y de la Iglesia en general, a aportar toda su experiencia y a aterrizar, en todos los contextos, la propuesta de Benedicto XVI de desarrollar el mundo a partir de la caridad.

Más información sobre esta propuesta en:
www.docsocialiglesia.com 

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