La búsqueda de una madre angustiada que no sabe de su hijo hace meses

La búsqueda de una madre angustiada que no sabe de su hijo hace meses

Fabián Iván Beltrán Barrera trabajaba como piloto de una empresa de fumigación en Bolivia.

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13 de febrero 2015 , 04:42 p.m.

Jeannette Barrera es una madre bogotana que pasa las horas sentada y ansiosa frente al computador, guardando la esperanza de que por redes sociales encuentre una señal de su hijo.

Hace cinco meses pareciera que la tierra se lo hubiera tragado; no volvió a tener comunicación con él.

El sueño de Fabián Beltrán Barrera era volar por los cielos. De pequeño jugaba con aviones y le decía a su mamá que, cuando fuera grande, quería ser piloto y trabajar en una compañía. Por eso cuando terminó su bachillerato viajó a Bolivia, un destino más económico para cursar esta carrera que en países como Colombia cuesta una gran suma de dinero.

Después de terminar sus estudios y por insistencia de su novia Sandra Marcia Justiniano, ingresó a trabajar como piloto en una empresa de fumigación llamada Alas Agrícolas en la ciudad Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Lo que pasó después es un misterio. Nunca se volvió a saber nada de él.

Jeannette perdió la pista de su hijo desde el pasado 27 de agosto del 2014. Ella recuerda ese miércoles como si fuera ayer. “Yo hablé con él como lo hacía de costumbre. Nos comunicábamos hasta tres veces, pero ese día, a las ocho de la mañana, me dijo que iba a unas labores de fumigación de la empresa junto a su jefe Pepe Torrico. Después no tuvimos más comunicación”, contó.

La preocupación empezó a inundar el corazón de esta madre y solo hasta el viernes de esa semana se pudo comunicar con la novia de su hijo. “Ella me dijo que Fabián le había dicho que llegaba a las dos de la tarde del miércoles siguiente, pero que no aparecía en la casa desde entonces”.

Barrera le imploró a Sandra que pusiera la denuncia ante las autoridades del país, pues era preocupante que su hijo no se comunicara. Ella respondió que no podía hacerlo porque le exigían estar casada con Fabián.

Entonces Jeannette inició la búsqueda desde Bogotá. Se dirigió al Ministerio de Relaciones Exteriores, a la Fiscalía, a la Organización de las Naciones Unidas, a Interpol y escribió una carta a los presidentes de Colombia, Argentina, Perú, Ecuador y Brasil. La única que respondió su llamado fue la presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner quien le dijo que no tenía el reporte de ninguna avioneta perdida o estrellada.

Según Beltrán, la Cancillería y la Interpol han sido el único apoyo que ella ha tenido aquí en Colombia, ellos recibieron el caso de la desaparición de su hijo y se emitió una circular amarilla para su búsqueda en 190 países.

Su vida no es la misma. Desde que perdió contacto con él no pudo volver a trabajar como asesora del grupo Bancolombia, constantemente le toca asistir al psicólogo y al psiquiatra para asimilar su ausencia.

“No se imaginan la impotencia que siento de no saber dónde se encuentra mi Fabián, parece que a nadie le importara. La Fiscalía solo me dice que están investigando pero ya son cinco meses que lleva mi hijo desaparecido y ni siquiera el cadáver han encontrado”, dijo Jeannette Barrera mientras se limpiaba sus lágrimas.

Además señaló que la novia de su hijo, Sandra Marcia Justiniano, nunca le contesta el teléfono y, pese a que convivía con Fabián en Bolivia, su actitud despreocupada le genera sospechas.

Barrera también cuenta que le parece incoherente que la empresa Alas Agrícolas no le dé razón del destino de su hijo, ya que la información que le ha dado un contacto en Bolivia es que la avioneta en la que iban a fumigar ese día se encuentra escondida y que su hijo, meses antes, le había contado que le estaban ofreciendo que se metiera en actividades ilícitas.

“Fabián me dijo que algunas personas le estaban insistiendo que se metiera a negocios de narcotráfico, pero él me prometió que las había rechazado. Mi hijo fue un hombre juicioso, colaborador, honesto, aplicado y siempre supo qué quería en la vida, por eso estoy segura que algo le hicieron y que hay varias personas implicadas”, afirmó.

Por último, Barrera hace un llamado a gritos pidiendo que alguien le dé una señal de su hijo. Es muy poca la colaboración que ha recibido por parte de las autoridades de ambos países. Cada día que pasa es una agonía para ella y su familia. Ella siente que está muerta en vida y que no descansará hasta saber qué pasó con Fabián.

MAIRA GIRALDO GUEVARA
Especial para EL TIEMPO
maigir@eltiempo.com

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