El sentido adiós a 'habitante de la calle' en barrio de Cali

El sentido adiós a 'habitante de la calle' en barrio de Cali

Concurrido sepelio de uno de los dos hombres asesinados en el barrio Primitivo Crespo.

12 de febrero 2015 , 08:45 p.m.

“Hace mucho tiempo no se veía aquí en Primitivo Crespo un velorio y un sepelio con tanto acompañamiento” es lo que este jueves decían habitantes de este sector en el centro-oriente de Cali.

Se referían a los actos fúnebres de uno de los dos hombres hallados muertos a bala el pasado martes en la Transversal 29 con calle 27c del populoso sector. En las primeras horas fueron reportados como habitantes de la calle.

De uno de ellos refirieron solo que era conocido como Diego. Pero los vecinos identificaron pronto a Pablo Hernán Quiñonez y poco antes de las 7:00 de la mañana avisaron a su hermano Felipe, su tía Alba y otros allegados.

De 39 años, era el menor de cuatro hermanos. Estudió hasta séptimo grado y luego se dedicó a diversas ocupaciones.

"En noviembre y diciembre me ayudó en el taller donde hacemos calzado", cuenta su hermano Felipe.

Nadie precisa la identidad ni móviles de quienes los balearon, como en los días de ‘Kankil’. Los parientes de Pablo coinciden en que diversas situaciones hicieron que alternara entre estadías en su casa y otros en situación de calle.

El jueves en la mañana, seguía una romería de vecinos que querían dar el último adiós a Pablo y organizaron una colecta para ayudar un poco en los gastos del sepelio.

“El no hacía daño a nadie. Se ganaba unos pesos lavando carros y motos en el vecindario y otras ocupaciones casuales”, contó una de las vecinas.

Y desde Buenaventura llegaron no pocos parientes, incluida una adolescente de 16 años -única hija de Pablo- estudiante de octavo grado. Sobrinas contaron que aún cuando hace años no la veía, mantenía contacto telefónico con ella y en ocasiones enviaba algún dinero.

“El miércoles, en la noche, la casa estuvo llena en el velorio y muchos tuvieron que permanecer afuera. Decían que Pablo tuvo un acompañamiento muy grande”, expuso una tía.

Los familiares contrataron tres buses ante tanto acompañante al sepelio en el cementerio de Siloé. Pablo murió en un andén pero a pesar de sus pasos perdidos en las calles, con su diligencia en diversos oficios sus vecinos le brindaron un nutrido adiós.

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