Adiós a Jacobo, el perro héroe de los bomberos

Adiós a Jacobo, el perro héroe de los bomberos

Le aplicaron la eutanasia por tumor en el hígado. Fue del Cuerpo Oficial por 7 años; era rescatista.

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12 de febrero 2015 , 08:07 p.m.

Despeinado, mucho más delgado, pero con la mirada amigable que siempre lo caracterizó, Jacobo les dio la cara por última vez a sus compañeros de batallas, los mismos que hace más de siete años lo acogieron en el equipo de rescate del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá. (En fotos, el último día de Jacobo con el Cuerpo de Bomberos)

Solo tardaron unos minutos en retocarle su lacio pelo de color dorado, que rodeaba su uniforme, en el que también colgaba la placa que lo acreditaba como un bombero más. Subió la mirada, con sus grandes ojos color marrón, mientras el guía sostenía la correa que rodeaba su cuello. Haciendo esfuerzo, batió la cola sutilmente.

Varias veces Jacobo se había enfrentado a la muerte, pero en esta ocasión tuvo que hacerlo con la suya. “Participó en la localización de 10 cadáveres en la tragedia de Bello (Antioquia), en el 2010. Resultó ser un superperro”, recordó el cabo Roger Peña, jefe del Grupo Especializado en Búsqueda y Rescate de Animales en Emergencias.

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En el 2007, Jacobo llegó a la estación de bomberos. Fotos: Ana María García / EL TIEMPO

El amigo de cuatro patas se paró frente a la entrada principal del complejo, hacia las 2:30 de la tarde de este jueves, rodeado por nueve bomberos, que conformaron una doble fila para rendirle homenaje. La sirena sonó y se oyeron cuatro campanazos. En un carro de la estación –una cinta morada atravesaba el parabrisas–, llegó hasta el consultorio. (Mujer hizo inolvidables los últimos días de su perrita).

Jacobo era el único canino certificado internacionalmente para desempeñarse como perro de búsqueda en catástrofes, y el elegido por el equipo para integrar los programas dirigidos a niños con síndrome de Down. Cuando alguien se perdía en cercanías de Monserrate, era Jacobo el héroe que lo encontraba.

Con él, solo eran 9 los perros que conformaban el grupo: labradores, pastores alemanes y golden retriever convivían como hermanos.

En la camilla del consultorio, un joven pero experimentado veterinario le aplicó un sedante en una de las macizas patas. Lo peor vino después.

El doctor tomó su pata izquierda y, ante los ojos de tres bomberos más, que rodeaban su cuerpo extendido, lo inyectó.

Jacobo fue inyectado en presencia de varios miembros del Cuerpo de Bomberos, que lloraron su partida. Fotos: Ana María García / EL TIEMPO

El medicamento terminó con el sufrimiento que lo aquejaba desde hace 15 días, por un tumor en el hígado, similar al que había sentido en sus primeros años de vida, cuando lo tuvo en el colon. En ese entonces, se salvó milagrosamente. Este jueves, tras unos segundos, ya no se escuchaban sus pulsaciones.“Dejó de comer, decayó; aunque le dimos un medicamento, no sirvió. Esto –dijo entre lágrimas Jhon Beltrán, otro miembro de los Bomberos– es muy duro; se va mi compañero, un amigo”.

Este sábado, Jacobo, el heroico perro bombero, será llevado a un cementerio especial, en el norte de Bogotá.

ALEJANDRA P. SERRANO GUZMÁN
Redactora de EL TIEMPO

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