El amor prohibido de una adolescente y un hombre casado

El amor prohibido de una adolescente y un hombre casado

Hace 101 años, Ana Felisa decidió escapar con Gabriel sin saber que la huida revelaría su secreto.

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11 de febrero 2015 , 05:33 p.m.

¿Ha llegado a desear tanto que la razón lo abandona? A Gabriel, el autor de esta esquela, le ocurrió. Su obsesión por una adolescente lo llevó, quizás, al momento más deshonroso de su vida.

Era la una de la tarde del 11 de julio de 1916. Ese martes, el joven de 24 años se escondió tras una cerca, a la espera de que Ana Felisa encontrara el mensaje, el cual colgaba de una guayaba. Anita, como él la llamaba, se acercaba al árbol, pero no iba sola, la acompañaba su madre, María Ninfa Arbeláez.

La mala suerte tomó partido cuando la señora vio la nota primero que su hija de 14 años. La mujer recogió la esquela e inmediatamente Gabriel salió del vallado para exigirle que le entregara el papel.

En el expediente del caso, María Ninfa relata que Gabriel la amenazó con un revólver y le confesó que la “boleta” la dirigió a su hija, porque “la quería mucho”.

Un día después de ese inesperado encuentro entre Gabriel y María Ninfa, Ana Felisa desapareció.

Su padre, Antonio José Franco, interpuso una denuncia contra Gabriel por rapto. En el documento, Antonio José recuerda que hacía unas semanas su suegro había sorprendido a Gabriel “forzando” a su hija y que justo un mes antes el mismo joven había tratado de “violentarla” en el monte, en donde la menor de edad recogía leña.

Tanto Antonio José como María Ninfa aseguran que su hija desapareció tras recibir una nueva esquela por parte de Gabriel, quien, en palabras de la madre, perseguía a Ana Felisa “de noche y de día”.

Lo que los padres no sabían era que su hija mayor disfrutaba que Gabriel, un hombre casado, la buscara. La esquela que motivó su huida decía: "Anita: sálgase de la casa que yo no la dejo sufrir. Reciba un abrazo".

Ana Felisa está descrita en el expediente como una niña robusta y “bien musculada”, con “senos regularmente desarrollados y pequeños labios algo enrojecidos”.

Ante la justicia, la joven habló sobre su relación con el esposo de Julia Isaza. “Uribe E. hace como unos seis meses que viene persiguiéndome, tratándome de seducir, haciéndome promesas de diferentes clases. Más o menos hará veintidós días que llegó al lavadero, me tomó de la cintura y cargada me llevó a una chamba y me alzó la enagua, y se me montó encima. Además, me introdujo el miembro y usó de mi cuerpo. Luego que acabó el acto, se paró y yo me fui. No había estado nunca con hombre ninguno, no he vuelto a estar con Gabriel (…) Como mi papá y mi mamá me pegaban o castigaban diariamente, diciéndome, además, mi mamá que no me podía ver dizque por la traición que le estaba jugando, yo me resolví o determiné irme con Gabriel”.

Aunque, evidentemente, Ana Felisa no ocultó su amor prohibido, el joven sí lo hizo. Gabriel negó todos los hechos y ni siquiera aceptó que escribió el mensaje, pero su sirvienta sí reconoció la relación amorosa y se refirió al interés de la adolescente en su patrón. “Ella sí me ha dicho a mí que quiere mucho a Gabriel y que le gusta más por bonito. También me ha manifestado que no dejará de quererlo por más que le peguen en la casa”.

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