Los mitos de la nutrición infantil

Los mitos de la nutrición infantil

La nutricionista Sandra Patricia Alfaro habla sobre la realidad de la nutrición infantil.

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11 de febrero 2015 , 03:36 p.m.

Mito: Los niños tienen gustos diferentes a los adultos y necesitan comida especial.

Realidad: Los niños no tienen gustos establecidos, son los padres o cuidadores los que les enseñan. Por esto es primordial incluirlos en la dieta familiar a partir del año de edad y servirles lo mismo que a los adultos.

Es importante, por supuesto, respetar el gusto del pequeño y si, por ejemplo, alguna vez no le gustó la remolacha cocida, probar dársela cruda, rallada o en zumo con zanahoria. Es decir, a lo largo del tiempo ir variando las presentaciones.

Mito: Las grasas no son buenas, por eso es más sano eliminarlas desde la edad preescolar.

Realidad: Las grasas son indispensables en la alimentación de cualquier persona, y los niños no son la excepción. Las grasas o lípidos aportan energía, vitaminas como la A, D, E y K, protegen los órganos, ayudan a mantener una temperatura adecuada y deben proveer el 30 o el 35 por ciento del total de calorías que se consumen diariamente.

De este porcentaje, el 90 por ciento debe provenir de las grasas conocidas como insaturadas, que se encuentran principalmente en alimentos de origen vegetal como el aguacate, las nueces, los aceites (maíz, soya, girasol, oliva); y el 10 por ciento restante de grasa suturada como la mantequilla y la crema de leche.

Estos alimentos son fuente de las grasas esenciales, es decir que el cuerpo no puede producirlas y necesita obtenerlas de los alimentos.


Mito: Los padres son responsables de que el niño coma todo lo que se le sirve.

Realidad: Es responsabilidad de los niños decidir si comen o no y cuánto comen. Es importante dejar que ellos reconozcan sus señales de hambre y saciedad y aprendan a comer la cantidad que realmente los deje satisfechos. De esta manera es más fácil evitar problemas de sobrepeso y obesidad.

La responsabilidad de los padres está en ofrecer una alimentación correcta, una dieta variada, equilibrada, apetecible, darles a probar alimentos nuevos y establecer un horario de comidas.

Mito: Lo más importante es que coman proteínas.

Realidad: Ningún alimento es más importante que otro; cada uno juega un papel diferente e indispensable en la salud, el crecimiento y el desarrollo de los niños y los adolescentes. Los alimentos ricos en proteínas juegan un papel fundamental, pero el crecimiento y la salud no serían posibles sin los otros nutrientes, como grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales.


Mito: Los niños ‘bien educados’ no comen entre comidas.

Realidad: Los pequeños están en constante movimiento, por lo que sus requerimientos de energía son altos y sus estómagos, al igual que ellos, pequeñitos, no están dispuestos a perder mucho tiempo en comidas largas. Es por esto que la merienda, por la mañana y por la tarde, es muy importante.

Se les debe enseñar a hacer buenas elecciones, intentando incluir la mayor cantidad de frutas y verduras posibles en su alimentación.

Mito: Comer entre comidas provoca caries.

Realidad: Lo que en realidad provoca las caries es el contacto constante de los alimentos con los dientes, especialmente aquellos que contienen azúcar.

De allí la importancia de enseñarles a los pequeños buenos hábitos de higiene bucal y a cepillarse los dientes.


Mito: Se requiere un suplemento vitamínico para un buen crecimiento.

Realidad: La gran mayoría de los niños no necesitan un suplemento vitamínico. Solo están recomendados si presentan algunas deficiencias o problemas de crecimiento que los requieran.

Si los niños y adolescentes consumen una alimentación variada que incluya verduras, frutas, cereales, leguminosas, alimentos de origen animal, grasas y azúcares en una proporción adecuada para su edad, su peso y su estatura, se puede asegurar que están consumiendo los nutrimentos necesarios.

No hay que olvidar que la alimentación no depende de un ingrediente o de un tipo de comida, sino del conjunto de ellos que se consuma regularmente.

Mito: Un niño gordito es saludable.

Realidad. La obesidad es la causa más frecuente de muchos trastornos fisiológicos y mentales que pueden llevar a desarrollar patologías asociadas, como problemas con los huesos y articulaciones, dificultades para desarrollar algún deporte o ejercicio; alteraciones en el sueño y madurez prematura (en el caso de las niñas, pueden entrar antes en la pubertad y tener ciclos menstruales irregulares).

(Asesoría: Sandra Patricia Alfaro, nutricionista-dietista del Centro Imbanaco, de Cali).

Nutrición infantil

Presentar la comida de forma atractiva hace que los niños acepten con más facilidad los nuevos alimentos.

Tips para papás

Enseñe a sus niños que comer es un acto de vida; estimúlelos a sentarse en la mesa con la atención y sus cinco sentidos atentos al proceso de alimentación.

Proporcióneles alimento cada 3 horas y divida las comidas en desayuno, media mañana (nueves), almuerzo, media tarde (onces) y cena.

Estipule un tiempo por comida de 15 a 30 minutos. Si no termina en el tiempo estipulado o quiere dedicarse a otras actividades mientras come, retire el plato y ofrezca alimento hasta el siguiente horario de comida.

Las comidas principales deben incluir frutas y verduras de todos los colores, granos y legumbres variadas, harinas enteras variadas, carnes blancas y rojas, lácteos como queso, yogur o leche. En los refrigerios, incluir lácteos, frutas, dulces de frutas o harinas enteras asegura un buen consumo de fibra.

Deles a comer porciones pequeñas acordes con su edad. El tamaño de la mano es un estimado de lo grande del estómago.

La desnutrición infantil se presenta con mayor frecuencia en los primeros cinco años de vida y está muy relacionada con el consumo de dietas inadecuadas, y no necesariamente por falta de alimentos, sino por conceptos erróneos de lo que debe comer o no un niño.

Procure incluir los distintos alimentos uno a uno, explicándole a su hijo qué es, qué efectos benéficos tiene para el organismo y observe la reacción al alimento para detectar cualquier alergia o respuesta desfavorable.

 

Loncheras

Si no puede preparar toda la lonchera en casa, utilice elementos preparados. Prefiera los más bajos en sodio y azúcar, y sin grasas trans.

El aporte de la lonchera

La lonchera cubre entre el 10 y el 20 por ciento de los requerimientos de energía y nutrientes diarios.

Claudia Sanabria, especialista senior en nutrición y salud de Unilever, explica: “Debemos ofrecerles variedad, colorido y presentaciones atractivas. También se les puede involucrar en la elección de los alimentos pidiéndoles su opinión y dejándolos escoger entre algunas opciones nutritivas, y que sean prácticas a la hora de llevarlas al colegio. Aquí la creatividad juega un papel muy importante”.

Cuando no hay tiempo para preparar una lonchera en casa se puede recurrir a productos ya listos. “Lo más importante es revisar siempre las etiquetas nutricionales de todos los productos que queramos incluir, teniendo muy presente sus gustos, y así seleccionar preparaciones que tengan menor contenido de azúcares, de grasa saturada y de sodio. A los niños les gustan las comidas sencillas y los alimentos que pueden abrir y comer con facilidad, ya que les da más independencia”, explica Sanabria.

La lonchera debe incluir siempre un termo con líquido (preferiblemente agua o jugos con poca azúcar), una fruta, ojalá entera para evitar su oxidación. Si decide picarla, se aconseja agregar unas gotas de limón para conservarla.

Un alimento lácteo (leche, yogur, leches saborizadas con moderación o queso), uno que proporcione energía (galletas, panes de cereales ricos en fibra y ponqués, preferiblemente sin relleno), que sean libres de grasas trans. Se pueden incorporar productos que sean fuente de grasa vegetal y fibra, como maní, almendras, pistachos, etc.

Si la jornada del niño es bastante larga (de 9 horas o más) se les debe enviar dos refrigerios. De esta manera la lonchera de la mañana cubre el 10 por ciento y la de la tarde, el otro 10 por ciento.

Un refrigerio para cada día

LUNES
1 termo de líquido
1 caja de jugo de frutas con soya
1 sándwich de jamón y queso
1/2 taza de uvas picadas.

MARTES
1 termo de líquido
1 yogur
1 paquete de galletas ricas en fibra
1 paquete de maní con uvas pasas
1/2 taza de fresas picadas

MIÉRCOLES
1 termo de líquido
1 caja de leche saborizada
1 ponqué sin relleno ni cobertura
1 manzana mediana

JUEVES
1 termo de líquido
1 caja de jugo de frutas con adición de soya
1 queso pera
1 paquete de rosquitas
1 mandarina

 VIERNES
1 termo de líquido
1 kumis
1 paquete de galletas ricas en fibra
1 paquete de frutos secos
1/2 taza de mango picado

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