Innovación, ¿creadora y destructora?

Innovación, ¿creadora y destructora?

La innovación es lo que empuja a cambiar. Es la forma de funcionamiento del capitalismo.

11 de febrero 2015 , 09:49 a.m.

A nadie se le cruzaría por la cabeza la idea de salir a protestar contra todas las personas que desean reemplazar el iPhone 5 por el 6, o comprar la última tableta digital. Estos deseos son el combustible que mantiene rodando la sociedad de la innovación permanente en que vivimos. “La innovación es lo que empuja a cambiar de celular, de computador, de auto, etc. Es la que nos impulsa al consumo y destruye al mismo tiempo todo lo antiguo tornándolo pasado de moda. Es la forma de funcionamiento del capitalismo. Esta lógica dirige y controla el crecimiento y los progresos en materia de salud, bienestar y longevidad. De ahí la necesidad de suprimir todo lo que pueda frenar la innovación”, afirma para LECTURAS el filósofo Luc Ferry, autor de La innovación destructora (Plon).

La noción de “innovación creadora”, concepto esbozado en 1942 por el economista Joseph Schumpeter, no concierne solamente el campo económico y tecnológico, sino que ha desbordado a otros dominios de la sociedad. Pasar del matrimonio tradicional al homosexual, por ejemplo, también es innovación. Para los defensores de esta causa se trata de una conquista social similar a la legalización del aborto. Para muchos otros, en cambio, esa aspiración representa un retroceso. ¿Estamos entonces ante una innovación ‘creadora’, como sostienen los primeros, o ante una ‘destructora’, como preconizan los segundos? El debate está abierto. En Francia se han registrado masivas manifestaciones de protesta contra la ley que autorizó el matrimonio gay. El país se dividió en dos.

Foto: Archivo particular

Ferry no está en contra del matrimonio homosexual: “Tengo razones de peso para prohibir la violación, el asesinato, el robo, porque son agresiones contra las personas. Pero, ¿por qué habría de oponerme, en nombre de convicciones religiosas, a que las personas contraigan matrimonio, si nadie me obliga a casarme con un hombre?” Pero este exministro de Educación (2002-2004) del presidente conservador Jacques Chirac sí comprende las razones por las cuales las religiones tradicionales califican ese cambio de ‘abominación’ y por qué cientos de miles de ciudadanos estiman que sus partidarios han cruzado la línea roja. “Hay que tomar la medida no solo de las ventajas sino también de los perjuicios de la innovación. En el siglo XX vivimos innovaciones magníficas en el plano técnico, científico y médico. Nuestra longevidad se ha triplicado desde el siglo XVIII. Pero el reverso de la moneda es la deconstrucción radical de los valores en el plano moral, espiritual y artístico. En la sociedad de la innovación permanente, nos emocionamos cuando logramos aferrarnos a un rincón de tradición, cualquiera que sea, desde un paisaje de la infancia hasta valores religiosos”.

El filósofo critica asimismo en su libro la dictadura del rating y la imperiosa necesidad que tienen hoy los medios de alcanzar cada vez mayor audiencia. Esto tiene como consecuencia, según él, un “progresivo deslizamiento de la prensa hacia las pasiones democráticas”. Estas son principalmente la indignación, el miedo, la envidia y la cólera. Azuzar esos sentimientos garantiza un número creciente de clics y los medios no se privan de hacerlo. En Francia, una de las noticias que tuvo más eco en 2014 la publicó Closer, la revista que destapó el romance del presidente Hollande y la actriz Julie Gayet. Los medios tradicionales se vieron obligados a mencionar las fotos del mandatario dirigiéndose en moto, mal camuflado con un casco, al apartamento de su amante. Una historia que jamás hubiera saltado a la esfera pública durante la era Mitterrand, el presidente que logró ocultar la existencia de su hija natural gracias a un pacto tácito con los periodistas.

En una caricatura, Plantu anotaba a este respecto que en el pasado los periodistas de Le Monde preparaban sus artículos leyendo el Diario Oficial, mientras que ahora lo hacen consultando Closer. Pienso que es un avance para la democracia francesa poder citar todo tipo de fuentes, no solo las oficiales; es ‘más periodístico’ y ‘más democrático’ poder recurrir también a Closer. Pero ¿qué piensa de esto Ferry?

“Usted dice que está muy bien y que Closer es mejor que el Diario Oficial, más democrático, etc. Pero todo eso tiene un efecto perverso: en esta lógica de la innovación destructora, lo novedoso se torna más importante que lo importante, más esencial que lo esencial. Closer divierte al público en general, pero me pregunto: ¿la primera tarea del periodista es divertir o más bien difundir el espíritu de la Ilustración, es decir, dar luces sobre un acontecimiento y ayudar a comprenderlo en profundidad? Usted juzgará qué es mejor...”

La expresión más acabada de la lógica de la innovación destructora para Ferry está presente en el arte. Numerosos artistas la han explotado como una veta para dar el salto a la fama y hacer fortuna. Jeff Koons, quien expone sus obras actualmente en el Museo Beaubourg de París, es un representante de esa tendencia, quizá el más hábil. Sus obras figuran entre las más costosas del mundo. A pesar de ello, muchos se preguntan si Koons tiene algún tipo de talento artístico o es un fenómeno principalmente de comunicación y mercadeo. “¡Sobre todo de mercado financiero!”, subraya Ferry. “Los artistas son de izquierda pero los compradores de derecha. Los que compran las obras de Koons y Damien Hirst son los grandes bancos y los grandes industriales.

El arte contemporáneo es un arte de la innovación destructora al estado químicamente puro: aquí se ilustra sin cesar la lógica capitalista de la novedad radical y de la ruptura con la tradición. Hay muy poca belleza, pero en cambio numerosas novedades. Esto les encanta a los banqueros y grandes empresarios, el burgués y el bohemio por fin se han reconciliado gracias a la figura tutelar de la innovación destructora”.

Este llamado de atención que hace Ferry sobre los riesgos que corren nuestras sociedades al entregarse sin reservas a la dinámica de la innovación destructora lo aleja de los defensores a ultranza de la novedad. El filósofo recuerda que la innovación también puede causar estragos. Por ejemplo, numerosos jóvenes delante de las pantallas se han transformado en “consumidores zapeadores fanatizados”.

Gran divulgador en Francia de la filosofía griega antigua mediante libros de fácil acceso al público, Ferry conoce un antídoto para este mal en particular. Es un remedio sencillo anterior no solo a la Internet, sino también al celular, al fax e incluso al teléfono. Es algo que cualquier padre de familia puede poner en práctica desde esta misma noche. “¿Cómo ayudar a nuestros hijos a resistir al hiperconsumo? Propongo tomar un poco de tiempo, cada noche, cuando son pequeños, para contarles bellas historias. Escribí un libro que va en ese sentido sobre los mitos griegos para ayudar a los padres a contarles esas historias a los hijos. El propósito es hacerles entender que hay esferas superiores a las del consumo: la cultura. Y por encima de la cultura, el amor. Al leerles los mitos a los niños, dialogamos con ellos, hablamos de una multitud de cosas, lo que es vital para la comprensión de ellos mismos y del mundo”.

Educación, antídoto contra yihadismo

Después de los atentados en Francia que costaron la vida a 17 personas, el sistema educativo, en particular los profesores, fue acusado de no estar desempeñando su papel en la transmisión de los valores de la República, sobre todo la tolerancia, al dejar a numerosos estudiantes a merced de ideologías extremistas.

Ferry rechazó esa idea en una entrevista a la Radio France Info. “El sistema educativo no ha fracasado. Lo que pasa es que los profesores están confrontados a un problema enorme: los padres no hacen su trabajo de educación moral”. Para el exministro de Educación, no hay que confundir “educación moral e historia”.

Ferry da un ejemplo para apoyar su argumentación: “Los nazis no fueron nazis porque no tuvieron cursos de historia”. Y preconiza crear una “escuela para los padres porque ellos están en muchas ocasiones desamparados ante sus propios hijos”.

Por Asbel López
París

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.