Meluk le cuenta... (México da otro ejemplo)

Meluk le cuenta... (México da otro ejemplo)

¡Hoy se cumplen tres semanas, 21 días, de largas y nada! Marco Lazaga no ha sido castigado.

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10 de febrero 2015 , 09:31 p.m.

Fue rápido. Ya. De una vez. Cuestión de horas. De una sentada. Es que todo es tan claro, la acción es tan evidente... ¡Las imágenes son indiscutibles! Además, el sentido común, la decencia, la ética y la defensa del juego limpio prevalecen, como el mensaje que se envía. (lea aquí: Posible sanción a Marco Lazaga sigue en estudio).

Ayer, Carlos Darwin Quintero, el delantero colombiano del América de México (el equipo más poderoso de la potente liga mexicana) fue suspendido por la Comisión Disciplinaria de allá, por la patada grosera, aleve, intencional, que le dio a un rival el sábado pasado en el juego contra Morelia. Lo sancionaron de oficio, con el video de la señal de TV como prueba irrefutable, pues el árbitro no lo pilló en flagrancia.

“La Comisión Disciplinaria abrió una investigación de oficio por la jugada donde (sic) Carlos Darwin Quintero (...) tiró una patada a Marco Antonio Palacios (...) en una acción no vista por el árbitro. Tras dicha investigación, el delantero es sancionado con dos encuentros de suspensión por conducta violeta”, reza el reporte.

Quintero, obvio, prendió el lanzahumo intentando ocultar su culpa y recurrió a alegatos distractores para disculpar lo que no tiene justificación: que lo provocaron, que revisen todos los partidos minuto a minuto, bla-bla-bla...

En cambio acá, una jugada intencional tan clara, tan evidente, con imágenes irrefutables, indiscutibles, como las de la trampa grosera, aleve e intencional del gol con la mano de Marco Lazaga, jugador del Cúcuta, en la definición del cuadrangular extraordinario de ascenso, no se ha castigado.

¡Hoy se cumplen tres semanas, 21 días, de largas y nada! Que una comisión primero, que la otra después; que no hay competencia, que falta un articulito, que patatín, que patatán... Con el tremendo peso de la prueba del video y la Comisión Disciplinaria del campeonato no actuó de oficio y, en cambio, trasladó el caso a la Comisión Disciplinaria de la Dimayor por la “presunta violación de las normas deportivas”. Una lavada de manos monumental.

Esto era tan, pero tan fácil: actuar de oficio apoyados en el video y por conducta antideportiva evidente. Era cosa de pocas horas, incluso de minutos; de una sentada.

Meluk le cuenta...

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes

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