Editorial: El metro por fases

Editorial: El metro por fases

Con finanzas estrechas, hacer el metro de Bogotá por fases es un acto que puede dejar lecciones.

10 de febrero 2015 , 08:10 p.m.

a encontrado consenso, entre la Alcaldía de Bogotá y el Gobierno Nacional, la propuesta de que el metro para la ciudad pueda ejecutarse de manera escalonada, por fases, y no de un solo envión. La razón principal es el costo, pues desde distintos sectores se viene advirtiendo que la estrechez de recursos no permite aventurarse en proyectos que, como este, pueden superar, incluso, los 18 billones de pesos.

La primera voz de alerta la dio el sector empresarial, a través de ProBogotá, al sugerir que el valor calculado inicialmente –15 billones– no contempla costos financieros, devaluación ni imprevistos, entre otros. Ya de por sí el tema venía generando un ambiente de pesimismo frente al futuro del que es considerado el proyecto de infraestructura más ambicioso del país en décadas.

Ahora se apela a la realidad de las finanzas, al grado de compromisos que se pueden adquirir y a la responsabilidad con que se debe actuar para no embarcar a las partes ni a la ciudadanía en obligaciones que, incluso, les quiten recursos a otras prioridades en décadas. Para decirlo gráficamente, es necesario acudir a la receta de la economía casera: cuidar hasta el último peso.
Si bien hacer el metro por fases parece una actitud responsable, no significa que esté libre de retos a la luz de la nueva realidad. Construir una primera etapa genera un impacto en la demanda de pasajeros estimada y, por ende, en la tarifa final, como lo ha advertido el director de Planeación Nacional.

Ello implica volver a revisar las proyecciones, la ingeniería de costos, el cambio de especificaciones en la obra, lo cual exige tiempo. En ese sentido, es entendible que el Alcalde quiera aprovechar esta circunstancia para acelerar la estructuración financiera o los procesos de licitación, máxime en un año electoral. Pero no se puede perder de vista que debe primar el rigor y que ya que pareciera haber acuerdo en hacer el metro por fases, lo que menos conviene es acelerarse. Por fortuna, la obra es “flexible”, como afirma el director del IDU.

Ya con este panorama, lo otro que queda claro es el compromiso de la Nación de financiar el 70 por ciento del proyecto. Cabe recordar que los 7 billones de pesos anunciados por el Ejecutivo a fines del año pasado –6 billones para el metro y un billón para la troncal Caracas– siguen vigentes como case para la primera fase.

También genera tranquilidad la inclusión en el Plan de Desarrollo de una serie de artículos que le permitirán a la ciudad acceder a fórmulas que le permitan generar recursos con destino a la megaobra; entre ellos, las asociaciones público-privadas (APP) para aportar capital privado, la cofinanciación del material rodante y mecanismos para la captación de ingresos a través de cobros por congestión, valorizaciones y plusvalías, por ejemplo.

Es claro que lo que se busca es que cada peso quede bien invertido y que cuanto menos tengan que poner la Nación y el Distrito, más recursos podrán liberarse para otras obras, que en el caso de Bogotá no dan espera. Dicho esto, ya sea por fases o de manera integral, cualquier obra de semejante envergadura debe evitar sobrecostos y asomos de corrupción. Una primera fase del metro dejará, sin duda, lecciones para lo que será su futuro desarrollo.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com
@OpinionET

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