'Donde yo veo un asambleísta, ellos ven a un negro': Bonil

'Donde yo veo un asambleísta, ellos ven a un negro': Bonil

El destacado caricaturista ecuatoriano habló con EL TIEMPO sobre el nuevo proceso que enfrenta.

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10 de febrero 2015 , 07:08 p.m.

El caricaturista ecuatoriano Xavier Bonilla (Bonil) volvió este lunes al estrado después de ser demandado por discriminación tras publicar en 2014 una fotocaricatura (véase foto alterna) en el diario El Universo, en la que satirizaba una comparecencia pública en la que el exfutbolista y legislador afrodescendiente Agustín ‘Tin’ Delgado tartamudeó. (Lea también: Caricaturista ecuatoriano Bonil vuelve al banco de los acusados).

 

Esta es la segunda vez que el caricaturista se enfrenta a un juicio por sus dibujos. En 2013, Bonil tuvo que rectificar una viñeta sobre un allanamiento judicial que indignó al Gobierno por “estigmatizar” a la justicia. El dibujante –que ha sido atacado verbalmente varias veces por el presidente Rafael Correa– habló con EL TIEMPO sobre el proceso que enfrenta. (Lea también: Las caricaturas que enfrentan a 'Bonil' con el gobierno de Ecuador).

¿Considera que este es otro ataque a la libertad de expresión liderado desde el Gobierno?

Sí, indudablemente. Esto proviene de arriba. Aquí no nos vamos a engañar. No se trata de una asociación afro. El primero que inició esta avalancha fue el presidente (Rafael) Correa, quien dijo en una sabatina (mensaje semanal) que mi caricatura era racista e inmediatamente llamó a la gente a actuar, a reaccionar contra los racistas. Luego de esto se produce esta denuncia sin fundamento.

Yo sí considero esto un gesto más de los que tenemos continuamente en los que se pretende tapar la boca a las voces críticas. A través del caricaturista se pretende patear las canillas al medio de comunicación para que este se doblegue.

¿Cuáles son los argumentos que se usan para decir que su caricatura es racista?

Ayer (lunes) fue muy penosa la intervención de la abogada de la otra parte, la doctora Alobia Borja. Ella hizo un recuento histórico y citó frases de articulistas que en otras oportunidades, en otros países, han manifestado o expresado el menosprecio por los grupos afro.

Yo condeno también el racismo. Jamás podría aprobar o apoyar o tener un comportamiento racista, pero en la exposición de argumentos, la doctora Borja, luego de hacer ese recuento, concluyó que mi caricatura entraba dentro de esta gran corriente sin exhibir prueba alguna (...).

No han probado aquí los demandantes el racismo o la discriminación racial por razón de raza y por discriminación socioeconómica. Ahí lo único que revelan es que los racistas son ellos porque allí donde yo veo a un asambleísta, criticando su desempeño, ellos ven a un negro.

¿Usted cree que tiene garantías para seguir en este proceso?

El Cordicom, que es el Consejo Regulador de la Comunicación, emitió un informe en el que hablan de dos informes técnicos de carácter interno que les permitió llegar a la conclusión de que la caricatura era discriminación socioeconómica. Pedimos a la Superintendencia de Comunicación (Supercom) que nos remitiera esos informes y sencillamente nos los negó diciendo que no los tenía y que el Cordicom no los había enviado.

No nos podemos defender sin saber de qué nos acusan y cómo llegaron a esa conclusión. Esto y muchas otras cosas nos hace pensar que no estamos en un proceso que nos garantiza la justicia y la independencia en las resoluciones.

¿Tendría que rectificarse?

En este caso la sanción contemplada en el reglamento, cuando se trata de la causal de discriminación, consiste la primera vez en expresar siete días seguidos las disculpas de manera pública. Más o menos como en la escuela que nos mandaban a escribir “debo portarme bien en clase” o darse latigazos en la plaza pública.

¿Estaría entonces dispuesto a disculparse?

Si aquello sucede, ciertamente insisto, lo digo de corazón, yo no entiendo de qué debería disculparme. Sin embargo, hay un antecedente y es que una vez que se produjo la reacción de Agustín Delgado, el diario El Universo publicó una disculpa y yo una aclaración de cuál era el sentido de mi dibujo.

Viendo que eso no lo satisfacía ni le aclaraba nada al asambleísta, vía Twitter le expresé que considerando que nada de eso era suficiente, si es que ayudaba a borrar esa sensación de ofensa, yo le expresaba mis disculpas.

Lo dije sinceramente, pero yo creo que las personas que deciden ingresar a la palestra pública como políticos, especialmente, deben estar revestidos de mayor tolerancia porque saben que pueden estar dispuestos a la crítica favorable o desfavorable. Viendo que aquello no tenía el señor Agustín Delgado, yo le expresé mis disculpas, pero un delito de discriminación yo no he cometido.

¿Cuál es el mensaje que le envían este tipo de procesos?

Meterse con el humor –más que el peor error, como dicen algunos, del presidente Correa– creo que lo muestra a él de cuerpo entero. Hace dos semanas, el presidente perdió la cabeza por el meme que le hacía un ciudadano. Esto ya no es un problema de periodistas, de columnistas o de dueños de medios. Los ciudadanos de a pie lo único que tienen son sus cuentas en las redes, ellos incluso son vulnerables.

El presidente mostró la foto de un tuitero, de un muchacho de 18 años, y lo expuso al escarnio público e incitó a sus seguidores a que lo tuiteen y que le hagan conocer la verdad.

Entonces, el mensaje que se envía no solo con el tema de mi caricatura sino en general es que hay que callarse. Nadie puede ni criticar ni reírse del presidente.

La muestra más palpable es la que ha sucedido con los tuiteros que él ha atacado estas dos semanas. Incluso, llamó públicamente a crear un ejército de seguidores que les explique la verdad a aquellos y creó una página web que se llama ‘Somos +’.

¿Usted siente que es un perseguido político?

Me siento más que nada un ciudadano indefenso ante una institucionalidad que no brinda las garantías que deberían corresponder a la justicia. Los organismos supuestamente autónomos actúan generalmente bajo las insinuaciones del presidente Correa. Antes uno perdía la inocencia a los 15 años, ahora uno la pierde en las sabatinas presidenciales.

¿Cuál es el panorama que usted y los medios críticos e independientes van a tener?

Le iba a decir que es un panorama negro, pero me da susto que me acusen de racismo porque cualquier cosa puede interpretarse. No es muy alentador, en mi caso personal, el que nos ocupa ahora, nos hace pensar que no tendremos un juicio justo. No hay buenas perspectivas de que nos absuelvan. Pero en todo caso aunque así fuera no borra la falta de independencia que tiene este organismo.

En el caso de los medios, está la enmienda constitucional, propuesta por el presidente, que considerará a la comunicación como un servicio público como lo era en la época de Franco en el fascismo español (…).

¿Después de todo esto usted sigue firme en su posición de ser crítico?

Yo sigo firme, lo único que tengo chueco es la columna por la escoliosis de haber dibujado durante 30 años bajo la misma guía de criticar los abusos, los exabruptos de quienes administran el aparato del Estado y de quienes administran nuestros dineros.

SANDRA RAMÍREZ CARREÑO
Redacción Internacional

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