Un día de cada mes sin carro y sin moto

Un día de cada mes sin carro y sin moto

En el SITP, en los tramos a pie y en el 'bus pegado', se respiraba alegría. La jornada fue exitosa.

notitle
10 de febrero 2015 , 05:37 p.m.

Antes de echar a andar el asunto del cual me ocuparé en esta nota, anunciado en el titular, confieso que soy ‘carroadicto’. Hasta donde recuerdo, en los años de vida que cargo, siempre he estado embutido en un automóvil. En algunas ocasiones, sentado en la silla del copiloto, chateando, hablando por teléfono o leyendo los diarios impresos y, también debo decirlo, ‘garrapateando’ algunos de estos escritos; y otras, la más de las veces, contemplando el mundo devorado a través de la transparencia del panorámico, mientras conduzco por carreteras o me lleno de paciencia en el trancón matutino.

Así, pues, queda claro que no hago parte de la tropa de los gozones del ‘modo bici’, tan de moda por estos tiempos. La última vez que cabalgué en un ‘caballito de acero’ (presento excusa si el símil hiere susceptibilidades) fue por las épocas de la escuela elemental. La ‘burra’ de alquiler (nuevamente excusas) del negocio callejero de la esquina del barrio, por una moneda, permitía el disfrute de una hora de pedal y, después, de ñapa, la lectura de las aventuras de los ‘paquitos’ de la Pequeña Lulú, Supermán, Chanoc y el padrino marihuanero, Tsekub Baloyán, entre otras caricaturas.

Por otra parte, patinar en cuatro ruedas ajustadas con balineras de acero reluciente, o de ruedas delgadas en línea, nunca fue lo mío. El recuerdo de la chica de piernas de garza con los dientes destrozados después de la caída de boca contra el filo del bordillo, al bajar la rampa de entrada a un garaje, actuó como freno disuasivo, para no hablar de pánico paralizante. Aún a la fecha, no logro entender los secretos del equilibrio de los patinadores, que se deslizan con desenfado, con las manos entrecruzadas en la espalda, encaramados en los zapatos con ruedas en línea o en tablas para surfear sobre el gris del pavimento.

Los recuerdos como usuario del transporte público masivo, en humeantes buses conducidos por conductores obesos, sudorosos y de piel grasienta, identificados con el nombre del barrio de destino, bautizados con alegorías de faunas de tierra caliente –‘El ave canta’, el más conocido– recorrían calles destartaladas. Una caída desde el estribo del bus atiborrado, cargando el canasto de plátanos y una arroba de arroz, parte del mercado doméstico, fue suficiente motivo para evitar, en lo posible, el transporte público masivo de entonces. Caminar, bajo sol o lluvia, fue la opción de la infancia y parte de la adolescencia. Caminando reconocí las sombras del follaje de los matarratones plagados de orugas y los olores de fritos, arepas y dulces de las calles y barrios de mi ciudad.

Los recuerdos me llegaron a la memoria el pasado jueves, sentado en la silla plástica del bus SITP que, en compañía del alcalde Petro, tomé durante la jornada del día sin carro y sin moto en Bogotá. Llegar al paradero, frente a la avenida desolada, nos permitió evidenciar las primeras dificultades. Letras casi ilegibles, desconocimiento del trazado de las rutas (se intenta superar con la herramienta Google) y la identificación del paradero de transbordo para llegar al destino, en donde se entregó una moderna flota de articulados movidos por combustible no contaminante.

Durante el trayecto en el SITP (‘Sistema Integrado de Transporte de Petro’, como lo escuché gritado a todo pulmón), en los tramos recorridos a pie y en el ‘bus pegado’, el ambiente fue festivo, se respiraba alegría. La jornada fue exitosa. Durante el balance, el Alcalde anunció que piensa en un día de cada mes de movida sin carro y sin moto. A mí me gusta. ¿Qué opina?

Héctor Pineda S.
tikopineda@gmail.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.