Pepe Molina, el autor de los himnos del Carnaval y del Junior

Pepe Molina, el autor de los himnos del Carnaval y del Junior

El periodista y vocalista grabó dos himnos que identifican a Barranquilla. Falleció el 18 de enero.

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09 de febrero 2015 , 10:25 p.m.

Una mañana de 1961, Emilio Fortú, empresario propietario de Discos Tropical, la primera casa disquera fundada en Barranquilla, convocó a sus estudios a los cantantes exclusivos de la firma: Gabriel ‘Rumba’ Romero, Alci Acosta, Conde Araque, Jairo Likazale y José Molina.

Hablaban de manera animada, sin saber el motivo del llamado, cuando llegó el maestro Francisco ‘Pacho’ Galán, y a cada uno le entregó unas hojas de papel.

“Apréndanse esa estrofa, muchachos, y en un momento grabamos una prueba”, dijo el ya famoso ‘rey del merecumbé’.
Al cabo de un rato, se hizo la prueba, bajo la supervisión de Galán.

Por fin se dirigió a Fortú y le expresó su dictamen:

“Molina es la voz para ese tema”.

Y lo citó a grabar, a las 2 de la tarde de ese mismo día, al tiempo que le daba la letra completa de una canción.
Por la tarde, Molina llegó puntual. Cuarenta y cinco años después, en entrevista con este periodista, relató que por entonces era apenas un cantante aficionado a hacer coros y presentarse en escenarios pequeños, pero no un profesional ciento por ciento dedicado a la música.

Cuando quedó solo frente al micrófono, acompañado por 23 músicos, los nervios se apoderaron de él.
Sin perder la calma de director, Galán mandó comprar una botella de ron Blanco y ordenó que le dieran, uno tras otro, cuatro tragos largos. Quince minutos más tarde, grabando por primera vez con una orquesta, la internacional de Pacho Galán, José Molina dejó su voz para la eternidad en el fandango compuesto en 1943 por el maestro Lucho Bermúdez:

¡Ay, Jose!
A que no me conocen
Joselito, Joselito
Joselito Carnaval
Joselito, Joselito
Joselito Carnaval
Te acabaste para siempre,
Joselito Carnaval
Te acabaste para siempre,
Joselito Carnaval

Carnaval y Junior

José Miguel Molina Jiménez, más conocido como Pepe Molina, nació el 21 de julio de 1931 en el municipio de Juan de Acosta (Atlántico).

El cantante de Joselito Carnaval, uno de los himnos de la fiesta cultural más representativa y multitudinaria de Colombia, partió de este mundo el pasado 18 de enero, un día después de la lectura del Bando, el acto de apertura de precarnaval.
Como hijo adoptivo de Barranquilla, a donde vino en 1948, Molina tuvo el privilegio de estar involucrado con los himnos de las dos marcas que identifican a Barranquilla: el Carnaval y el Junior, el equipo local de fútbol profesional.

Sobre el origen del Cumbión del Junior, le contó al periodista Mike Fajardo, en 1983:

“Una tarde estaba acostado en la casa, escuchando por radio la antesala del partido Junior-Tolima, cuando de pronto empecé a tararear una melodía. Una sobrina que pasaba me dijo: ‘¡Ay, tío, qué cosa tan bonita! Deje y traigo la grabadora...’. Al rato le puse la letra y me fui al estadio Romelio Martínez. Fabio Poveda (periodista) sacó al aire por radio la grabación y Édgar Perea (el locutor dueño de la sintonía) me puso a cantar a capela y el público hizo el coro. Me dije: ‘¡Dios mío!’. Al día siguiente, con los arreglos del maestro Armando Galán (hijo del ‘rey del merecumbé’), grabamos con la Orquesta de Pacho Galán”.

Acababa de llegar de Cartagena, a donde había ido como gerente de Postobón, en 1962. A esa ciudad la quiso igual que a Barranquilla. También le dejó el himno del Real Cartagena –grabado en julio de 1996–, el equipo de fútbol profesional; además, entre otras composiciones, Señora Cartagena y Caraballo, este, con la narración del entonces joven Édgar Perea, dedicado al ídolo del boxeo nacional de la década del 60: Bernardo Caraballo.

“Era una gran voz, extraordinario compositor y excelente persona”, sostiene el bicampeón mundial de acordeón Alfredo Gutiérrez, con quien Molina grabó a mediados de los 60 para el sello Sonolux, como integrante de Alfredo Gutiérrez y sus Estrellas, el éxito Linda morenita, de gran repercusión en México.

Morgan Blanco y Aníbal Velásquez lideraron, entre muchas otras, agrupaciones como la Orquesta Real –que él mismo creó en los últimos años–, en la cual Molina dejó su impronta musical.

“Mi abuelo quería mucho a Pepe”, dice el músico y periodista Armando Galán júnior, nieto de Pacho Galán, quien conserva las partituras originales del maestro soledeño, incluyendo Joselito Carnaval.

“No sabía eso que Pepe te contó, pero creo que la versión de Molina sobre los nervios es cierta, porque él no entra a cantar, por una fracción de segundo, a tiempo”, agrega el nieto del maestro Galán, repitiendo una y otra vez el tema en el reproductor de disco compacto de su vehículo, para que el periodista se percate de esta particularidad.

“Fortú quiso una nueva grabación de Joselito Carnaval, pero el maestro Pacho Galán lo impidió. Dijo: ‘¡Mejor, nunca!’ ”, comentó esa vez Molina –quien compuso, además, cerca de un centenar de temas tropicales, entre ellos Guarapera y Cumbiambera–, en entrevista del 2006 con este periodista de EL TIEMPO.

Impulsor y periodista

Antes de irse a Cartagena, en 1962, Molina era jefe de publicidad de Postobón en Barranquilla. Exitoso jefe de publicidad que, por su gusto musical, organizaba templetes con presentaciones de agrupaciones como Los Corraleros de Majagual.

“Era nuestro promotor por todo el país y parecía uno más del grupo”, sostiene Alfredo Gutiérrez.
“Si no fue el primero, fue de los pioneros en subirse a animar espectáculos musicales en la Costa”, dice Alfonso Molina, uno de los cinco hermanos que consideró como a un padre a Pepe, el hijo mayor de José del Carmen y Justina –su máximo amor en la vida–, la jefa de enfermeras del Hospital Infantil de Barranquilla, que lo apoyó en todas las aventuras.

“Era tanta su importancia en el comienzo de aquellos años que nadie lo llamaba José Molina, sino ‘Pepe Kolcana’ (marca de gaseosa que promocionaba)”, nos comentó en 1983, de regreso de Santa Marta, un viejo amigo suyo de radio, Alberto Navarro.

Instalado en Cartagena, luego de salir de Postobón en el 67, se juntaron sus inclinaciones por la música y la radio, la que había comenzado en Barranquilla a finales de los 50. Componía y cantaba, por pasatiempo, pero se dedicó fuertemente a promocionar agrupaciones en giras y a hacer radio.

Así llegó a la radiodifusora más importante de la ciudad: Emisora Fuentes, donde realizaba sus programas: Pepe Molina y los deportes (por la mañana) y El show de Pepe Molina (tarde-noche).

“Yo tenía 8 o 9 años y él era amigo de mi papá, cuando empezó a invitarme a cuanto espectáculo organizaba en Cartagena. Me ponía a cantar y me daba muchos consejos, que me han servido para mi carrera. Pepe fue un gestor de la cultura y un soporte y promotor del talento costeño, buscando siempre el bienestar de uno”, dijo a EL TIEMPO el músico cartagenero Juan Carlos Coronell.

Por el radioteatro de Emisora Fuentes pasaron muchachos que buscaban oportunidades para darse a conocer, y Molina los impulsó, como a uno que llegó en pantaloneta y con cerca de 40 compañeros. Desde ese mismo instante le impresionó por su seguridad: Joe Arroyo.

“Tenía una sintonía bárbara, y hoy todavía nadie se le acerca en la mañana como en la noche”, manifestó uno de sus pupilos, Gustavo Morales.

“Fue el pionero de los programas deportivos por la mañana en la ciudad. Con un formato simple: el de conversador, aptitud que explotaba sin el mayor esfuerzo, porque era un don natural”, recuerda el periodista deportivo Freddy Jinete Daza. “Tenía periodistas que daban noticias de otros deportes, y él prácticamente hablaba de boxeo”.

Amante del boxeo

En los últimos años asistió al boxeo como observador. En la foto, con Jean Sotelo, luego de una pelea en Barranquilla. Cortesía: Arlinton González

En Cartagena, igualmente se apasionó por el boxeo. Allí organizó –al lado de Francisco Fernández– constantes programaciones profesionales, en el Circo Teatro, que llamó Estrellitas, a partir de 1968.

“Fue pionero en Colombia de mezclar boxeo con música en sus espectáculos. Yo animé muchas programaciones”, dice Juan Carlos Coronell. De ahí surgieron pegadores de la talla del ídolo cartagenero Rubén ‘Cobra’ Valdés, de quien se convirtió en su apoderado a la edad de 14 años, y lo llevó dos veces a disputar título mundial, una contra el palenquero Ricardo Cardona (primera pelea entre colombianos) y la otra frente al puertorriqueño Wilfredo Gómez.

“No llegó a campeón mundial porque un accidente de tránsito le quitó movilidad en la columna vertebral... Ese es mi hijo, compadre, mi hermano, mi todo”, dijo en esa entrevista con este periodista. A Molina, que en Cartagena tuvo un restaurante llamado La Cobra; le sobrevive su única hija biológica, Elvira, de 66 años.

Por el boxeo, en la capital de Bolívar fundó una revista de circulación internacional llamada Puños criollos, organizó una cartelera de boxeo en la plaza de toros de Cartagena de Indias un día antes de su inauguración, montó programas por varias ciudades de Colombia y, en sociedad, en países como Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua y Puerto Rico, y gestó el primer programa radial de boxeo en Barranquilla –en Radio Universal, en 1985, al lado del periodista Alfredo Robles Pérez y el autor de esta nota.

Era recibido en los aeropuertos de Estados Unidos por promotores de la talla de Don King y Bob Arum, los más poderosos del mundo boxeril.

Hombre polifacético

Siempre vestido de manera elegante, por lo general con guayabera, en los últimos años lo aquejó el mal de Parkinson. Y, de manera extraña, rechazando a su familia por su condición del indomable libre que siempre pregonó, fue encontrado durmiendo el año pasado en las calles de Cartagena. Sus últimos días transcurrieron en un hogar de paso, en Barranquilla.

“¡Mi apoderado, mi apoderado!”, exclamó en medio del llanto un conmovido Rubén ‘Cobra’ Valdés en la tarde del lunes 19 de enero, en el cementerio de Juan de Acosta, por la partida de Molina, un polifacético hombre del espectáculo y el deporte que jamás ejecutó ningún instrumento musical, pero que es la voz que no muere del Cumbión del Junior y de Joselito Carnaval...

ESTEWIL QUESADA FERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO

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