'La libertad de expresión es un ejercicio y no un fin': Gustavo Mohme

'La libertad de expresión es un ejercicio y no un fin': Gustavo Mohme

Para el presidente de la SIP el combate a la impunidad asegura la vida de los periodistas en riesgo.

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09 de febrero 2015 , 08:48 p.m.

Durante su visita a Colombia, el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el peruano Gustavo Mohme, habló con EL TIEMPO sobre los problemas más preocupantes que afectan al periodismo del hemisferio, como los ataques a la libertad de expresión y las amenazas contra periodistas. Lea Delegación de la SIP constata situación de los periodistas en Colombia

En este momento en el continente hay un caso en especial que preocupa demasiado a todo el gremio periodístico y es el de Venezuela, donde la libertad de expresión está siendo amenazada con la compra dudosa de medios de comunicación, acoso jurídico a periodistas y otras diferentes formas. ¿Cuál va a ser el próximo paso que dará la SIP para seguir denunciando lo que está pasando allá?

La prensa allá está acosada y agobiada, y realmente los que ejercen con independencia el periodismo son un reducido número que hace una tarea heroica y que honra nuestro ejercicio. Ahí están, no se rinden, siguen presentes. Uno de los problemas más serios es la compra de medios de una manera encubierta porque son capitales que se generan desde el propio ejercicio del poder y que, de alguna manera, han ido tomando posición.Creo que es una mala noticia. Lo estimulante de todo esto es que hay periodistas que todavía insisten y persisten en ejercer su libertad de expresión y a ellos es a quienes hay que dirigir nuestro aliento, nuestra solidaridad, decirles que no están solos.De hecho, Colombia es un país victorioso de alguna manera desde nuestra perspectiva, a pesar de que ocurren muertes y otras cosas. Colombia es un país líder en materia de expresión, a pesar de estar en un conflicto.

Tenemos el caso de Teodoro Petkoff, cuyo periódico ‘TalCual’ va a pasar de ser diario a semanario en pocas semanas. ¿Usted qué opina sobre eso y sobre el hecho de que el Gobierno venezolano esté restringiendo el acceso al papel, tanto que Andiarios el año pasado llevó a cabo la campaña Todos Somos Venezuela para llevarle papel a periódicos independientes?

Ese fue un gesto muy reconocido y bastante notable. Es terrible la situación en que se ejerce el periodismo en Venezuela, en este caso el escrito. No hay papel y, en fin, las carencias allá son generales desde los inicios, solo que ahora se están complicando para todos, no solo para los periódicos, y, en esta coyuntura, ha ido ganando espacio el Gobierno. Pero insisto en que la resistencia y la acción que ejercen los periodistas independientes permite tener la esperanza de que esto va a revertirse en algún momento, de eso estamos confiados. En Perú fue igual. En mi país el periodismo fue cercado, empujado, atacado, arrinconado.

Se usaron otros métodos, porque estos varían: se vuelven más sofisticados, digamos que se hacen con instrumentos legales, mas no necesariamente lícitos; pero son momentos tremendos en los que se pone a prueba la calidad profesional.

¿Ha terminado este acoso en Perú?

Creo que sí. En Perú sobrevino la democracia como una explosión.

¿Qué pasó con esa cantidad enorme de periódicos populares o llamados 'Prensa Chicha' creados bajo el auspicio del Gobierno de Alberto Fujimori y patrocinados en mayor medida por el oficialismo?

Todos esos periódicos murieron. Todos. La población responde, las sociedades siempre mantienen un sector sano y estas situaciones forzadas, que no son naturales, terminan volviendo a su cauce natural.Cuando regresan es una cosa incontenible y, claro, el reconocimiento a los medios es la mayor satisfacción que uno puede sentir tras esos momentos de haber uno estado en el lado correcto, de no haberse rendido; es un estímulo más que suficiente para seguir trabajando en nuestro oficio de todos los días.

Hoy (ayer) celebramos en Colombia el Día del Periodista. ¿Cómo ve usted actualmente la situación del periodista colombiano?

La libertad de expresión es un ejercicio y no un fin. En la tarea de llevar a cabo bien ese ejercicio y lograr mantener ese estatus siempre se expone la vida, ¿no? Hay circunstancias más complejas y no me cabe duda de que Colombia las vivió hace muchos años. Tengo una estadística de casi 184 periodistas muertos en los últimos treinta años. Creo que es una cifra bastante grande y eso nos da una idea de la época que les tocó vivir. Pero siento que el periodismo de aquí es uno que ha tomado bastantes espacios, que es en cierta forma victorioso y que ejerce, en un espacio más amplio, esta noble tarea.Lo que estamos viviendo es en cierta forma el esfuerzo del periodismo en su conjunto.

Estamos viviendo el ejemplo y la enseñanza de mártires como Guillermo Cano, todos los que nos han ido acompañando y que han dado su vida en diferentes circunstancias. Lo que pasa es que creo que la impunidad debería ser algo que movilice permanentemente al gremio. La mejor forma de asegurar la vida de un periodista en la actualidad es evitar que los crímenes anteriores queden impunes.

¿Y cómo va ese camino?

No es fácil. Creo que el mejor ejercicio es la voz, la pluma. No hay nada más fuerte que eso. Por eso es que en cada lugar donde voy en el ejercicio de mi presidencia, me reúno con los deudos de las víctimas y siempre extraigo alguna experiencia.Para mí, por ejemplo, en el caso del asesinato de Guillermo Cano, si bien es cierto que todo indica que el autor fue Pablo Escobar y los sicarios fueron identificados, todo el entramado que hubo alrededor de ello no ha sido totalmente esclarecido. Pablo Escobar no se reunía con sus sicarios para pagarles plata y darle todas las indicaciones.

Hay un entramado, toda una organización allí que era la que estaba obrando. Esa organización no ha sido totalmente clarificada. Se mencionan nombres, gente que actualmente tiene cargos políticos, pero me da la impresión de que ese ejercicio debe hacerlo la sociedad. Tiene que hacerse, como una forma de cerrar esa herida.

¿Ve usted que, en cuanto a Colombia se refiere, el acoso a periodistas se haya ido trasladando hacia otros métodos como el cierre de medios o el exilio forzado?

El hecho de que haya casi una centena de periodistas bajo protección del Gobierno es un síntoma de que todavía es un peligro; aunque sea cierto que no es de la magnitud de hace una década, es peligroso el ejercicio. Eso, de cierta forma, es una constante en las Américas. No puedo decir que sea un caso particular y que identifique a Colombia.

No. El poder político, sobre todo en las provincias, quiere ejercer un control por el cual se llega a una línea confrontacional e incluso al asesinato. En mi país ocurre así. El poder político en algunas zonas de Perú es terrible, atenta contra la libertad de expresión, y ni qué decir del narcotráfico o del crimen organizado.

¿Qué piensa usted de que regímenes como el de Venezuela intenten también tomarse un espectro de más reciente existencia como el de las redes sociales?

Lo veo como un síntoma de desesperación, de un régimen terminal, porque lo que sigue después de las redes sociales es taparle la boca a cada ciudadano. Terrible. Si uno empieza a querer controlar la voz de cada persona, quiere decir que ya no gobierna, ya no lidera. Es un signo, siento yo, de descomposición, y es un imposible.No hay forma de terminar de controlarlo. Podrá identificar medios que circulan, que se ven, subyugarlos, quitarles el papel o impedirles que hagan su ejercicio, amenazar, lo que sea. Todo esto puede tener cierto efecto. Algunas víctimas saldrán. Pero el espectro de las redes sociales es imposible de controlar.

¿Qué otro país está en el foco de la SIP?

Cuba. Estamos viendo con mucho detenimiento lo que está ocurriendo y nos alienta que se abra el diálogo. Nos preocupa que estas conversaciones entre estadounidenses y cubanos concluyan con un intercambio de espías y apertura de mercados. Queremos que la libertad de expresión sea parte de la agenda, así lo hemos hecho notar en comunicados a propósito de estos acercamientos.

En los países de la Alba se ha tendido como a hacer una unificación del discurso y a acallar medios de comunicación…

Todos tienen matices diferentes. Sí creo que hay una tendencia de ciertos sectores a controlar los medios. El sueño de toda dictadura es tener los medios de comunicación a su servicio y nunca se ha logrado. Basta una pequeña luz cuando ya sienten que los están tomando por completo para que se descalabre todo. Esa es una historia fallida, no hay forma.Mientras exista gente libre, la libertad de expresión va a ser una realidad. La de Argentina es una situación compleja, pero es diferente a la de Bolivia, a la de Ecuador, Nicaragua y otros países de la Alba, pero hay cosas preocupantes. 

'En Venezuela hay censura y autocensura': Tinedo Guía

Tinedo Guía, presidente del Colegio de Periodistas de Venezuela, planteó ayer en el marco del foro ‘Periodismo y política: sus relaciones de poder en América Latina’, organizado por el CPB, la difícil situación que afronta la prensa en su país. “Hay censura y autocensura porque un periodista, por más trabajo que haga, se lo van a parar arriba sus jefes por la presión que hay sobre los propietarios de los medios”, denunció.

Explicó que están afrontando una serie de limitaciones en el ejercicio de la profesión, las cuales buscan censurar su trabajo.

“Esto incluye el cambio de propietarios de medios de comunicación, sobre todo de impresos y de radioeléctricos, que pasan a ser de aliados del Gobierno”, señaló.

De acuerdo con él, ejercer el periodismo que solo busca la verdad se ha convertido, en Venezuela, en un “trabajo heroico” para quienes lo realizan. “Han recibido presiones los dueños de los medios y han recibido presiones los mismos periodistas en algunos medios determinados”, señaló Guía.Incluso, relató el caso del director de un medio impreso que tiene en su oficina monitores que le permiten ver la redacción que están haciendo los periodistas “y va corrigiendo y cuidando que no se ofenda al Gobierno. Ahí hay una limitante, una censura”, contó.Agregó que hay otros que “blandenguemente” no titulan con las noticias que son importantes para el país. A manera de ejemplo de este caso mencionó la visita que, en días pasados, realizaron a ese país los expresidentes Andrés Pastrana (Colombia), Felipe Calderón (México) y Sebastián Piñera (Chile).

“La situación de la prensa en Venezuela es muy delicada, muy sesgada por la presión que ejerce el Gobierno”, denunció.Según dijo, las coacciones han llegado a los empresarios para que no anuncien en determinados medios.
“La presión del Gobierno es sutil: te presionan con el Seniat (la Dian venezolana), te presionan con el derecho de frente, con la ley del trabajo”, agregó.

Destacó que, por eso, muchos comunicadores por ahora han acudido a los medios electrónicos para tratar de contar lo que ocurre en su país.

LUIS ALEJANDRO AMAYA E.
Subeditor Internacional
Con Política

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