'Me preocupa mucho Gloria, ella es el alma de Incolballet'

'Me preocupa mucho Gloria, ella es el alma de Incolballet'

El coreógrafo Roberto Zamorano habla de su maestra y del montaje de 'Retratos caminantes'.

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09 de febrero 2015 , 06:19 p.m.

Desde hace ocho años que no venía a Cali y apenas atravesó el umbral de Incolballet se le vinieron a la cabeza todos los recuerdos de su paso por la escuela y quiso dejarlos plasmados en su última creación.

Roberto Zamorano, el coreógrafo egresado de Incolballet en 1988, que ha trabajado con en Aterballetto de Italia, bajo la dirección de Mauro Bigonzetti, con el Ballet Jazz de Montreal y con grandes coreógrafos como Gloria Castro, Cayetano Soto, Annabel López Ochoa, Aszure Barton y Wei Wang, estuvo un mes en Cali. Se dedicó al montaje de Retratos caminantes, la obra diseñada para Incolballet y que se estrenará en el noveno Festival Internacional de Ballet, en junio próximo.

Tiene una duración de 29 minutos y en ella intervienen 15 bailarines que trabajaron con la música del italiano Ezio Bosso y del japonés Ryichi Sakamoto.

¿Qué quería expresar con ‘Retratos caminantes’?
Momentos vivos, recuerdos que llevamos en nuestra vida. Yo tuve muchas experiencias cuando estuve en Incolballet que afloraron ahora que regresé. Con solo entrar a la escuela, cuando vi a mis amigos, cuando vi a los niños en las clases, cuando vi los salones, todos esos momentos me volvieron. Me doy cuenta de que esos recuerdos, que yo he llamado retratos, han estado ahí siempre, por eso son caminantes, están con nosotros y siguen nuestro camino.

¿Cuándo tiempo toma montar una coreografía de estas características?
Vine por un mes, lo ideal es tener un poco más de trabajo.

¿Cómo encontró a Incolballet?
Cuando estoy ahí veo que siguen los proyectos, siguen los niños, hay mucha gente buena que está saliendo. He trabajado con tres chicas nuevas egresadas y son buenísimas, hace falta un poco de hombres. Sé que es un momento difícil, estoy muy preocupado por lo que está pasando con Gloria. No se sabe qué pasará, pero veo, de todas maneras, que el trabajo que ella ha hecho continúa y eso es lo único que me tranquiliza. Yo espero que esta situación del Instituto se resuelva muy pronto.

¿Cómo está ella?
Preocupada, no está bien, se siente un poco traicionada por la situación, porque digamos la verdad, ella es el alma de Incolballet, el alma de la Compañía, el alma del ballet en Cali. Han buscado la forma de tirarla afuera y creo que es injusto y eso es lo que ella siente.

¿Cómo ve la evolución de la escuela?
Me sorprende, igual que hace ocho años. En Barrio-Ballet nos tocaba bailar todo y en todas las posiciones. Ahora me hace feliz que todavía lo hagan y que lo sigan comprando. ¡Que rico y que bueno que haya quedado parte del repertorio!

¿Cómo fue ese primer montaje de Barrio-Ballet?
Me acuerdo estar en el Teatro Municipal hasta la 1 de la madrugada. Nos ‘sacaron la leche’. Estábamos todo el día hasta que lo hicimos bien. Después lo bailamos en todo el mundo.

¿Qué otros montajes de su paso por la Compañía recuerda?
Cascanueces, Carmina Burana y Curan porque fue una de las últimas que hice; trabajé en ese entonces con Gustavo Herrera.

Estuvo cinco años en la Compañía, ¿cómo fueron sus primeros años por fuera del país?
La directora del Ballet Contemporáneo de Venezuela me vio durante una gira en Cuba con la Compañía y me invitó a ese país; cuando llegué había otro compañero colombiano. Al tercer año me dieron el premio como el mejor bailarín (Mejor Bailarín Clásico en Venezuela, otorgado por la Casa Nacional del Artista en 1995). Siempre lo dije: La escuela tiene muy buenos maestros, la gente sale de Incolballet con un muy buen nivel profesional.

¿Cómo terminó en Italia?
Sabía de la existencia de la Compañía Aterballetto, Sabía que había un nuevo director que hacía cosas muy nuevas, el clásico llevado a lo contemporáneo, entonces dije: Quiero estar ahí. Todavía trabajo con él, soy su asistente coreográfico (Mauro Bigonzetti), además, todos los bailarines eran muy buenos. Para entrar ahí uno tiene que ser solista, todos son solistas, eso te mantiene siempre muy vivo, a estar en forma y ser muy bueno.

¿Usted reside en Reggio Emilia, piensa regresar?
Me gustaría hacer muchas cosas, pero hay que ser realista. Soy feliz de realizar esta obra para Incolballet, con Gloria, después de hablarlo durante tantos años. Yo puedo decir me voy, pero no significa que me vayan a recibir con los brazos abiertos, por fortuna, Gloria me reconoce y me quiere, no se trata solo de querer. Es difícil.

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