Testimonio de una víctima, carta clave contra alias 'Porrón'

Testimonio de una víctima, carta clave contra alias 'Porrón'

El hombre, secuestrado en 2010, rindió declaración en una audiencia de imputación cargos.

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08 de febrero 2015 , 09:33 p.m.

El testimonio de una víctima de Óscar Darío Restrepo Rosero, alias Porrón –capturado el viernes–, es una de las cartas fuertes que tiene la Fiscalía contra el jefe de la banda ‘los Rastrojos’ en el centro del Valle, considerada el terror de Tuluá.

Se trata de un hombre que fue secuestrado, el 28 de mayo del 2010, por la banda de ‘Porrón’, que entonces era liderada por Jhon Estiven Idrobo Pérez, alias Jerry (capturado en marzo del 2012). (Lea también: Los delitos por los que deberá responder alias 'Porrón')

Según la Fiscalía, el secuestrado fue llevado a una finca en el corregimiento Aguaclara, a 15 minutos del casco urbano de Tuluá, donde fue torturado y presenció el crimen de un hombre que perteneció a la Sijín de la Policía, identificado como Julián Andrés Jaramillo Díaz, quien fue descuartizado y quemado por órdenes de ‘Jerry’.

La víctima logró huir y avisó a las autoridades, que hallaron el lugar y los restos de Jaramillo y de otras víctimas que también habían sido mutiladas. Desde entonces, la Fiscalía y la Policía estaban tras el ‘Porrón’, quien fue denunciado por el exfutbolista Faustino Asprilla de intentar extorsionarlo, lo que motivó que las autoridades ofrecieran una recompensa de 200 millones de pesos por su cabeza. (Lea también: 'Porrón', quien amenazaba al 'Tino', dijo estar cansado de huir)

El testimonio de la víctima fue presentado en la audiencia de imputación de los ocho cargos contra ‘Porrón’, realizada el sábado en Cali, los cuales le podrían dar una pena de 60 años de cárcel. Las autoridades lo señalan de concierto para delinquir agravado, secuestro, extorsión, homicidio agravado; porte, fabricación y tráfico de estupefacientes; porte ilegal de armas, desaparición forzada y falsificación de documento.

‘Porrón’, de 33 años y 1,55 metros de estatura, fue enviado al pabellón de máxima seguridad en La Picota, de Bogotá. Empezó su vida delictiva vendiendo drogas en Tuluá. Se disputó el tráfico de estupefacientes con alias Picante, pero con la captura de este cabecilla se convirtió en el jefe de la banda del centro del Valle, donde tenía azotados a los comerciantes con extorsiones.

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