Meluk le cuenta... (Al 'Piscis' no le quitan su bailado)

Meluk le cuenta... (Al 'Piscis' no le quitan su bailado)

Contra Brasil se jugó sin conformismo y Jarlan Barrera fue titular (como lo pedía a gritos el país).

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08 de febrero 2015 , 09:16 p.m.

Mi papá, hombre sabio, me dijo alguna vez: “Ya vi a Colombia golear a Argentina; ya vi a Colombia golear a Uruguay, ya vi a Colombia ganar una Copa América y vi a Colombia ganadora en un Mundial, como cuando vi a Perú en el 70... ¡Pero no la he visto golear a Brasil! ¿Cuándo será?”.

El sábado pasado, la Colombia juvenil, no la grande, eso sí, le dio un adelanto al viejo: 3-0 sobre Brasil, que en cualquier categoría, pues... ¡es Brasil y ya!

¡Un gustazo en un segundo tiempo con gol, efectividad y ambición! Subtítulo, clasificación mundialista a Nueva Zelanda y opción de ir a los Olímpicos, cuando dispute a un solo juego en marzo del próximo año un lugar con el tercero del preolímpico de Norte y Centroamérica. Por la curiosa manera de diseñar el torneo, Colombia, subcampeona juvenil de Suramérica, no irá a los Panamericanos, pero sí van del tercero al sexto. ¿Chaparrón Bonaparte repartió los cupos?

Uno de mis compañeros de página, Andrés Felipe Viveros, reportero incansable y perspicaz, disparó una de esas ‘colombianadas’ que dan acidez en la boca del estómago. “Mirá, ve: la única manera de que Brasil asegurara cupo a todo; a los Olímpicos, al Mundial y a los Panamericanos era perdiendo con Colombia. ¿Cómo raro, oís?”, me dijo con su acento de aborrajao.

Eso de que todo lo del pobre es robado es, además de ‘sacalapiedra’, muy antipático. Pero es una demostración de lo muy criticado que es y ha sido el fútbol del ‘Piscis’ Restrepo, el entrenador, al que nadie, absolutamente nadie, le podrá quitar sus bailados: el título juvenil de hace dos años, este subcampeonato y sus tres clasificaciones mundialistas en la categoría (además, para Australia-93). ¿Que pudo ser campeón? Quizás sí. Posiblemente. ¿Por qué no? Pero si mi tío hubiera sido mujer, pues... Además, apostarle al caballo ganador el lunes es de lo más fácil.

Que su estilo guste mucho o poquito, o que de frente no les guste a muchos, que juegue feo o que sus equipos no tengan el poder de gol que la tribuna y los tribuneros reclaman con la misma facilidad con la que piden un tinto en una cafetería, pasa a un segundo plano con el peso indiscutible de sus logros.

Sin embargo, sí cabe, en medio del reconocimiento sincero por la campaña subcampeona, una reflexión seria: se podía jugar con mayor ambición, sin el temor a perder que impide ganar, como ocurrió en el partido contra el local Uruguay, cuando, ya clasificado para el Mundial, el equipo se amarró, le faltó ambición, no fue por ellos...

Quizás, como me dijeron César Augusto Londoño y Hugo Illera en el programa 'Conexión Deportes', del que hago parte, si juegan así de abiertos pierden 4-0 con Uruguay y ni repesca olímpica tendríamos... Pero quizás (eso tampoco se sabrá jamás) si ese día hubiesen tenido mayor convicción y menos conformismo ganan 1-0 y hoy serían campeones otra vez y tendrían el cupo pleno a los Olímpicos.

Lo que sí se sabe es que contra Brasil se jugó sin conformismo, con Jarlan Barrera de titular (como lo pedía a gritos el país Caribe), con dos delanteros, y se ganó 3-0 (¡sí, 3-0!) para darle un adelanto a mi viejo de lo que es golear a Brasil. Hay que hacer que las cosas pasen... Siempre es así.

* * *

P. D. “¡No jodás, Viveros”, le contesté...

GABRIEL MELUK
EDITOR DE DEPORTES

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