Astrofísicos, esa gente que mide el universo

Astrofísicos, esa gente que mide el universo

Sus teorías constituyen nuestro entendimiento del Universo, pueden cambiar la vida en la Tierra.

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08 de febrero 2015 , 08:34 p.m.

Los años, los días y las horas, el marco en el que hacemos nuestras vidas, están determinados por acontecimientos astronómicos. Los movimientos de nuestro planeta están escondidos en el calendario. El comienzo del año en el calendario gregoriano cae justo entre la noche más larga en el hemisferio norte (el solsticio de invierno) y el momento de máxima aproximación entre la Tierra y el Sol (el perihelio).

La fecha en que los católicos celebran el aniversario de la resurrección de Jesucristo está marcada con la primera luna llena luego del momento en el que el día tiene una duración igual a la de la noche en todos los lugares de la Tierra, el equinoccio de primavera.

Pero vivimos en la era de los relojes atómicos y los sistemas de posicionamiento global. Nuestra medición del tiempo y nuestra posición en la Tierra están a un clic de distancia. En la era en que parecemos tener el dominio del tiempo y el espacio, los hombres y las mujeres que antes medían los objetos en el firmamento para predecir el tiempo de las cosechas y las rutas de navegación de los barcos ahora miden tiempos más largos y distancias mucho más lejanas.

Los astrónomos son los herederos de más de seis mil años de historia durante la que los humanos han intentado medir el tiempo y el espacio. Los astrónomos estudian los planetas, las estrellas, las galaxias y todo lo que está más allá de la atmósfera de nuestro planeta.

Desde los tiempos de Galileo Galilei sabemos que la herramienta fundamental para predecir el comportamiento del universo es la física, y por ese motivo las palabras astrofisica y astronomía se usan sin ninguna distinción.

Los fenómenos en el firmamento no dejan de ser sorprendentes por su magnitud y espectacularidad. Por eso, en la antigüedad se creía que la aparición de un cometa en el cielo anunciaba una calamidad o las posiciones de las estrellas en el momento del nacimiento marcaban el destino de las personas.

Sin embargo, la astrofísica creció como otras ciencias, siguiendo principios muy simples: probar las ideas a través de la evidencia que viene de los experimentos y la observación, construir a partir de las ideas que pasan la prueba, descartar ideas que no la pasan, seguir la evidencia sin importar a dónde vaya y nunca dejar de hacer preguntas.

Los astrofísicos y astrofísicas modernos aprenden estos principios integrándose a la comunidad científica, y para eso van a la universidad. No hay muchas partes en el mundo en donde alguien pueda estudiar Astronomía directamente, pero en países como Colombia, el primer paso es estudiar Física.

En la astrofísica, como en otra ciencias, el objetivo es empujar los límites del conocimiento humano y por eso una carrera de cuatro años es apenas suficiente para adquirir el conocimiento general. Para empujar los límites del conocimiento hace falta apoyarse en el trabajo de muchas generaciones de astrofísicos y adquirir experiencia por fuera del salón de clase.

No hay un curso para aprender a investigar; como en los talleres de la Edad Media, los aprendices adquieren el conocimiento trabajando junto a los maestros. La forma de hacer esto es a través de un doctorado, que es el máximo grado académico que se puede alcanzar, y en ciencias prácticamente una licencia para investigar.

¿Qué significa investigar en astrofísica? Hay tres ramas en las que puede investigar un astrofísico. Primero, puede interesarse en las observaciones y para esto hace falta utilizar telescopios, algunos ubicados en lugares exóticos como Hawai, las montañas de Chile o el desierto de la Tatacoa, y otros que están más allá de la atmósfera de la Tierra como el Telescopio Espacial Hubble o Planck.

Un astrofísico que observa el universo es capaz de sintetizar los datos del telescopio para convertir líneas tipo electrocardiograma en imágenes de las que puede extraer la información sobre un fenómeno físico, como la formación de estrellas o la explosión de una estrella, muchas veces usando herramientas avanzadas de estadística.

Hay otros astrofísicos que se encargan de utilizar las matemáticas para estudiar el comportamiento del universo. Muchos de ellos nunca han visto a través de un telescopio, pero usan ecuaciones que predicen la expansión del universo o el giro de los agujeros negros, y luego las ponen en supercomputadores que producen simulaciones con las que intentan entender la información que obtienen los astrofísicos observacionales.

También hay astrofísicos que construyen los instrumentos que constituyen los nuevos telescopios. No es raro verlos usando la prensa o el torno y luego calibrando láseres de alta potencia para localizar lentes y filtros con la precisión de un cabello humano. Trabajan con los mismos materiales que permiten el desarrollo de estructuras ultralivianas en la industria aeroespacial y los mismos cristales que se convierten en los sensores de visión nocturna y cámaras digitales de ultima generación.

Pero ninguna rama es independiente, sin los nuevos instrumentos es imposible lograr nuevas observaciones que prueban teorías cada vez más aventuradas. Estas teorías, que constituyen nuestro entendimiento del Universo, que muchas veces pueden cambiar la vida de los habitantes de la Tierra como lo contaremos en la siguiente entrega.

 

JUAN DIEGO SOLER*
Especial para EL TIEMPO
* Ph. D., investigador del IAS, Francia.

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