Evelyn Glennie, la percusionista sorda que enseña a escuchar

Evelyn Glennie, la percusionista sorda que enseña a escuchar

Con la artista escocesa, la Sala de Conciertos de la Blaa abrió temporada en sus 50 años.

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08 de febrero 2015 , 04:37 p.m.

Resumamos un día normal en sonidos: alarma, cepillarse los dientes, pitos en un trancón, aquella voz de ultratumba que anuncia las estaciones del TransMilenio; ringtones y esa incansable campanita del WhatsApp; teclas de computador, máquina del café; las cortinillas del noticiero, de nuevo los dientes y, por último, el silencio. Un caos que, en el fondo, parece tener lógica... parece.

Ahora, desconectemos ese ‘cable’ (¡no tenga miedo!): imagínese estar entre 360 personas que, en silencio, escuchan durante 10 minutos una vibración que comienza en los decibeles mínimos y va aumentando, progresivamente y sin sobresaltos, hasta crear un temblor que cala en los huesos, sacude el pecho y vibra en el cráneo.

Al frente está una mujer, pelo blanco como de reina del hielo, quien creó el sonido eterno solo con un par de mazas sobre un gong. Ella, Evelyn Glennie, tal vez la mejor percusionista del mundo, nos ha inmerso en su mundo: es profundamente sorda y, a la vez, nos ha enseñado a escuchar.

Esta pieza musical que interpreta tiene el mejor título posible: 'Having Never Written a Note for Percusion' (algo como Nunca había escrito una nota para percusión), de James Tenney (1971).

Ocurrió el pasado 4 de febrero en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango (Blaa), en Bogotá: la artista escocesa (49 años), ganadora de dos Grammy, estrella en la inauguración de los Olímpicos del 2012 y protagonista del premiado documental Touch The Sound –por mencionar algunos méritos– dio su primer recital en la capital (ya había ido a Medellín hace tres años).

Este fue el primer concierto de una temporada que celebra 50 años de la sala bogotana.

Glennie apareció sobre las tablas del escenario descalza –para poder sentir sus vibraciones–, rodeada de instrumentos y juguetes, literalmente: de la marimba saltaba en puntas hasta un redoblante, un halo o, de repente, a una cajita de música o un trompo silbador de lata, cuyo soplo hacía vibrar un waterphone (un instrumento de finas varillas de metal).

Mostró así las posibilidades infinitas que tiene la percusión entre el contacto y el impacto.

“Mi instrumento es toda la sala”, dijo la artista al público, en el que, además de melómanos, músicos y expertos en sonido, también había sordos, quienes llevaron globos de aire para amplificar las vibraciones en sus manos.

Así fueron llegando durante la noche un arreglo de Libertango, de Piazzolla, para marimba y obras contemporáneas de compositores nórdicos y de Europa del Este.

¿Cómo escucha?

Glennie empezó a perder la audición a los 8 años y a los 12 llegó al punto de sordera profunda. Es decir, casi total. En este punto es clave anotar que lo que culturalmente se considera una discapacidad, para ella fue un despertar.

“Tuve mucha suerte de ser lo suficientemente joven para tener esta flexibilidad en mi mente, siendo una niña –explicó a EL TIEMPO–. Algo pasó y me hizo tratar, tratar y tratar”.

De allí, entendió el mundo de las vibraciones: “Manejo el sonido tratando de alcanzar los extremos (...) Pensemos en el cuerpo como una cámara resonante, podemos distribuir allí todo el sonido. Los sonidos más bajos llegan a la parte baja, y los altos, arriba. Así puedes alimentarte con los más amplios rangos dinámicos. Si lo distribuyes por todo el cuerpo y aceptas ese sonido, se convierte en una experiencia”.

Tampoco lo llama una habilidad especial: “No es nada que hay que desarrollar. Lo tenemos todos desde el comienzo, cuando estábamos en el vientre de nuestras madres, allí éramos extremadamente sensibles a las vibraciones. De alguna forma, cuando nacemos experimentamos el dejar esa cámara y perdemos esa habilidad”.

“No solo me alimenta el aplauso, es la presencia completa del público, cómo escuchan, qué hacen durante la pieza, lo que es más importante, todos somos parte de la pieza musical”, sostiene Glennie.

Casa contemporánea

Con este acontecimiento comienza el cumpleaños redondo de la sala de 367 sillas que diseñó la firma Esguerra Sáenz Urdaneta Samper, en 1965, pensando en un escenario contemporáneo para la ciudad.

La curaduría de la temporada estuvo en manos de Mauricio Peña, director de la sala y entusiasta por los nuevos sonidos.

“No somos como un museo de arte colonial, sin demeritar esa labor –sostiene el director–: esta sala es absolutamente hermosa y sigue viéndose contemporánea, fresca y moderna, y creemos que la música contemporánea también puede ser apabullante. Esta es su casa y queremos decirle a la gente que, viniendo acá, se emociona”.

En el blog de la Blaa (bit.ly/1FflrR9), Peña tradujo el texto del aclamado crítico del New Yorker Alex Ross titulado ¿Por qué detestamos la música clásica moderna?, una reflexión para abrir los sentidos a los sonidos contemporáneos y a no encasillarse en los convencional.

Por eso, los conciertos de esta temporada en la sala retarán al público y su sensibilidad ante lo novedoso, lo sorpresivo. Más que una prueba de resistencia, serán un viaje sin cinturón de seguridad.

Temporada de recitales en la Blaa
Lo que se verá entre febrero y junio

Aunque habrá una marcada línea contemporánea, hay música académica para todos los gustos:

Sábado 14 de febrero: el turno del nuevo tango con el grupo argentino Astillero, 6 p. m.

Domingo 22: la clavecinista Carole Cerasi, de Reino Unido. Repertorio: Bach, Haydn, Scarlatti, Tomkins, Blaco de Nebra. 11 a. m.

Miércoles 4 de marzo: el sexteto Eighth Blackbird, contemporánea. Ganadores de Grammy. 7:30 p. m.

Domingo 15: Le Balcon, de Francia, contemporánea, 11 a. m.

Domingo 22: NVoz, formato vocal colombiano. Recomendado para toda la familia. 11 a. m.

Miércoles 25: Calmus, ensamble vocal alemán, barroca, 7:30 p. m.

Domingo 12 de abril: soprano Ximena Bernal y pianista Felipe Calle. Grandes compositoras de los siglos XIX y XX.

Miércoles 15 de abril: organista español Esteban Elizondo, 7:30 p.m

Serie de jóvenes intérpretes, los jueves de febrero, marzo (excepto 19 de marzo) y abril, 7:30 p. m.

En mayo y junio: vendrán el jazzista Samuel Torres (9 de mayo), el Cuarteto Latinoamericano de cuerdas (13) el Flanders Recorder Quartet, de antigua (3 de junio) y el Ensemble dal Niente, contemporánea (10).

CARLOS SOLANO
Cultura y Entretenimiento

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