Violaciones, anorexia y otros males que también sufren los hombres

Violaciones, anorexia y otros males que también sufren los hombres

Muchos de ellos, víctimas de maltrato, no hablan por vergüenza. Solo el 10 % denuncia su caso.

notitle
07 de febrero 2015 , 08:31 p.m.

En promedio, cada cuatro días un hombre es violado en Colombia. Al mismo tiempo, cientos padecen cáncer de mama, anorexia, bulimia o acoso sexual. Y a diario, el Instituto Nacional de Salud (INS) registra una media de 30 casos de hombres, de todas las edades, que sufren maltrato doméstico, violencia sexual o violencia psicológica.

Pero ellos no solo son víctimas de estos azotes, sino que a su dolor deben sumarle los prejuicios, el desconocimiento y el rechazo social por padecer males que afectan mayoritariamente a las mujeres.

Por eso, mientras la sociedad profundiza en la retórica de género, ellos se ocultan en la sombra del anonimato. La vergüenza llega a ser tan grande que, en no pocos casos, ni siquiera denuncian los delitos que se cometen contra ellos.

“Nuestras leyes penales son muy machistas. Por ejemplo, hacen ver la violencia sexual contra el hombre como un caso exótico, como de circo, algo que no puede ser, lo que evita que las víctimas denuncien con libertad y sin riesgo de ser estigmatizadas. Se requiere de una estructura psicológica y de una posición social muy fuertes para que un hombre llegue a denunciar”, señala Carlos Eduardo Valdés, director del Instituto Nacional de Medicina Legal.

Si bien es cierto que en la mayoría de estas problemáticas la principal víctima es la mujer, eso mismo ha contribuido a invisibilizar a la minoría masculina que padece los mismos calvarios.

“Esa mayoría a veces enreda y dificulta que se trate con efectividad a los hombres”, reconoce la psiquiatra clínica Maritza Rodríguez, que trata a hombres con trastornos de conducta alimenticia. “A los pediatras, por ejemplo, les cuesta considerar la baja de peso en niños como un trastorno de la alimentación y retrasan el diagnóstico, con efectos fatales”, dice.
“A diferencia de las mujeres, ellos siempre han tenido derechos que los protegen, pero nunca se han atrevido a usarlos y denunciar, porque la sociedad les ha dicho que no pueden llorar, ni tampoco ser las víctimas”, concluye María Consuelo Arenas, subdirectora de la Secretaría de Integración Social de Bogotá.

Así, acaban doblemente victimizados por una sociedad en la que –en palabras de Natalia Gutiérrez, experta en violencia del INS– “el hombre siempre va a ser motivo de burla si hace este tipo de denuncias. El subregistro es enorme”.

Casos de anorexia masculina, difíciles de identificar y están en aumento

Apenas uno de cada 100.000 hombres padece anorexia o bulimia, una tasa diez veces menor que la de las mujeres, pero que va en aumento.

La psicóloga clínica Juanita Gempeler y la psiquiatra clínica Maritza Rodríguez, a cargo del Programa Equilibrio, especializado en el diagnóstico y tratamiento integral de los trastornos de la conducta alimentaria, han visto tan solo 20 casos en sus 17 años de experiencia.

Desde hace mucho tiempo –cuentan– ellos son las víctimas invisibilizadas de la presión sobre la apariencia física. Sin embargo, son los que menos consultan. “Les cuesta trabajo, temen mucho pedir ayuda porque asocian este problema con una enfermedad ‘femenina’ y no quieren ser tildados de gais”, explica una de las doctoras, quien aclara que, si bien es cierto que la proporción de homosexuales con esta patología es mayor, no existe ninguna correlación.
Por ejemplo, sí la hay en las relaciones familiares: una persona con trastornos alimentarios en la familia aumenta en cuatro veces la probabilidad de que otro familiar la desarrolle.

Aunque las consecuencias y el desarrollo de la enfermedad no difieren mucho entre ellos y ellas, los hombres se preocupan más por la forma del cuerpo que por el peso y en lugar (o además) de vomitar o dejar de comer, se obsesionan con el ejercicio, según una investigación de la Universidad de Montreal, que examinó 24 estudios elaborados a lo largo de 15 años sobre las historias clínicas de 279 pacientes.

El psiquiatra Jorge McDouall, asesor en salud mental del ministerio del ramo, advierte que la anorexia y la bulimia trascendieron las modas y se convirtieron en una tendencia cultural “de la mano de la tendencia por ser más sanos”. “Con las redes sociales, los jóvenes están más expuestos, y ese es otro factor de riesgo”, añade. Aunque los jóvenes no son los únicos: en la mediana edad “influye más la profesión a la que se dediquen que la identidad de género. Nunca antes los hombres habían hablado tanto del gimnasio ni del ejercicio físico que realizan. Hay una gran preocupación por el éxito, por tener una estética concreta”, explica el psiquiatra. Y en la medida en que son mayores, aumenta la dificultad para reconocer que tienen un problema.

Tanto McDouall como las doctoras Gempeler y Rodríguez identifican un aumento de casos, especialmente de aquellos que presentan solo alguno de los síntomas que, según McDouall, es del 40 por ciento, y que dificulta el diagnóstico. “Los casos en los que no hay una sintomatología completa, sino solo parcial, están creciendo en todo el mundo. Y esa dificultad también la tienen los pediatras; les cuesta mucho considerar que en un niño la baja en el peso sea por un trastorno alimentario, restando importancia al diagnóstico y perdiendo un tiempo muy valioso”, dice Gempeler.

“Lo realista es que se trata de una enfermedad que afecta más a las mujeres, pero eso dificulta a los hombres acceder al tratamiento y ha contribuido a invisibilizar sus casos”, agrega la doctora Rodríguez.

Ellos ponen 10 % de las denuncias por acoso

Una de cada diez denuncias por acoso sexual es hecha por un hombre. En 39 de los 373 casos conocidos por la Fiscalía el año pasado la presunta víctima fue un varón, frente a 330 expedientes de mujeres que se sintieron acosadas y cuatro en los que no se define el género. Sin embargo, es probable que este flagelo esté impactando a una proporción mayor de hombres, muchos de los cuales no acuden a la justicia por estereotipos sociales y otras razones. Susana Rodríguez, delegada para la mujer y asuntos de género de la Defensoría del Pueblo, calcula que los hombres pueden constituir más del 20 por ciento del total de víctimas y dice que en los últimos años han aumentado los casos donde el afectado es un varón, sobre todo en el trabajo.

“En el caso de los hombres que se ven afectados por este tipo de acoso laboral, al parecer existe un porcentaje significativo donde los acosadores son otros hombres, pero el subregistro y la falta de un marco jurídico más claro dificultan el seguimiento y la realización de estudios que permitan determinar lo que ocurre con mayor profundidad”, lamenta la especialista.

Desde el 2008, cuando el Congreso de la República tipificó el acoso sexual como delito –con penas de uno a tres años de cárcel, o sea, que es excarcelable–, apenas se ha dictado una decena de condenas.

Aunque el Código Penal establece que el delito solo se configura si lo comete un jefe contra un subalterno, una encuesta contratada por el Ministerio del Trabajo concluyó a finales del 2014 que la mayoría de los casos se dan entre personas del mismo nivel jerárquico.

El mismo sondeo arrojó que uno de cada cuatro trabajadores (el 24 por ciento) menciona a las mujeres como el sexo que acosa con mayor frecuencia, frente al 66 por ciento que señaló a los hombres. Ninguno de los encuestados que reconocieron haber sido víctimas de acoso sexual reportó haber acudido a las autoridades competentes para atender esta problemática, como la Policía y la Fiscalía. El principal temor a la denuncia es la posibilidad de perder el empleo.

“Muchos casos no pueden ser demostrados, no proceden e incluso puede que desde un inicio las personas no denuncien por temor a ser sometidas a un proceso que deben demostrar quedando la carga probatoria en la víctima”, explica Rodríguez, quien denuncia la dificultad con la que se encuentran las víctimas, que tienen que demostrar el acoso “por los medios de prueba reconocidos en la ley procesal civil”.

Maltrato intrafamiliar, uno de cada 4

Según los registros del Instituto Nacional de Salud (INS), 11.026 hombres fueron víctimas de violencia el año pasado. De ellos, 10.894 sufrieron violencia doméstica (a manos de una persona de su círculo familiar); 4.953, violencia física; 3.743, privación y negligencia (estas afectan principalmente a los menores de edad); 1.586, violencia sexual y 737, solamente violencia psicológica.

Los datos, recogidos por el Instituto Nacional de Salud (INS), reflejan una realidad oculta: dos de cada diez víctimas de esta problemática son hombres. Y podrían ser más, si se tiene en cuenta que las autoridades consideran que el subregistro es mayor en hombres que en mujeres.

“Estos datos corresponden solo a las notificaciones que se dan por salud; es muy probablemente que sus heridas son serias o severas, o tuvo una gran repercusión en la salud. Hay muchas personas que se están quedando fuera del sistema, o pasan por la justicia”, explica Natalia Gutiérrez, especialista en violencia del INS. “El daño en unas y otros es el mismo, pero hay una cultura donde predomina el machismo, lo que hace que haya más víctimas mujeres y, también, que muchos hombres no se atrevan a denunciar por vergüenza”, añade.

Muchos de esos hombres son niños que quedan marcados con ese código de violencia, alerta Gutiérrez. En ambos casos (hombres y mujeres), el índice de revictimización es del 16 por ciento: incluso, las personas violadas antes de los 18 años duplican la probabilidad de ser violadas en su vida. Y los que han estado expuestos a violencia familiar en la infancia tienen un 37 por ciento de probabilidades de agredir a sus futuras parejas. “Quedan patrones subyugales”, resume la especialista.

Medicina Legal registra datos similares: de enero a noviembre, 103 hombres y 131 mujeres murieron por violencia intrafamiliar. Y 61.997 más sufrieron lesiones por esta causa (el 23,26 por ciento de ellos, hombres).

Aunque podría pensarse que los menores de edad son los más afectados, el 70 por ciento de las víctimas varones son mayores de 18 años, y la franja más vulnerable es de 20 a 45 años.

Carlos Eduardo Valdés, director de Medicina Legal, señala que la violencia intrafamiliar hacia los hombres ha aumentado un 8,7 por ciento en el último año. “Eso sucede en la medida en que la mujer adquiere un rol social más protagónico y exige del hombre”, cuenta. “Las políticas de género han permitido entender que ambos pueden ser maltratados, pero también se debería sensibilizar al hombre, ya que muchas veces la violencia verbal o psíquica pasa inadvertida”, agrega.

El cáncer de mama es una ‘patología huérfana’

La invisibilidad de los hombres en medio de problemáticas eminentemente femeninas puede costar vidas. En el caso del cáncer de mama, por ejemplo, José Joaquín Caicedo, cirujano de la Clínica del Country y presidente de la Federación Latinoamericana de Mastología, admite que muchos pacientes no son diagnosticados a tiempo porque ellos –y muchos de los médicos que los atienden– desconocen que pueden desarrollar esta enfermedad.

Se estima que apenas el 1 por ciento de las personas con cáncer de mama son hombres. Y mientras la media de edad entre las mujeres que presentan esta patología es de 30 años, en los hombres aparece en torno a los 50 o 60. Además, en ellos no es tan agresivo, ya que el cuerpo masculino no posee tanto tejido mamario donde se pueda desarrollar la enfermedad.

Todo esto hace que no haya un tratamiento específico para hombres, sino que se extrapolen los resultados de estudios realizados a mujeres. “Es una patología huérfana”, resume Carlos Lehmann, cirujano oncólogo de seno y tejidos blandos del Instituto Nacional de Cancerología.

“Como en el 99 por ciento de los casos las pacientes son mujeres, los hombres están relegados: la prevención es menor, llegan con estadios más avanzados de la enfermedad y a la hora del diagnóstico muchas veces no preguntan o los doctores no atienden la parte psicológica. Incluso, llegan a cuestionarse si están dejando de ser hombres y, por miedo, no reciben una buena atención”, agrega Lehmann.

Su colega Jaime Caicedo, neumólogo, tenía 73 años cuando le diagnosticaron cáncer de mama. “Advertí algo, pensé que era una picada alrededor de la mama –cuenta–. Al segundo día, el dolor se focalizó sobre el pezón, y al tocarlo estaba duro y ligeramente doloroso. Directamente pensé que podía ser un cáncer de mama. Yo sabía que existía. Tengo un hijo médico en Bogotá y le conté, pero no me quiso creer, pensó que era una mastitis. Finalmente, pedimos una cita y esa misma semana, me hicieron una biopsia y a los ocho días me operaron. Después empecé a recibir radioterapia y otros tratamientos con estrógenos. A los señores también se les puede presentar el cáncer de mama, y cualquier anomalía, engrosamiento del pezón, o picada sobre la mama, deben consultar muy rápidamente. Yo puedo considerarme curado del cáncer”.

Los atacan con ácido casi tanto como a ellas

Son casi la mitad, y durante varios años han sido incluso más. Aunque el rostro de los ataques con ácido tiene con frecuencia nombre de mujer, los hombres han padecido esta plaga casi tanto como ellas.

De las 926 víctimas de ataques con ácido que reportó Medicina Legal para el período que va del 2004 al 2013, 471 son mujeres (el 51 por ciento) y 455 son hombres. Y en el 2008, el 2010 o el 2011 habría sido difícil sostener el argumento de que este es un tema de violencia contra la mujer. Esos años, las víctimas varones fueron el 57 por ciento, en promedio. Entre enero y noviembre del año pasado hubo 14 víctimas varones y 18 mujeres.

Las diferencias de las agresiones son marcadas según el sexo: la mujer es a menudo víctima de ‘celopatías’, mientras que, por lo general, el hombre es atacado por ajustes de cuentas.

Aunque las cifras solo aportan datos sobre el número de víctimas y no sobre sus lesiones, Natalia Gutiérrez, experta en violencia del Instituto Nacional de Salud, indica que “la severidad o el daño son más graves en la mujer; esos casos se hacen con más sevicia, atacando a la cara para dañar la imagen”.

En 126 casos de los 926 registrados por Medicina Legal, el presunto agresor es un integrante de las Fuerzas Militares, la Policía o el cuerpo de guardia del Inpec, y en 79 episodios fueron vecinos.

Violencia sexual: un caso cada seis horas

De los 1.586 hombres violentados sexualmente el año pasado (según el INS), 1.405 sufrieron abuso sexual, 86 fueron acosados –a una edad promedio de 16,9 años– y otros 89 fueron violados, a menudo con intimidación previa. Tres vivieron bajo el yugo de la explotación sexual para pornografía, prostitución o matrimonio servil, entre otras modalidades. La trata de personas registró tres víctimas hombres. En el caso de las mujeres, se registraron 13.233 casos de violencia sexual.

No es que la violencia sexual contra hombres haya aumentado, sino que hoy se denuncia y se investiga con más acierto, coinciden los expertos. Durante décadas, este fenómeno pasó inadvertido por ser considerado una deshonra para la víctima, para la familia y para la sociedad, explica Carlos Eduardo Valdés, director de Medicina Legal.

Esta institución llevó a cabo 8.683 exámenes médicos por violencia sexual entre enero y noviembre del año pasado: 7.153 a mujeres y 1.530 a hombres (17,6 por ciento).

Nada o poco tiene que ver con estratos sociales, señala Valdés. En los ataques a mujeres predomina el victimario conocido. En el hombre es al contrario. “No tenemos muy claras las causas de la violencia sexual hacia el hombre. Hay muchos vacíos. La mayoría de las veces se trata de asaltos sexuales”, dice Valdés, quien añade que los homosexuales suelen ser los más agredidos.

IRENE LARRAZ
Redacción Domingo

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.