Santismo y uribismo llegan a punto más alto de tensión

Santismo y uribismo llegan a punto más alto de tensión

Temas prioritarios en la agenda del país como el proceso de paz pasaron a un segundo plano.

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07 de febrero 2015 , 05:52 p.m.

La tensión entre santismo y uribismo, en pleno año electoral, está al rojo vivo. La conexidad entre los procesos judiciales y el debate político llevó, en los últimos días, a una fuerte polarización que no tiene indicios de bajar de decibeles.

Esta tormenta, que no cuenta con antecedentes en la historia reciente, tiene enfrentadas a las dos corrientes políticas más fuertes y ha repercutido, negativamente según sondeos de opinión, sobre la imagen que tiene la ciudadanía de sus instituciones.

Es tal el nivel de la confrontación que, incluso, temas prioritarios en la agenda del país como el proceso de paz pasaron a un segundo plano y quedaron relegados ante los tintes políticos que se le imprimieron a una serie de hechos judiciales que están andado.

Si bien el presidente Juan Manuel Santos y el senador Álvaro Uribe, su antecesor en Palacio y más férreo opositor, no tienen relaciones políticas ni comunicación directa desde hace bastante tiempo, prácticamente desde que comenzó el actual Gobierno, la confrontación entre las 2 corrientes que lideran jamás había subido tanto de tono.

Cuando María del Pilar Hurtado decidió entregarse a la justicia tras casi 4 años de estar huyendo fuera del país, siendo requerida para responder en su condición de exdirectora del DAS por el escándalo de las chuzadas, el uribismo en pleno salió a rodearla y a defender la gestión que realizó su jefe mientras estuvo en la Casa de Nariño (2002-2010).

El propio senador Uribe, secundado por militantes del Centro Democrático, no dudaron en asegurar que Hurtado tomó la decisión de entregarse por presión del gobierno de Santos y que eso demostraba que hay una persecución contra el uribismo por ser una corriente de oposición. Dijeron que se usa a la justicia para acabarlos políticamente.

En cuestión de horas, tras ese suceso judicial, este sector de oposición cambió su tono y radicalizó su discurso contra el Gobierno.

Los puntos en los que intentó coincidir con Santos frente al proceso de paz, hasta hace poco el principal tema de discordia, quedaron en el pasado. La consigna es “evitar que le entreguen el país al terrorismo”, en palabras del senador Uribe.

El caso Zuluaga

A la incomodidad del Centro Democrático por lo ocurrido con la exdirectora del DAS se le debe sumar el llamado a interrogatorio al excandidato presidencial Óscar Iván Zuluaga y a su hijo mayor, David, por el escándalo del hacker.

“El gobierno Santos, en alianza con la Fiscalía, han buscado acabar al Centro Democrático”, sostuvo la senadora María del Rosario Guerra. Agregó que la intención es bloquearlos judicialmente para afectarlos electoralmente en los comicios regionales de octubre.

El uribismo se siente perseguido y en eso han focalizado su discurso. Incluso, tiene la intención de denunciar esta situación internacionalmente, en giras a Estados Unidos y a Europa. Para este grupo político, que es indiscutible tiene un alto arraigo en un sector de la sociedad, la falta de garantías judiciales tiene que ser puesta en evidencia.

“Es evidente que hay una politización de la justicia, que se manifiesta en el montaje de procesos judiciales contra miembros de la oposición”, enfatizó el senador Alfredo Rangel.

Y aquí es donde más se nota la polarización. Para los sectores afines a Santos lo que existe es una especie de paranoia del Centro Democrático que, al quedarse sin argumentos ante lo que califican como la inminencia de la firma de la paz, buscan otra línea discursiva para estar vigentes.

El senador de ‘la U’ Armando Benedetti denunció que los venezolanos Alberto López Núñez y Antonio Nicolás Briceño están a cargo de diseñar para el uribismo una estrategia para generar desconfianza en la institucionalidad haciendo plantones frente a entes judiciales, como el que hicieron cuando Zuluaga fue a rendir interrogatorio en la Fiscalía.

“La gasolina de la tensión la da que el proceso de paz va andando”, dijo Benedetti, quien aseguró que las elecciones de octubre “van a estar marcadas por el discurso de la paz bien hecha o la paz mal hecha”.

En el santismo recuerdan que los procesos relacionados con escándalos como el de las chuzadas o el de Agro Ingreso Seguro, que tocaron directamente a la cúpula del uribismo con casos como el de Andrés Felipe Arias o Bernardo Moreno, se iniciaron en la Fiscalía de Mario Iguarán y Viviane Morales, hace más de 6 años, por lo que no tiene sentido acusar al actual fiscal General, Eduardo Montealegre, de una persecución.

El conservador Efraín Cepeda explicó que todo esto demuestra que “la tensión que han tenido siempre el presidente Santos y el senador Uribe se ha ido profundizando y es un abismo casi insalvable”.

En esto es en lo poco que coinciden santistas y uribistas. Fichas claves de ambos sectores consultadas por EL TIEMPO no ven viable un reencuentro entre Santos y Uribe, y, por el contrario, auguran un incremento de la tensión.

Gaviria sigue su gestión

La labor que viene realizando el expresidente liberal César Gaviria para acercar a Álvaro Uribe con Juan Manuel Santos en torno al tema de la paz, puede verse afectada por la intensidad que tomó el debate entre estos dos sectores políticos.

EL TIEMPO

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