El sorteo es más sano, pero no cambia en nada

El sorteo es más sano, pero no cambia en nada

Suramérica se va a integrar al sorteo general de las seis eliminatorias continentales.

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07 de febrero 2015 , 04:27 p.m.

Después de cuatro eliminatorias con el mismo calendario, finalmente el camino hacia Rusia 2018 tendrá una nueva ruta, no prefijada, sino por sorteo.

Esto suscitó una inocultable satisfacción en muchos ámbitos y latitudes, especialmente en prensa y directivos. Es indiscutible: no hay recurso más aséptico ni ecuánime que un sorteo para determinar el programa de partidos. La pregunta automática es: ¿por qué no se hizo antes? Y, sobre todo, ¿por qué no si siete países sobre diez estaban de acuerdo? Esto es: Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela. La respuesta es simple: vivía Grondona. Se tuvo que morir el temido cacique para que se atrevieran al cambio, en este y otros muchos campos (la sanción de oficio a Lucio Compagnucci en el Sub-20 por su canallesca agresión a Barrera es una muestra más). El viejo capo pegaba dos gritos y un golpe sobre la mesa y los siete votos se reducían a cinco; luego, a dos, hasta evaporarse.

Ahora hay nuevos vientos. Un sorteo suena mejor, más transparente y democrático. Además, Suramérica se va a integrar al sorteo general de las seis eliminatorias continentales el 25 de julio próximo en San Petersburgo.

Esto aumentará las expectativas, aunque deportivamente no cambia nada. Los diez competidores son los mismos, todos deberán enfrentar a sus rivales de local y de visita, todos deberán ir a la altura de La Paz, al calor húmedo de Barranquilla, a lucharla con Argentina en Buenos Aires y con Brasil en Sao Paulo, Río, Porto Alegre o donde toque. Sergio Markarian, uruguayo, extécnico de Perú en el último premundial, se había quejado agriamente del calendario anterior: “Con este fixture, Perú está condenado a ser último en la quinta fecha”, dijo. Con todo el respeto por Sergio, no coincidimos. Perú está condenado por la pobre realidad de su fútbol sin talentos. Con sorteo o sin él, con el ordenamiento que deseen, en un torneo largo de todos contra todos se impondrán los más calificados. Quienes tengan mejores jugadores y entrenadores, y una preparación más adecuada, siempre tendrán mayores posibilidades. Ya nadie reclama por el sistema de grupos de tres. Eso favorecía la mediocridad. Quedó demostrado que el nivel de exigencia del todos contra todos elevó las capacidades de las selecciones suramericanas. Se notó en Sudáfrica 2010 y en Brasil 2014, con actuaciones globales muy sólidas.

Es posible, no obstante, que el sorteo genere algunas distorsiones. Como, por ejemplo, que un equipo deba enfrentar consecutivamente, en una fecha doble, a Brasil y Argentina. Pero cuando uno se pone en manos del azar, no caben reclamos. ¿O saldrán despistados a decir que la Fifa manipuló las bolillas para perjudicarlos?

Salvo hecatombes, terremotos o descarrilamientos, los cinco jinetes con más posibilidades de llegar de primeros a los cupos mundialistas son Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay y Chile. E inmediatamente Ecuador. Son los que tienen mejores futbolistas, y esto es, en un 80 por ciento, lo que decide siempre. “Paraguay no tiene ninguna chance de clasificar a Rusia. No tiene un solo jugador en las grandes ligas. Por ponerte un ejemplo, Colombia tiene 18; Uruguay y Chile, también muchos; de Argentina y Brasil ni hablemos”, nos dijo durante el Sub-20 de Uruguay un entrenador que años atrás dirigió a la albirroja y conoce bien su actualidad. Tal cual. Ramón Díaz podrá ser un optimista, un motivador excepcional, un ganador, pero él no juega. Uno piensa en algún gran jugador paraguayo que triunfe en el mundo y no se le ocurre un nombre.

Siempre aparece la imagen recurrente de Roque Santa Cruz, el muy veterano atacante, tan castigado por las lesiones de rodilla. Roque ya dejó Europa, está en México ahora. Ahí está la verdad, no en el fixture: el fútbol que no produce jugadores competitivos queda rezagado. Que lo diga Perú, que lleva 33 años sin ir a un mundial (y aún con pronóstico sombrío). En estas casi tres décadas y media se han quejado de todos los técnicos, dirigentes, árbitros y fixtures, de la altura y el calor, han invocado mafias y poderes ocultos. Su problema son los actores. No tiene.

Ahora bien, todos contamos con los históricos 4 cupos y medio de Suramérica, siempre tan amenazados por las otras confederaciones, más numerosas. El próximo 29 de mayo, en el Congreso de la Fifa, habrá elecciones. Si gana Blatter, los 4,5 boletos estarán seguros. Si se impone el representante de Asia, quién sabe. Asia y África son conscientes de que con la pelota son menos, pero en votos son más. Todos quieren sumar plazas, y todos miran hacia acá...

Último tango…

JORGE BARRAZA
Para EL TIEMPO

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