Arzobispo Romero, asesinado en 1980 durante eucaristía, será beato

Arzobispo Romero, asesinado en 1980 durante eucaristía, será beato

El papa Francisco firmó decreto para beatificar al salvadoreño Óscar Arnulfo Romero.

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03 de febrero 2015 , 10:46 p.m.

Los millones de fieles que se refieren a él como ‘San Romero de América’ podrán seguir haciéndolo, pero ahora con mayor propiedad. Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba misa, será pronto beato.

El papa Francisco firmó este martes el decreto de beatificación que certifica que su muerte se produjo in odium fidei (en odio por su fe). Ahora solo falta saber la fecha de la ceremonia por la que alcanzará el primer paso hacia “la gloria de los altares”. Se espera que la haga pública hoy su postulador, el arzobispo Vincenzo Paglia.

Jorge Mario Bergoglio ha dado el impulso decisivo para que el arzobispo salvadoreño pueda finalmente ser beato, como han esperado durante años buena parte de los católicos latinoamericanos.

El pontífice se refirió a las dificultades que había sufrido la causa de beatificación durante el vuelo de regreso a Roma tras su visita a Corea, en agosto.

Comentó entonces que el proceso se encontraba “bloqueado por prudencia, según decían”. “Ahora ya no está bloqueado. Ha pasado a la Congregación para los Santos y sigue el camino normal de cualquier proceso. Depende de cómo se muevan los postuladores”, dijo el pontífice, para quien Romero es “un hombre de Dios”.

Un alto cargo de la Santa Sede que siguió todo el proceso y pide mantenerse en el anonimato explica que la dificultad mayor estribaba en las dudas del episcopado salvadoreño sobre las causas del asesinato.

“Para una parte de la Iglesia de aquel país, a Romero lo mataron porque pensaban que era comunista, no por su labor como pastor. Para ellos no se trata de un asesinato in odium fidei”, señala en entrevista para EL TIEMPO.

“Estas dudas calaron en una parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, que retrasó durante años la causa”, agregó.

La promulgación del decreto de martirio reconoce que el eclesiástico salvadoreño fue asesinado “por haber confesado a Cristo o por haber hecho las obras que Jesús nos manda para con el prójimo”, como dijo Francisco.

A Romero le costó la vida haber denunciado durante años las injusticia de su país, la violencia que la población más débil sufría por parte de la Policía y el Ejército y los abusos contra los derechos humanos en los años previos a la guerra civil en El Salvador (1980-1992).

Después de ver cómo los paramilitares asesinaban a uno de sus más estrechos colaboradores, el jesuita Rutilio Grande –a quien acusaban de comunista–, al arzobispo de San Salvador le llegó la muerte mientras celebraba misa en la capilla del hospital de cáncer de la Divina Providencia. Un sicario entró al lugar y le disparó mientras alzaba con las manos el cáliz.

El Salvador se prepara con júbilo

El presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, “dio instrucciones precisas al secretario de Gobernabilidad y Comunicaciones, Hato Hasbún, para que coordine la conformación del equipo que trabajará junto con la Iglesia católica en la organización del acto en el cual será beatificado Romero, que está previsto se realice en El Salvador, pero falta confirmar la fecha exacta”, informó la Presidencia.

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