'Fui violada dos veces por culpa de los paras'

'Fui violada dos veces por culpa de los paras'

Víctimas contaron desgarradoras historias a nobeles de Paz.

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03 de febrero 2015 , 09:07 p.m.

En Ciudad de las Mujeres, en Turbaco (Bolívar), se vivieron los que quizás han sido los momentos más conmovedores desde que se frenara la violencia que sacudió al departamento de Bolívar.

En un mismo sitio del salón sin paredes que adecuaron las que hacen parte de la Liga de Mujeres Desplazadas se reunieron las víctimas de varios hechos de sangre que han enlutado a Colombia, desde Tumaco hasta La Guajira, desde Bojayá hasta El Salado o Macayepo, en los Montes de María, y como interlocutoras representantes de varias organizaciones internacionales que luchan para desterrar la violencia contra la mujer en el mundo. (Lea también: Presidente llevará el tema de la violencia sexual a Cuba)

A la cabeza de ellas, las dos premios Nobel de Paz, Jody Williams y Shirin Ebadi, quienes tienen varios días de estar en Colombia, conociendo de viva voz de sus protagonistas la tragedia que han sufrido y, de la misma forma, cómo han luchado para sobrevivir.

La inclemente temperatura de 35 grados a la sombra y la brisa que arrastra un polvillo amarillo que se pega en la piel, no impidió que estas mujeres unieran sus voces, sus risas, sus llantos y, al mismo tiempo, sus esperanzas.

“Si tenemos el valor de intentar cambiar el mundo, lo haremos. Yo también fui violentada sexualmente en Centroamérica y mi consejo es que dejemos atrás lo que pasó, porque si siempre vamos a estar pensando en eso, no avanzaremos”, dijo Jody Williams.

“Lo que nosotros hemos hecho es mínimo en comparación con lo que ustedes han logrado, porque el valor de cada una de ustedes es más grande que miles de fusiles apuntándonos en la cabeza”, decía Jineth Bedoya, cabeza visible del encuentro de este martes. (Además: Santos se reúne con dos Nobel de paz para hablar sobre víctimas)

Pero aun así, y a pesar de tantas frases alentadoras para no dejarse vencer ante la tragedia que cargan sobre sus hombros, fue inevitable que las lágrimas afloraran en los ojos de la mayoría de los asistentes que escuchaban las desgarradoras narraciones.

Como si tuviera un pincel y un lienzo para pintar su cuadro de horror, Ángela Guzmán Montes contó cómo había sido ultrajada y violada por los ‘paras’ encabezados por ‘el Oso’, en el corregimiento de La Libertad, en San Onofre (Sucre).

“Fuimos más de 50 las mujeres que violaron estos señores, pero solamente 9 nos atrevimos a enfrentar el caso. Esperamos que la justicia sea de verdad justa y que a ese señor no le den sólo 8 años de cárcel, pues ahorita saldrá libre, si no 40, para que sufra lo que nosotros sufrimos”, dijo.

Adriana Porras, quien para la fecha de las vejaciones se encontraba laborando como enfermera en el mismo corregimiento, corroboró lo dicho por su antecesora. “Ellos eran la ley, hacían fiestas y obligaban a las niñas a ir, nos convertimos en sus esclavas y los abuelos perdieron la autoridad que tenían”, sostuvo.

Silvia Baltazar, de la zona rural de El Carmen de Bolívar, imploró en medio del llanto que le dieran razón de su hijo desaparecido. Josefa volvió a llorar, como siempre lo ha hecho cuando lo recuerda, que los ‘paras’ violaron a su mamá de 80 años. A Gladys, que estaba embarazada, le patearon la barriga hasta hacer que ella perdiera a su bebé.

Yahaira Mejía revivió el horror de ser doblemente viuda por culpa de los ‘paras’, y así, una a una fueron narrando sus penurias y sacando los demonios que tenían en sus corazones.

Son historias que apenas se están conociendo, pues muchas no se atrevían a contar por el miedo o por vergüenza, y por eso Patricia Guerrero, la luchadora líder de la Liga de Mujeres Desplazadas, conformada por 97 familias que construyeron la Ciudad de las Mujeres, de nuevo alzó su voz como para que se escuchara en el mundo entero.

“Hemos podido soportar violaciones, ultrajes y asesinatos de nuestros seres queridos, pero no aguantaremos que el Estado nos abandone”, indicó.

Y en esa lucha recibió el respaldo de las mujeres nobeles. Shirin Ebadi les recomendó hacerle seguimiento a lo que dijo el presidente Santos sobre incluir el tema de la violación sexual como algo prioritario en La Habana. “No permitan que el Presidente olvide lo que prometió. Detrás de ustedes estaremos nosotras, ahí, haciendo sombra, para que sigan su lucha”, resaltó. Hannia Muheeb, periodista egipcia y quien también fue violentada sexualmente en El Cairo, llevó una voz de aliento: “Lo que yo viví fue muy pequeño ante lo que ustedes han tenido que atravesar, permítanme hacerles reverencia”.

Este miércoles hay un foro en la Universidad de Cartagena.

Las nobeles destacan ayuda gubernamental

En la mañana del martes, las nobeles de Paz se encontraron con el gobernador de Bolívar, Juan Carlos Gossaín, y resaltaron el trabajo que el mandatario ha hecho a favor de las mujeres víctimas. Shirin Ebadi, nobel de Paz del 2003, dijo que el hecho de que las mujeres tengan prioridad en un gobierno, para conseguir empleo, para acceder a la salud y a la educación facilita el proceso de inclusión.

Por su parte, Jody Williams dijo estar conmovida por la voluntad mostrada por el presidente Santos y el gobernador Gossaín en el trabajo que se está haciendo por las mujeres. Gossaín celebró el encuentro e hizo un recuento de los 3 años de trabajo, al lado de su esposa, Ana Elvira Gómez, para visibilizar y trabajar para erradicar la violencia contra la mujer.

CARTAGENA

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