Encuentro con uno mismo/ En consulta con Alex

Encuentro con uno mismo/ En consulta con Alex

Les confieso que una idea tan sencilla como gozarse el día a día me parece una tarea monumental.

03 de febrero 2015 , 06:08 p.m.

Como muchas personas de mi generación, llevo varios años haciendo un esfuerzo a consciencia para “encontrarme”. He leído toneladas de libros, he hecho retiros espirituales, dietas sanadoras, he tomado gotas por litros, he pintado mándalas, he hablado con gurús, curas y psicólogos e, igualmente, me he sentado infinitas horas en silencio. Enfrentarme cara a cara con mis miedos y mis egos no ha sido tarea fácil, inclusive muchas veces ha sido bien desagradable, pero ha valido la pena.

Todos los sabios, desde el Dalai Lama, Budha, Lao Tzu hasta Eckhart Tolle nos aseguran que la felicidad radica en perdonar el pasado, no preocuparse por el futuro y vivir en el hoy. Les confieso que una idea tan sencilla como gozarse el día a día me parece una tarea monumental. Batallo constantemente con no enfrascarme en mis errores del pasado ni perderme en las expectativas del futuro. Permanecer y disfrutar al máximo el presente como mamá, empleada, amiga y pareja es mi reto siempre.

Recientemente leí una parábola que me pareció fantástica para poner esta idea de vivir en el presente de una manera más palpable. Imagínense que todos los días, sin excepción alguna, le consignan 86.400 pesos en su cuenta bancaria y todas las noches le quitan el saldo que no se haya gastado. No le dejan ni un solo peso del día anterior ni tampoco se puede gastar más de este monto. Si usted no se gasta la plata completa, dejó de gozársela, y si le quedó faltando, al día siguiente no le incrementan el valor ni un solo peso.

Así es la vida: todos los días Dios (en mi concepto) nos deposita 86.400 segundos y al final del día estos desaparecen y jamás volverán. Depende de nosotros si los invertimos en nuestra felicidad y bienestar o si nos los gastamos tratando de recuperar lo imposible, los segundos del pasado. Igualmente inverosímil es tratar de gastarnos los segundos del futuro porque todavía no nos los han consignado, no son nuestros para gastarlos todavía.

Interiorizar este concepto que los segundos, minutos y horas son un monto fijo único e irrepetible nos debe concientizar sobre lo especial y poderoso que es nuestro presente. Por más culpa que sintamos, por más tristeza o dolor que nos produzca nuestro pasado, ya quedó atrás; no lo podemos cambiar y no lo podemos volver a vivir. Solo nos queda aprender, perdonar y evolucionar.

De la misma manera, por más ansiedad que nos produzca, por más que nos desvelemos todas las noches pensando en el futuro, todavía no ha llegado. En vez de preocuparnos por todo lo que podría suceder, debemos ocuparnos y sembrar día a día con nuestros actos, pensamientos y sentimientos lo que quisiéramos que suceda.

Hoy, este día, esas personas que tiene al lado, esos son sus minutos, ese es su patrimonio. Les pregunto: ¿cómo se lo piensan gastar? 

ALEXANDRA PUMAREJO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.