Varoufakis, el 'Bruce Willis' de las finanzas de Grecia

Varoufakis, el 'Bruce Willis' de las finanzas de Grecia

El ministro quiere acabar política de ajustes, pero sin salirse del euro. Un desafío a las cifras.

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02 de febrero 2015 , 08:23 p.m.

Camisa desabotonada, chaqueta de cuero, jeans, cabeza rapada y moto Yamaha de 1.300 centímetros cúbicos. Un tipo fornido con más pinta de estrella de rock que de político. (Lea: )

Yanis Varoufakis, nuevo ministro de Finanzas griego, está en las antípodas de sus homólogos de casi todo el planeta, y para los ministros europeos parece llegado de otra galaxia, un ‘Bruce Willis heleno’, como lo retrata la prensa griega.
Estrella mediática y economista iconoclasta, Varoufakis quiere sacar a Grecia del ajuste sin salir del euro, aunque tenga que enfrentarse a los tabús que han perfilado la gestión –mejorable, por ser amables– de la crisis europea y chocar contra sus socios, incluido el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, a quien define como “el hombre que se acostumbró a decir no”.

Teoría de juegos

Varoufakis (Atenas, 24 de marzo de 1961) nació en un país gobernado por una democracia de baja intensidad y pasó su juventud en la dictadura de los coroneles.

Estudiante modelo del colegio privado Moraitis de Atenas, se fue muy joven al Reino Unido. Allí obtuvo una licenciatura en Matemáticas por la Universidad de Birmingham en 1982 y un doctorado en Economía por la Universidad de Essex en 1987 con una tesis sobre teoría de juegos, un concepto para prever las decisiones que tomará una tercera persona.

En 1989 consiguió un puesto en la Universidad australiana de Sídney. Allí obtuvo la nacionalidad y vivió hasta el año 2000, cuando volvió a Atenas a trabajar en la universidad de la capital griega como profesor de Teoría Económica.

También fue profesor en las universidades de Lovaina (Bélgica), Glasgow, Cambridge y Norwich (Reino Unido), y desde 2013 en la de Austin (Texas) hasta que Alexis Tsipras, nuevo primer ministro griego, lo llamó.

Ya trabajó una década antes como asesor del entonces opositor socialista Giorgios Papandreu. Y tiene experiencia en el sector privado como economista en Valve, una empresa estadounidense de videojuegos.

Es especialista en economía política, relaciones industriales y, sobre todo, en algo en lo que le irá bien en el pulso entre Atenas y la Eurozona: “Teoría de juegos estratégicos y su relación con la filosofía política y económica”.
Autor de decenas de libros especializados, se dio a conocer en 2011, cuando publicó El minotauro global: Estados Unidos, Europa y el futuro de la economía mundial.

De buena pluma, Varoufakis lleva un blog actualizado. El martes pasado, un día antes de jurar el cargo de ministro, escribía: “Me han dicho que llega el momento de callarme”, pero no lo haré “aunque se considere irresponsable para un ministro de Finanzas”.

Europeísta crítico, no esconde su “antipatía por la tecnocracia de Bruselas” ni se guarda críticas contra sus homólogos: “La ineptitud de las acciones tomadas por Europa en respuesta a la señales de la crisis, empezando por los pretendidos rescates a Grecia, Portugal, Irlanda y España”.

Explica así la crisis: “En 2010, Grecia estaba en quiebra y Europa pretendió que solo era un problema de liquidez. Así que puso en marcha el mayor préstamo de la historia a un país en quiebra y nos pidió que hiciéramos ajustes. Eso no podía acabar bien”.

Propone “cortar el nudo gordiano de la deuda” y pide mutualizar las deudas europeas, un escenario de pesadilla en Berlín. En 2012 publicó una carta abierta a su buen amigo y colega Yianis Stournaras, entonces ministro de Finanzas y hoy gobernador del Banco Central Griego. Le decía: “Lo que te van a dar son cuerdas para que te ahorques. Debes rechazarlas y pedir una escalera sobre la que ellos también trepen”.

Niega que quiera paralizar las reformas que necesita su país: “Grecia no se ha estado reformando, se ha estado deformando”. Y promete ir contra la corrupción y el clientelismo que han dominado las últimas décadas.

Así se dirige a los ciudadanos alemanes: “El problema no es que ustedes no hayan pagado suficiente, es que han pagado demasiado. Pero no se han dado cuenta de que menos del 10 por ciento del dinero iba a Grecia. El resto se lo llevaron los acreedores y el agujero negro de la deuda”. Ahora propone “minimizar el costo social inútil de las políticas aplicadas a través de Europa”, para que su país deje de ser “una colonia de la deuda”.

Política de rescate

Usa términos como “deuda odiosa” o waterbording fiscal para definir el trato que Europa ha dado a Grecia en los últimos años, y, como economistas de la talla del nobel estadounidense Joseph Stiglitz, asegura que nunca se rescató a Grecia sino a los bancos del norte de Europa que estaban expuestos a la deuda griega.

Híbrido entre Keynes y Marx, se considera a sí mismo “economista por accidente” porque de joven iba hacia las matemáticas. Para celebrar la victoria de Syriza parafraseó al poeta irlandés Dylan Thomas: “La democracia griega escogió no ir lentamente hacia la oscuridad. La democracia griega decidió ir enfurecidamente en contra de la muerte de la luz”.

En junio de 2014, en diálogo con este periodista, Varoufakis explicaba que “cuando diseñó la respuesta a la crisis, el triángulo Berlín-Fráncfort-Bruselas no consideró el impacto en la pobreza. La lógica de las decisiones fue transferir las pérdidas de la banca a la población. La fuerte subida de la pobreza fue parte del diseño más que un daño colateral”.

¿Lo entendieron así los dirigentes?, preguntamos entonces: “Creo que sí, pero consiguieron calmar sus conciencias retorciendo el lenguaje técnico que deshumanizaba su discurso”.

Varoufakis ya escribió su carta de renuncia y la lleva en el bolsillo, “lista para entregarla cuando perciba síntomas de que estoy faltando al compromiso de decirle la verdad al poder”.

En gira, Atenas propone un canje de su deuda

En su primera gira por Europa como ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, propuso este lunes un plan para reestructurar la deuda griega, que ya supone 315.000 millones de euros, equivalente al 175 por ciento del PBI heleno.

El nuevo gobierno del izquierdista Alexis Tsipras, que visita Chipre, Roma, París, Bruselas y Londres, había prometido durante la campaña electoral acabar con los ajustes y con las exigencias europeas a cambio de los préstamos del rescate, a la vez que renegociaba las condiciones de la deuda.

El plan de Varoufakis, explicado este lunes al diario británico Financial Times, consiste en un canje de deuda. El reparto actual de la deuda es el siguiente: el FMI tiene 32.000 millones de euros; los acreedores privados –principalmente los bancos griegos–, 61.200; el Banco Central Europeo, 27.000 millones; el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (fondo de rescates puesto en marcha durante la crisis), 141.800 millones y los socios de Grecia en la eurozona, 53.000 millones.

Grecia promete pagar al FMI y a los acreedores privados. Eso sumaría 93.200 millones de euros, el 29,5 por ciento del total de su deuda y el 70,5 restante se haría en canje. Los bonos del BCE se cambiarían por “bonos perpetuos” –se paga el interés, pero nunca el principal– y la deuda con sus socios y con el fondo de rescates (194.800 millones) se canjearía por bonos ligados al crecimiento de Grecia.

A cambio, Grecia no haría una quita sobre el total de su deuda y mantendría un superávit fiscal primario (antes del pago de los intereses de la deuda) de entre el 1 y el 1,5 por ciento del PBI, 3 puntos por debajo del que exigía hasta ahora Europa.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO

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