El drama de ser indocumentado en Estados Unidos

El drama de ser indocumentado en Estados Unidos

Una familia colombiana busca beneficiarse de acciones ejecutivas tomadas por Obama para inmigrantes.

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01 de febrero 2015 , 10:31 p.m.

Luego de haber sido robado varias veces su negocio familiar, una cigarrería en Bogotá, Diego y Esther Rodríguez* decidieron salir de Colombia en 1999, junto con su pequeña hija, Mónica, que en ese entonces tenía 7 años. Optaron por radicarse en Miami, donde tenían algunos conocidos.

Y aunque en mayo cumplen 16 años de estar en el sur de la Florida, no solo no han podido arreglar su situación migratoria –lo que llevaría a un mejor nivel de vida aquí–, sino que, con impotencia, han tenido que vivir a distancia trágicos acontecimientos familiares en Colombia, sin poder viajar al país.

Sin embargo, su pesadilla podría estar a punto de terminar por la acción ejecutiva anunciada por Barack Obama en noviembre pasado, que les daría permiso de trabajo a padres de ciudadanos o residentes americanos que cumplan, además, otros requisitos.

A los tres meses de haber llegado a Miami, Esther quedó embarazada. Su hijo Mauricio nació con el síndrome de Poland –el pequeño tenía todos los dedos de la mano derecha pegados, además de la carencia de músculo pectoral–.

“Si no hubiéramos estado en este país, las esperanzas de mi hijo de recuperarse hubieran sido mucho más bajas, pues por ser ciudadano americano ha contado con todos los recursos a muy bajo costo”, sostuvo Diego, quien agregó que hasta ahora el muchacho, que tiene 14 años, lleva cinco cirugías y para junio tiene programada la sexta, en la que se le hará una reconstrucción del pecho.

Infortunadamente, dice Esther, durante la época de mayor actividad médica en la vida de Mauricio, ellos habían podido pedir una visa humanitaria, pero abogados inescrupulosos solamente les cobraron y no hicieron nada por su caso. “Hemos perdido más de 20.000 dólares en asistencia legal y solamente ahora vemos una esperanza real”, afirma Diego, quien al principio trabajó en jardinería y construcción, pero que luego se capacitó para trabajar en la industria de la publicidad, creando anuncios.

Los dos empleadores que ha tenido han querido darle una visa de trabajo, pero al final no lo han hecho. Ahora que conoce el negocio, trabaja en forma independiente, aunque con la preocupación de que en cualquier momento la policía lo detenga por manejar sin licencia de conducción.

No pueden viajar

Hace unos años, cuando su hija Mónica estaba pasando por una adolescencia difícil en Miami, decidieron enviarla a Colombia con la mamá de Esther.

Pero la solución fue peor que la enfermedad, en una fiesta en Bogotá a la joven le pusieran droga en la bebida, la violaron y hoy, a los 22 años, es madre de un pequeño.

“El no poder viajar a estar con nuestra hija en ese momento fue terrible para nosotros, pero estábamos en la mitad del tratamiento de Mauricio. Hemos sufrido mucho por esta situación”, confiesa Esther con lágrimas en los ojos.
Tampoco Diego pudo acompañar a su padre en sus últimas horas de vida ni asistir a su entierro, hace dos años.

DAPA: su única opción

Según Martha Arias, su abogada de inmigración en este momento, la familia Rodríguez podrá postularse a la acción ejecutiva de Obama, conocida como DAPA (por sus siglas en inglés), o Programa de Acción Diferida para la Responsabilidad Paternal.

“Ellos cumplen todas las condiciones; además de ser padres de un ciudadano americano, van a estar viviendo en Estados Unidos en el momento de la aplicación y llegaron al país antes de enero del 2010”, sostiene Arias.

Para ella, lo más importante de las condiciones para beneficiarse de la acción ejecutiva es que no estén dentro de las prioridades de deportación: personas que hayan cometido delitos agravados, tres delitos pequeños, que hayan sido detenidas en estado de embriaguez en los últimos diez años mientras manejaban, hayan violado el estatus de la visa que tenían o que tengan una orden de deportación después de enero del 2014.

El DAPA se ha convertido en su esperanza. Con esta acción ejecutiva, tanto Diego como Esther podrán obtener un permiso de trabajo por tres años y, aunque no se sabe qué pueda pasar después –según la abogada, depende del próximo presidente, el que gane las elecciones en el 2016–, es una luz en su oscuro túnel en el que han vivido.

* Nombres cambiados a petición de los entrevistados.

ANA MARÍA JARAMILLO
Corresponsal de EL TIEMPO
MIAMI

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