Sí, entrenar la mente del futbolista

Sí, entrenar la mente del futbolista

Lo que dice Marcelo Roffé, psicólogo de deporte, sobre el rendimiento de los jugadores.

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01 de febrero 2015 , 10:11 p.m.

“En un entrenamiento, el 80 % de los jugadores rinde bien; en un partido por los puntos, el 30 %; en una final, el 10 %, y jugando con una camiseta de una selección, el 1 %. Todo esto tiene que ver con lo mental y, si el futbolista trabaja en este aspecto, puede evolucionar y elevar su nivel”. Lo dice Marcelo Roffé en una entrevista con Pasionlibertadores.com. Roffé es psicólogo con orientación exclusiva al deporte. Él, de 48 años, argentino, comenzó hace veinte años, en 1995, en Ferro Carril Oeste. Poco después publicó un libro, Psicología del jugador de fútbol, el cual leyó José Néstor Pékerman en 1999 y sus revelaciones sobre el comportamiento de los jugadores fueron tan impactantes para él que decidió contratarlo para su escudería. Roffé fue parte del proceso exitoso de Pékerman en las selecciones argentinas; José lo convocó luego a trabajar en la Selección Colombia, de tanto suceso en la Eliminatoria y en el Mundial. Roffé no quiere dar cuenta de su trabajo en Colombia, pero es vox pópuli, incluso el coordinador de selecciones Gabriel Wainer publicó una foto de todo el equipo y se lo ve celebrando un triunfo.

La función del psicólogo está un poco escondida en el organigrama del fútbol, ocultada ex profeso, como si blanquearla supusiera retratar a los futbolistas como antisociales o sujetos con problemas de conducta. Nada que ver, el psicólogo puede ayudarnos a ver mejor las cosas, a descubrirnos, a destrabarnos, a develar comportamientos errados para mejorarlos. A los futbolistas y a los periodistas, a todos. En una actividad de tanta exposición escénica, el psicólogo debiera ser tan importante como cualquier otro miembro del cuerpo técnico.

“La inteligencia y el rendimiento siempre ha sido un tema que nos interesó. Estamos investigando si existe esta relación y, en tal caso, intentando descifrar qué tipo de inteligencia es la ideal para el fútbol”, comenta el autor de diez libros sobre el tema, entre ellos El partido mental y Mi hijo el campeón, las presiones de los padres y el entorno. “Nosotros tomamos algunos tipos de inteligencia, como la cenestésica/corporal, asociada a resolver problemas con habilidad y agilidad, y la espacial, más relacionada a la inteligencia táctica. También describimos la inteligencia intrapersonal y la interpersonal, pero destacamos la inteligencia emocional, que es cómo adaptarse rápido a situaciones de juego. Es muy aplicable al deporte. Hablando de futbolista de élite, lo más difícil es tomar decisiones en milésimas de segundo. El jugador tiene que decidir rápido y bien. Si decide bien, pero lento ya no sirve”.

¿Cuáles son los vicios más comunes de los futbolistas a la hora de decidir?, le preguntan. Responde: “Hay varios. Están los que se enamoran de la jugada y después le quitan valor a cómo la terminan, los que padecen un conformismo inconsciente (por ejemplo: el delantero hace una jugada muy buena y luego tiene dos maneras de tirar el centro, lo lanza mecánicamente, ‘tirarlo por tirar’, como se dice, o busca a un compañero y trata de ponerle la pelota en la cabeza) y los que se quieren sacar el compromiso de encima. Hacen todo bien y, cuando hay que definir, prefieren que otro erre el gol porque no se tienen confianza para decidir ellos. Ahí es donde se torna clave el tema de la toma de decisiones, y la inteligencia va muy unida a esto. Nuestro rol es ayudar a desmenuzar los detalles de los detalles. Como dice la canción de Serú Girán “Yo nací para mirar lo que pocos pueden ver”.

Roffé, presidente de la Sociedad Lationamericana y Caribeña de Psicología de la Actividad Física y del Deporte, se refiere al tema emocional en el último Mundial y aporta una reflexión para pensar: “Ser local es difícil, es complicadísimo manejar esa presión, y se notó que faltaron quizás algunas herramientas para afrontar ese favoritismo del que tanto se hablaba, merecido por ser Brasil. Era una mochila muy pesada. Creo que Brasil, con sus dos experiencias (1950 y 2014), nunca más organizará un Mundial”.

Reconoce que su función no está muy extendida en Sudamérica, e incluso muchos entrenadores no desean una figura que se interponga entre el futbolista y él. “Yo quiero hablar con el jugador, saber qué le pasa, qué siente”, señalan muchos técnicos. Sin pretender imponer su gremio, Roffé dice: “Si entrenan lo físico, lo táctico y lo técnico, tienen que entrenar lo mental, no debería ser una discusión. Pero me doy cuenta de que los primeros equipos no tienen psicólogos, prevalece el no tener, tanto en Sudamérica como en Europa”.

Pero, ¿está impuesta la función del psicólogo en nuestro fútbol...? “En Primera División los clubes no están obligados —señala—. Es más que nada sugerencia. No estamos naturalizados con eso, pero debería ser normal; hemos colaborado mucho cuando nos tocó y los resultados se vieron, por eso la postura. Hay entrenadores, doy fe, que leen mucho de psicología, caso Simeone, del Atlético de Madrid; Unai Emery, del Sevilla, pero es verdad que son pocos. En Sudamérica sabemos que Racing, último campeón argentino, y River, ganador de la Sudamericana, trabajan con psicólogos, pero ojo, hay que decir que tener psicólogo no es sinónimo de éxito, no digo esto”.

Por último, se le propone el tema del retiro, tan complicado en el futbolista: “El retiro es siempre traumático. La gran mayoría, entre el 80 % y el 90 % es 'retirada' por el fútbol y no está preparada para el día después. Los desespera no saber qué hacer, cómo ocupar el tiempo, qué rol ocupar. Apenas el 1 % sigue vinculado al fútbol una vez que se retiró, ya sea como preparador físico, representante, entrenador… Por eso ha habido casos en los que jugadores vuelven al fútbol; el vacío existencial se torna tan grande que cuando estás en esos momentos de tranquilidad extrema, antes de dormir, la mente sufre de crisis. Se acaba el trato diferencial, eso de que te saluden por la calle, te pidan fotos... Muy pocos han tenido la inteligencia de anticiparse al retiro. Con los dedos de las manos cuento los que buscaron asistencia para trabajar en ello. En general llegan después del adiós y angustiados, conflictuados, sintiendo un gran vacío que no saben cómo llenar. Con problemas de adicciones o con una angustia de no saber qué hacer con su tiempo, con su vida. La idea es lograr evitar la depresión, y más aún la melancolía, eso sí que es grave. El no tratar el retiro puede desembocar en casos de adicciones y demás problemas existenciales, pero no cualquiera consume ni es adicto. Y no cualquiera se suicida”.

El psicólogo hoy, es sumamente positivo en el fútbol, aunque por alguna extraña razón en muchos clubes y selecciones no quieren divulgar que lo tienen. Roffé seguramente volverá a trabajar en Colombia en la Copa América.

Jorge Barraza

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