La comida no da 'rating' / El otro lado

La comida no da 'rating' / El otro lado

Hacer TV de comida no genera emoción más allá de las historias de los participantes.

01 de febrero 2015 , 05:10 p.m.

La comida se tomó las secciones de cultura, entretenimiento, espectáculos y, ahora, las pantallas televisivas. Tal vez se habla más de comida que de comer. Pero parece que la comida no da rating.

La comida es cultura por los sabores, los modos de prepararla y porque los ingredientes son formas de identidad de comunidades: somos lo que comemos.

Y es cultura porque alrededor de la comida se organiza la vida de las personas y produce rituales colectivos: somos como comemos. Y es lugar de turismo y dinero: la gente viaja a Perú o a México a comer.

La comida en el siglo XXI se volvió un arte-lujo y una miseria-injusticia. Los ricos comen experimentos artísticos donde la estética de presentación y los juegos de sabores hacen que sentarse a comer sea participar de una obra de arte.

Los pobres, excluidos del mundo, de las oportunidades, mueren por no tener que comer; lo dice Martín Caparrós en 'Hambre': “La mayor causa de muerte en el mundo es el hambre”.

La comida se hizo TV y ahora está en las pantallas. Los canales públicos hacen series aburridas sobre los platos típicos y sus historias de identidad.

Hay un canal para la comida con nombre de exclusión: Gourmet, “pensado para quienes aman los placeres de la vida... Cocina exquisita”. Es un laboratorio de sabores y de formatos: chefs famosos, viajeros, desnudos, exóticos, de mil formas. Una cocina-estudio y miles de programas.

Y la comida llegó a Caracol y RCN. Colombia no puede quedarse por fuera de la tendencia mundial. Caracol hizo la prueba y fue un falso positivo: no gustó. RCN tiene ahora MasterChef y sobrevive gracias al impulso de Diomedes. Parece que en Colombia la comida no da 'rating'.

Y es que, tal vez, en Colombia los chefs estrella, las cocinas espectáculo, las comidas fusión, los gustos exóticos son de pocos, de los que creen que Bogotá es lo más del mundo.

Y claro, se ve bien en esos restaurantes de la gente 'play', ‘gomela’ y hipster que no cocina comida colombiana sino de otras partes, con otros sabores y experimentos gustativos.

Porque en Colombia somos simples: queremos lo mismo y simple, sin salsa. Colombia es conservadora hasta en la comida: lo rico es el pescado frito y punto, la bandeja paisa con grasa, el plátano para todo y así… simple, concreto y directo al corazón del sabor conocido. La comida colombiana es rica pero monótona: en una semana se agotan todos los sabores.

Entonces, hacer TV de comida no genera emoción más allá de las historias de los participantes; no produce reconocimiento porque lo que cocinan y dicen ahí no parece de aquí, y porque ver cocinar es aburrido.

Cocinar tiene sentido cuando estamos en la cocina de la casa hablando, bebiendo y saboreando entre todos. Por ahora, lo único que nos gusta y de lo que sabemos es de músicas: cantar y bailar nos hace colombianos en televisión.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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