En la tierra de la gaita, casi ninguno la escucha ni la baila

En la tierra de la gaita, casi ninguno la escucha ni la baila

Tesis de grado de la Universidad Tecnológica de Bolívar muestra olvido de este instrumento musical.

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01 de febrero 2015 , 10:44 a.m.

Un horizonte poco halagador es el que le espera a la música de gaita para los próximos años, a juzgar por la investigación realizada, para su tesis de grado, por tres jóvenes que recién culminan sus estudios de comunicación social en la Universidad Tecnológica de Bolívar.

Yisela Carmona, de 22 años y natural de San Jacinto (Bolívar), y las cartageneras Wendy Dean y Wendy Borja, ambas de 21 años, realizaron un trabajo investigativo por más de 12 meses, que incluyó entrevistas con viejos juglares, con jóvenes gaiteros y con la ciudadanía en general de la reconocida cuna de la gaita: San Jacinto.

La investigación titulada ‘Procesos comunicacionales y representaciones sociales que tienen los jóvenes acerca de la música de gaita, que influyen en la conservación de la tradición desde San Jacinto, Bolívar’, concluye, entre otras apreciaciones, que de no haber un cambio en la estructura cultural en la población para que reconozcan este tipo de música como algo que es parte intrínseco de su ser, se corre el riesgo de desaparecer en algunas décadas.

Sin tema de los Gaiteros

La investigación pone al descubierto algo que se puede palpar con solo caminar las calles de San Jacinto en un fin de semana cualquiera: no hay ningún bar o cantina que anime las tertulias con este tipo de música, los dueños de los carros que tienen estruendoso equipos de sonidos se jactan de la potencia de los parlantes con ritmos vallenatos y en la gran mayoría de las casas no tienen discos o cd de los Gaiteros de San Jacinto, inmortal agrupación que es responsable.

Lo peor, según los conocedores de esta situación, como el gaitero Rafael Pérez García, es la ausencia de una política social que obligue a las instituciones educativas a enseñar a las nuevas generaciones todo el acervo cultural y folclórico que gira en torno a la gaita.

“Si yo fuera alcalde de San Jacinto, obligaría a todos los colegios a tener una materia que se llame Gaita, y que cada uno de estas instituciones tuviera un taller de aprendizaje de la gaita y otro de fabricación de instrumentos. La gaita debe ser la industria cultural más grande de la región”, señala.

La investigación

Según la investigación realizada por las estudiantes, los entrevistados no supieron dar información sobre el origen la música de gaitas, algo que repercute directamente en las representaciones sociales que se forman de ella, es decir si no se tiene un origen claro de la tradición, es más difícil sostenerla.

Otro hallazgo preocupante es que la mayoría de los entrevistados, principalmente padres y maestros, no supieron dar información sobre sus juglares y los nombres de algunas canciones, esto refleja el poco interés y la falta de escucha que se tiene por la música autóctona del municipio.

Según los participantes de la encuesta es poco lo que conocen sobre el origen del instrumento que guía la música que les da reconocimiento mundial, los habitantes del pueblo se limitan a resaltar que es un instrumento indio, que viene de sus ancestros pero no dan mayores detalles.

La música de gaitas se puede ver afectada por los métodos de enseñanza; una característica común entre los gaiteros tradicionales y reconocidos del pueblo es que nadie les enseñó a tocar o a cantar; aprendieron solos, sin ninguna ayuda, solo miraban, lo intentaban y repetían.

Los gaiteros mayores se mostraban egoístas con los jóvenes de su época, no les enseñaban sus trucos y saberes; así que quien aprendió fue porque desde un principio tomó la decisión de aprender, esta situación la justifican diciendo que se nace siendo gaitero, que la gaita viene en la sangre y la aprenden rápido.

Esta afirmación la sostiene el músico Pascual Castro, integrante y director de la agrupación Los auténticos gaiteros de San Jacinto, confesando que en su juventud aprendió a tocar solo, porque nadie quiso enseñarle, ni siquiera su propio padre, que veían eso como algo de flojos.

Escuelas no tienen casi apoyo

De acuerdo a la investigación de los tres estudiantes de la Universidad Tecnólogica de Bolívar, con sede en Cartagena, son contadas con los dedos de una mano las escuelitas de gaita que hay en el municipio, y estas reciben poco o nulo apoyo oficial.

La presión social es una causa de la deserción de los grupos musicales, porque en algunas ocasiones los jóvenes creen que ser gaitero es estar fuera de la onda juvenil y son blancos de las burlas de sus amigos.

Aun así los jóvenes continúan su proceso de aprendizaje en las escuelas, el problema es que no ven la música de gaitas como profesión sino como pasatiempo o como algo que deben aprender solo para conservar su cultura.

Por otra parte, según la tesis de grado, los habitantes de San Jacinto manifestaron en repetidas ocasiones que existen actividades que pueden fortalecer el conocimiento de la música de gaitas, pero no están usando correctamente.

Es el caso del Festival de Gaitas, las escuelas y los medios de comunicación.

“La gaita solo se escucha en el festival”, dicen.

CARTAGENA

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