El adiós de Juan Román, un ícono del fútbol argentino

El adiós de Juan Román, un ícono del fútbol argentino

Esta semana anunció su retiro. Perfil de un líder polémico. Se va un '10' purasangre.

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31 de enero 2015 , 10:00 p.m.

Al frente de él estaba el arquero brasileño Marcos. Juan Román Riquelme era el encargado del segundo penalti de Boca en la definición de la Copa Libertadores del 2000, contra Palmeiras.

Unos 72.000 espectadores pitaban, lo insultaban, hacían todo lo posible para que el ‘10’ 'Xeneize' errara, pero no fue así. ‘Topo Gigio’, como lo conocen por ponerse las manos en las orejas para celebrar los goles, le pegó al balón con la pierna derecha y engañó al portero. Boca se iba arriba segundos después de que Óscar Córdoba le detuvo el disparo a su paisano Faustino Asprilla.

Román volvió a la mitad de la cancha y se abrazó con sus compañeros hasta el momento definitivo, cuando el colombiano Jorge Bermúdez anotó y el elenco argentino salió campeón, luego del 2-2 en Buenos Aires, el 0-0 en São Paulo y el 4-2 en los penaltis.

Riquelme tuvo una responsabilidad bárbara en la consecución de ese campeonato: fue el eje, el que tuvo el temple para parar el balón, dominarlo y darle tránsito, el ‘Maradona’ de la época. Ese fue el primero de los tres títulos de la Libertadores que logró con Boca; los otros fueron en el 2001, contra Cruz Azul, y en el 2007, cuando dominaron a Gremio.

“Por juego, por clásicos, por títulos, por tu influencia en estos 18 años, por todo eso puedo decir que sos el mejor futbolista que vi en el país, y al que tenga dudas, que vea un resumen de la Libertadores-2007. La ganaste solo, con un gol en la final que debería venderse como obra de arte”, escribió el periodista Mauricio Carranza, hincha de River, al enterarse de que Riquelme, la 'bestia negra' de su equipo, se retiraba.

Juan Román le dijo adiós al fútbol el domingo pasado. A los 36 años, no quiere seguir “jugando a la pelota”, como siempre se refirió a este deporte, que se convirtió en su profesión cuando llegó a Boca procedente de Argentinos Juniors, que lo vio crecer en sus divisiones inferiores.

‘Mago’, ‘Torero’, ‘el último 10’... Así llaman a este hombre de 1,82 metros de estatura, que nació el 24 de junio de 1978 en Don Torcuato, en el norte del gran Buenos Aires, en un hogar formado por sus padres, Ernesto y María, y sus 10 hijos.

Sus comienzos

A Boca llegó como uno más, pero enamoró a todos desde el momento en el que pisó Casa Amarilla, el sitio de concentración y entrenamiento, en el emblemático barrio bonaerense de La Boca. Para la hinchada 'Xeneize' es tan ídolo o más que Diego Armando Maradona, el mejor jugador argentino de todos los tiempos.

Debutó el 10 de noviembre de 1996, en un partido contra Unión de Santa Fe. ¿Quién lo puso ahí? Carlos Salvador Bilardo, el técnico campeón con Argentina en el Mundial de México-1986. Bilardo vivía en el barrio de La Paternal, cuna de Argentinos Juniors, y era usual que fuera a ver a los juveniles de esta escuadra. Corría 1996 cuando el médico porteño, estratega de Boca, recomendó a algunos juveniles, de los cuales el club adquirió los derechos de Riquelme, La Paglia, Ruiz y Gatti, por 3,3 millones de dólares.

“Pensé que tenía que ir al entrenamiento de reserva, pero vino (el ayudante de campo Nery Alberto) Pumpido y me mandó a hablar con Bilardo, quien me hizo entrenar con la Primera y después me concentró. Bilardo me salvó la vida”, le contó Riquelme a la cadena deportiva 'Espn'.

“Me preguntó de qué quería jugar. Yo le dije que de cualquier cosa, menos de arquero o defensor. Y él me dijo: ‘Jugamos con dos enganches y van a marcar a Latorre; ponete donde no hay nadie, que te las van a dar todas a vos’, recordó el ‘10’. Terminó ovacionado, después de asistir en uno de los goles del triunfo 2-0. “Apenas entró, la gente ya lo quería. Riquelme siempre fue distinto: la pegada, el manejo de los tiempos...”, comentó Bilardo sobre el debut de ‘JR10’.

Juan Román fue muy importante para Boca Juniors. Tomó el testigo del Diego y llevó al equipo a varios títulos. En 1998 llegó al banco Carlos Bianchi, el ‘Virrey’, como se lo conoce, y con él labró un camino dorado.

Su primer ciclo en Boca terminó en el 2003. Una oferta de 13 millones de dólares llegó de Barcelona. ¿Cómo negarse? Pero al volante porteño le apareció un obstáculo inesperado: el técnico holandés Louis van Gaal, el mismo que ahora hace sufrir a Falcao. “Termina la conferencia (de prensa) y me dice que tenía que hablar conmigo –reconstruye Riquelme–. Me lleva al vestuario y me muestra una mesa llena de videos. Me dice: ‘Usted es el mejor jugador cuando tiene la pelota, pero cuando la pierde nos deja con uno menos. Acá tenemos un sistema y usted va a tener que jugar de puntero izquierdo’. Pero a mí no me gustaba, yo me metía al lado del ‘5’. Y me decía que era desordenado, no le importaban los pases que daba. Después me sacó. Él fue honesto, y cuando la gente me dice las cosas en la cara me parece bien”.

Con la camiseta azulgrana jugó 42 partidos y anotó seis goles. Esa magra estadística y sus constantes choques con el míster obligaron a la directiva del club a cederlo a Villarreal. Comenzaban los tiempos de Joan Laporta en la presidencia 'Culé' y había llegado el brasileño Ronaldinho.

En el ‘Submarillo Amarillo’, como le dicen al equipo valenciano, Riquelme volvió a brillar. Con él, el club llegó por primera vez a la semifinal de la Liga de Campeones. En esa instancia, en la temporada 2005-2006, Villarreal fue eliminado por Arsenal, de Inglaterra. En el juego de vuelta, el argentino pudo empatar de penalti, pero el arquero Jens Lehmann se lo atajó.

También tuvo la oportunidad de lucir la camiseta de la Selección Argentina de mayores. Su estreno fue el 16 de noviembre de 1997, en un partido contra Colombia, por la Eliminatoria para Francia-98. El juego, en La Bombonera, quedó en tablas: 1-1.

Su época dorada con la albiceleste llegó de la mano del entrenador José Pékerman, quien lo conocía desde las divisiones inferiores y quien hace una década le entregó la conducción del equipo y el histórico dorsal número 10. Esto le permitió ser subcampeón de la Copa Confederaciones-2005 y llegar como un referente al Mundial de Alemania-2006 (su única participación en Copas del Mundo), en el que Argentina sufrió una dolorosa eliminación en cuartos, contra el anfitrión.

“José me enseñó muchísimo. A los 14 fui al juvenil, ganamos un torneo suramericano, me llevó al Mundial-2006... Es una persona que admiro y quiero mucho”, opina Riquelme sobre el actual técnico de Colombia.

Más peleas

En el 2007 regresó a Boca. El club lo necesitaba, la gente lo aclamaba y con su fantasía lideró una nueva conquista de la Libertadores. Ese mismo año jugó en Venezuela su segunda Copa América (la primera fue en Paraguay-1999), con Alfio Basile como técnico, y fue subcampeón, tras caer en la final contra Brasil. “Es el único jugador que tiene ojos en el culo”. Así resumió el ‘Coco’ Basile la calidad técnica del volante de creación.

Riquelme volvió luego a Villarreal, club en el que vivió la etapa más extensa sin poder jugar (sin contar las lesiones) porque el técnico Manuel Pellegrini no lo tenía en cuenta. Su mal genio apareció. Como no le gustaba que el chileno lo ignorara, forzó su salida y regresó a Boca.

En marzo del 2009 volvió a demostrar un carácter conflictivo en el contrapunteo con Diego Maradona, entonces seleccionador albiceleste y uno de sus ídolos. Eso marcó el final de su sueño de volver a ser mundialista en Sudáfrica-2010. “El Riquelme jugador es un fenómeno; el Riquelme persona no me dejó nunca escupirlo en la cara o decirle lo que pienso”, sentenció Maradona.

El temperamento de Juan Román salió nuevamente a flote en el 2012, cuando anunció su salida de Boca luego de perder la final de la Libertadores contra Corinthians, porque “no tenía fuerzas”. Con Bianchi otra vez en el banco, insistió en el 2013. La rica historia de la pareja hacía pensar que la felicidad renacía, pero no. Una disputa entre los dos echó por la borda la expectativa y la afición vivió un momento amargo. En junio del 2014, Juan Román no aguantó más y se fue.

Muchos lo atacaron. En Argentina lo señalaban como el culpable de la mala época del ‘Virrey’. “Estoy tranquilo con todo lo que intenté para que siguiera. Un entrenador debe saber dónde está la frontera”, afirmó Bianchi.

Riquelme fue a parar entonces a Argentinos Juniors, que trataba de subir a Primera División. En seis meses, él y sus compañeros lograron la meta y el equipo ascendió, el 7 de diciembre pasado, frente a Douglas Haig.

Con la flamante epopeya de su primer equipo cerró el círculo y dijo adiós, a los 36 años, aún con mucho fútbol pero con pocas ganas. Juan Román Riquelme se va de las canchas dejando unos números envidiables: 672 partidos, 173 goles y 17 títulos.

Ahora tiene otros objetivos, pero el que más le llama la atención es llegar a la presidencia de Boca, para darle más alegrías a la afición 'Xeneize'. Al fin y al cabo, hacer feliz a la gente siempre ha sido el trabajo de este hombre de pocas sonrisas.

Así lo ven otros ‘cracks’

Ricardo Bochini

“Está entre los dos o tres más grandes de la larga historia de Boca y entre los cinco mejores del fútbol argentino”, opinó Ricardo Bochini, considerado el mejor jugador en la historia de Independiente y campeón mundial en México-1986.

Zinedine Zidane

“Si pudiera dirigir un equipo, en él siempre jugaría Riquelme. Poca gente veía el fútbol como él. Fue un honor haberme retirado con su camiseta en mis manos”, dijo el francés, con quien compararon muchas veces al volante porteño.

Colombianos ‘xeneizes’

“Es de los mejores jugadores que he visto en el mundo. Me defino como ‘un enfermo’ de su fútbol”, Mauricio ‘Chicho’ Serna. “Es una tremenda pérdida para el fútbol”, Jorge el ‘Patrón’ Bermúdez. “Era uno de los pocos que jugaban a su ritmo, a su gusto”, Óscar Córdoba.

Rodolfo Arruabarrena

“Román fue el mejor con el que jugué. Y jugué con Maradona y con Rivaldo. Era distinto, un jugador más rápido con la cabeza que con los pies”, afirmó el actual director técnico de Boca Juniors, que alineó al lado de Riquelme en el club ‘Xeneize’ y en Villarreal.

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