¿Es un pájaro? ¿Es un avión? / Séptimo arte

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? / Séptimo arte

Riggan fue un actor de Hollywood que encarnó a un superhéroe llamado Birdman.

31 de enero 2015 , 04:52 p. m.

Birdman (2014) abre con un epígrafe de Raymond Carver. Es un poema en prosa llamado Late fragment. A un hombre le preguntan si consiguió lo que quería de esta vida, y él responde que sí. Quería considerarse amado en esta tierra. A algo similar aspira Riggan Thomson, el protagonista de este filme. Riggan fue un actor de Hollywood que encarnó a un superhéroe llamado Birdman en tres películas taquilleras y que renunció a hacer una cuarta; luego su carrera se vino abajo.

Que a Riggan lo interprete Michael Keaton, que fue Batman en dos ocasiones y rechazó una propuesta de quince millones de dólares por hacer una tercera parte, añade verosimilitud y complejidad a un personaje de por sí fascinante en su desesperada búsqueda de algo parecido a ser amado.

El director Alejandro González Iñárritu, habiendo abandonado las historias cruzadas y atadas por un destino sádico que caracterizaban varias de sus cintas previas, se centra ahora en Riggan Thomson y en el laberinto mental que recorre mientras prepara su debut en Broadway adaptando, dirigiendo y protagonizando un cuento del propio Carver, De qué hablamos cuando hablamos de amor.

A Riggan lo recrimina la voz del superhéroe que encarnó, le remuerde no haber sido buen padre con su hija (Emma Stone) que acaba de salir de rehabilitación, le obnubila haber dejado embarazada a una joven actriz, le angustia no dar la talla frente a un gran actor de teatro con el que alternará, le acosan el tiempo y las deudas, y teme a la opinión destructiva de la crítica frente a su obra teatral.

Semejante presión la refleja la película por medio de una cámara –al comando del virtuoso Emmanuel Lubezki– que persigue a sus personajes por lo recovecos del teatro St. James sin detenerse nunca, sin dejarnos respirar ni pensar. Latimos al ritmo de Riggan y su mente fracturada, acompañados por una banda sonora donde la ubicua batería de Antonio Sánchez da la pauta precisa para un filme hipnótico, atrevido y abierto a muchas interpretaciones.

Birdman es una declaración enardecida e irreflexiva que habla de la frontera entre actor y personaje; la vida real y la que vemos en una puesta en escena teatral; la sed de reconocimiento instantáneo, y sobre una redención que a veces no se nos ofrece y tenemos que salir –volando– a buscarla.

JUAN CARLOS GONZÁLEZ A.
Para EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.