Hay Festivalito lleva el arte a la periferia de Cartagena

Hay Festivalito lleva el arte a la periferia de Cartagena

El espacio comunitario del Hay Festival cumple una década incluyendo a comunidades vulnerables.

30 de enero 2015 , 08:55 p.m.

Retratos de casas ‘desnudas’, con hierro de construcción al aire y paredes sin color, son otra cara de Cartagena. Están lejos de las murallas, las periferias, donde la brisa del mar no llega y el calor se multiplica y debilita.

Son el mundo real en El Pozón, las Palmeras, la Boquilla, Membrillal, Puerto Rey, Bayunca, Policarpa, San Francisco, República de Chile y Nelson Mandela, barriadas plagadas de necesidades, pero de personas alegres y luchadoras. Hace 10 años la literatura hizo su primer acercamiento con el Hay Festivalito, el espacio comunitario del Hay Festival, que llevó a muchos de estos lugares, por primera vez, las letras y el arte. Desde entonces, han sido un motor de reconstrucción del tejido social.

“Sabíamos que había niños con interés en la lectura y la escritura, que podíamos hacer algo que los potenciara y que fuera interesante para el Festival. Así, en el 2006 se organizó el primer taller, con Fernando Savater”, dice Gabriela Bucher, presidenta de la Fundación Plan, la organización que lidera este evento y que les apuesta al desarrollo comunitario y a hacer jóvenes líderes.

Desde entonces, las comunidades han tenido un cartel de lujo: el nobel nigeriano Wole Soyinca, el escritor colombiano Jorge Franco, el poeta inglés de origen jamaiquino Benjamin Zephaniah, el escritor español Jordi Sierra i Fabra y el actor mexicano Gael García. Y la lista sigue.

Cristina Fuentes, directora del Hay Festival, decidió llevar este año la apertura a Puerto Rey para compartir con la comunidad. “De todos los sitios maravillosos que son escenarios del festival, estoy feliz de estar acá”, dijo.
La sorprendió un arcoíris de colores que envuelve la calle principal. Casas azules, verdes y rosadas se convertirán mañana (domingo) en un enorme mural con imágenes de parques, calles pavimentadas y otros anhelos de los pobladores. Un sueño que esperan se haga real.

Bienvenidos todos

En Membrillal el ambiente es como entrar a un sauna. El calor adormece. Es una comunidad alejada, más allá del puerto. Tiene un centro de reunión, el Hogar Infantil La Abejita, donde un grupo de niños amantes de los cuentos aguarda por las historias mágicas de Irene Vasco.

Pero se adelantaron las notas de la guitarra del compositor y padre de la música infantil Jairo Ojeda. Era la primera vez que niños del cabildo indígena zenú, en Membrillal, asistían al Festivalito. “Pensamos que es interesante buscar un proceso de integración con los indígenas. Es un trabajo de inclusión más intenso porque es difícil que se acerquen de manera espontánea”, señaló Bucher.

Irene les leyó a los niños, de entre 7 y 12 años, sus reconocidas obras Conjuros y sortilegios y Mambrú perdió la guerra. Luego, en grupos, los niños crearon sus propios cuentos.

“Saber que uno da un taller y años después surge un joven talentoso en algún arte, como la música, es gratificante”, contó Irene y celebró la expansión que han tenido estos espacios.

En una década, 6.000 niños y niñas han participado en el Hay Festivalito comunitario. “La idea es crear un hábito y lo hemos venido logrando; la gente todos los años espera que llegue el Festival para ver qué evento les va a tocar”, concluyó Bucher.

NICOLÁS CONGOTE GUTIÉRREZ
Redactor de EL TIEMPO

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