Zorrero de Villavicencio se convertirá en analista contable

Zorrero de Villavicencio se convertirá en analista contable

Carlos Cardozo lucha a diario contra la pobreza para convertirse en profesional.

30 de enero 2015 , 05:50 p. m.

 En un año y medio, si no ocurre nada extraordinario, Carlos Alberto Cardozo, un joven y humilde zorrero hijo de Villavicencio, se convertirá en analista financiero.
Pese a su juventud, 23 años, él como dicen por ahí ya ‘la tiene clara’ porque sabe que su futuro y el de Maryuri (su esposa) y Santiago (su hijo) no lo va a poder garantizar recogiendo escombros o trasteos en la carreta, labor que realiza hace varios años.
El deseo de superación de Carlos no es nuevo, pues desde niño sabía que tenía que educarse si quería cumplir sus sueños.
Para ello tenía una limitante: su papá (también zorrero) no ganaba mucho y si quería estudiar tendría que trabajar de día y estudiar en la tarde –como efectivamente ocurrió–, lo que a la postre le permitió graduarse como bachiller académico de un colegio en el barrio San Carlos.
A partir de ahí, comenzó una lucha, sobre todo económica, para acceder a la educación superior en un instituto técnico.
Cada sábado, religiosamente, asiste a clase durante casi ocho horas con el firme objetivo de demostrarse a sí mismo y a los demás que ser pobre no es impedimento para salir adelante.
Hoy, gracias a su dedicación y tenacidad, saca pecho, pues aunque reconoce que aún le falta muchos por aprender, dice estar capacitado para llevar la contabilidad de un almacén, lo cual es un orgullo para muchos de sus compañeros carreteros que ni siquiera pisaron una escuela (vea ‘Cifras alarmantes’).
Sin embargo, a veces no solo el deseo de superación es suficiente.
Carlos reconoce que el trabajo a veces se pone ‘pesado’ y no alcanza sino para mantener a los ‘niños’ (sus dos caballos) y responder por los gastos de la casa, razón por la cual está tocando puertas para continuar sus estudios técnicos y luego universitarios.
“Yo siempre le digo tanto a mis hermanas como a mis amigos que hay que estudiar, me siento orgulloso porque cuando uno aprende puede hacer mejores relaciones públicas y también me mantiene alejado del trago y de los vicios”, recalcó el futuro analista.
Aunque ha tenido que sortear otras dificultades, él dice que no se da por vencido y sigue adelante.
En marzo, como parte del programa de restitución de zorras que lidera la Alcaldía, al igual que otros 200 carreteros, recibirá un motocarguero para que pueda trabajar en condiciones más dignas, aunque para obtener este beneficio tendrá que desprenderse de los ‘niños’ gracias a los cuales ha podido subsistir.

Cifras alarmantes

Un diagnóstico realizado por la Corporación Ceres encargada del proceso de restitución de zorras, reveló que el
85 por ciento de los carreteros cobijados en el plan solo tienen educación primaria y de ellos, el 17 por ciento son analfabetas.
A esto se suma el nivel de ingresos de esta población, pues según el diagnóstico el 79 por ciento de los zorreros devenga un salario mínimo mensual ($616.000) o menos.

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