El drama de los que pierden a un ser querido en un atraco callejero

El drama de los que pierden a un ser querido en un atraco callejero

Allegados a personas que murieron por resistirse o evitar un robo narran cómo cambiaron sus vidas.

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29 de enero 2015 , 08:21 p. m.

Por salvaguardar sus pertinencias, engañar al delincuente o proteger a un familiar, amigo o incluso desconocido, 113 personas fallecieron el año pasado en Bogotá en medio de un atraco.

Como era de esperarse, esas muertes fueron intempestivas. Varias ocurrieron durante el día y frente a los ojos de otros ciudadanos. Algunos dejaron a sus familias antes de que sus hijos llegaran a la mayoría de edad y otros, en cambio, ni siquiera alcanzaron a cumplir los 18 años.

Fredy Puentes Leal hace parte de estas frías estadísticas. A escasos dos días de terminarse el 2014, fue asesinado con arma de fuego en una vía de la localidad de Puente Aranda.

Detrás de la gratitud que en ese momento despertó entre los ciudadanos este mensajero –pues dio su vida cuando intentó evitar que dos hombres en moto atracaran a una mujer–, la estela de dolor se mantenía entre quienes más lo querían.

Y no era la primera vez que lo hacía. Solo unas semanas antes del trágico insuceso, Fredy había salido a perseguir a un delincuente que por robarle el anillo a su víctima “casi le arranca el dedo”, recordó una de sus hijas.

Pero el 29 de diciembre no corrió con suerte y un disparo en el tórax le quitó la vida.

Desde ese día, la historia para sus dos hijas, Camila y Geraldine, de 12 y 18 años, así como para su exesposa, Hermencia Alape, y sus padres, dio un giro de 180 grados.

“Mi papá es nuestro orgullo, por eso me dan ganas de seguir. Pero yo no quiero ver a otra familia pasar por lo mismo. Al menos tuve la oportunidad de vivir mis 15 años junto a mi papá, también mi grado, pero mi hermanita no va a poder hacer lo mismo”, dice Geraldine entre lágrimas.

Hoy, la mayor de sus hijas y su mamá coinciden en que en su hogar hay un vacío enorme, a pesar de que no vivían juntos. Solo hasta hace una semana Hermencia pudo retomar sus labores y a sus suegros las lágrimas no les han dado respiro.

Esos efectos –explican expertos– son normales y pueden durar mucho tiempo. “Los procesos de duelo tienen factores de riesgo que hacen que esos procesos se compliquen. Cuando la pérdida fue en una situación traumática, se duplica el factor de riesgo, más aún cuando es una pérdida inesperada, súbita. No es igual que perder a un ser querido por una enfermedad terminal, por ejemplo”, explicó José Manuel Calvo, profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Nacional.

Cientos de casos más

El caso de Fredy refleja el drama por el que cientos de familias pasan todos los años. Si bien el número de atracos que han terminado en homicidio tienden a bajar (rodean el 2 por ciento del total de los homicidios que se registran en el país), es impactante que, en promedio, durante los últimos tres años al menos una persona muere al día en estas circunstancias.

Pese a que el número de asesinatos relacionados con hurtos reportados en el 2014 en el país no han sido entregados oficialmente, las cifras que en el pasado entregó el Instituto Nacional de Medicina Legal ya hacían visible una disminución con el paso de los años. Mientras que para el 2007 en Colombia hubo 429 asesinatos relacionados con atracos callejeros, robos a residencias, a entidades bancarias o de comercio, para el 2013 fue de 399.

Sin embargo, las víctimas no se fijan en cifras. Basta con oír el testimonio de Diana Martínez, la joven que hace un año recibió la noticia de que su primo Jairo Lizarazo, el muchacho de 16 años al que por no dejarse robar 140.000 pesos que ella le acababa de prestar y su celular, le dispararon en la cabeza. Pasó cuando iba de regreso a casa en bus.

De lo que era su familia queda poco. Su mamá, con dos hijas más, cerró el negocio de frutas y verduras que días antes del cruel episodio habían abierto en el barrio San Nicolás de Soacha. Los recuerdos y la falta de dinero para mantenerlo la empujaron a liquidar y a dedicarse, desde temprano y hasta las once de la noche, a atender un negocio de empanadas.
Para completar, el miedo a la calle es la sombra de los miembros de la familia. “Hay más desconfianza cuando te subes a un bus, cuando caminas. Pasa el tiempo y él sigue ahí: en la memoria”, dice Diana.

Tres asesinatos que conmovieron: por robarles un celular o dinero fueron cometidos con sevicia

1. Estudiante asesinado

Rubén Darío Martín fue asesinado este mes en el barrio Santa Viviana de Ciudad Bolívar. El joven estudiante también trabajaba para ayudar a su familia. Lo habrían asesinado cuando se resistió a entregar los celulares de la cabina telefónica en la que laboraba.

2. Mataron a un policía

El subintendente Jesús Gilberto Arango fue asesinado en un puente peatonal que conduce a una estación de TransMilenio cuando intentaron llevarse sus pertenencias.

3. Por robarle el celular

Juan G. Gómez tenía 25 años. Recibió una beca para ingresar a la Universidad de Harvard en Estados Unidos días antes del crimen. Murió a mediados del 2012 en el norte de Bogotá.

ALEJANDRA P. SERRANO GUZMÁN
BOGOTÁ

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