Restauración de un río alemán, ejemplo para recuperar el Bogotá

Restauración de un río alemán, ejemplo para recuperar el Bogotá

Experto del país germano compartió exitoso modelo que serviría de referente para el caso bogotano.

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29 de enero 2015 , 06:26 p. m.

El río Emscher, en el oeste de Alemania, fue utilizado durante más de 100 años para verter allí aguas residuales.

Entre esos residuos recibía todos los desperdicios de la industria de la hulla, un tipo de carbón vegetal. Fue, de lejos, uno de los ríos más contaminados de Europa, considerado por algunos ‘temible’ desde el punto de vista ambiental.

Pero esto puede escribirse en pasado, porque la historia comenzó a dar un giro en 1990, cuando se decidió recuperarlo.

El proyecto costará 4.500 millones de euros y podría terminarse en el 2020. Incluye, como obra principal, la construcción de unos canales para sacar por allí los vertimientos y una rehabilitación completa de su canal principal, que será el más moderno del mundo, con 73 kilómetros de largo, y que unirá la ciudad de Dortmund y la desembocadura del Emscher en el Rin. Son 430 kilómetros cuadrados de obras, que afectarán a 1,8 millones de personas.

Hoy, el paisaje sobre el Emscher es otro. Poco a poco la naturaleza ha ido ganando espacio, mientras la gente se va llenando de orgullo por tener un río cada vez más limpio.

Los antiguos terrenos turbios, malolientes y la tierra en sus orillas, y a lado y lado, se han ido transformando en escenario para que lleguen allí artistas de todo el mundo, que exponen sus obras y numerosos objetos de arte.

Aunque, según la mayoría, la mejor forma de comprobar el cambio es dar un paseo por la ciclovía Emscher Park Radweg. Desde allí ya se pueden ver 419 especies de animales y plantas.

Para Colombia y Bogotá esto no sería importante, y resultaría secundario o remoto, si no fuera porque todo este trabajo se ha transformado en uno de los espejos que utilizarán los gobiernos nacional y local para revivir el río Bogotá.

Hace unas horas, Eberhard Holtmeier, representante de la Cooperativa del Río Emscher (responsable de dirigir las obras), fue el encargado de presentar este modelo exitoso ante las autoridades colombianas y de explicar cómo la clave del proceso han sido el trabajo en equipo con las poblaciones, así como una planificación a largo plazo, claridad en los conceptos técnicos y un amplio presupuesto bien ejecutado.

“Esta recuperación se convirtió en una gran oportunidad para realzar el valor de la comunidad y para modernizar la infraestructura del tratamiento de las aguas”, dijo Holtmeier.

En este caso, también se han construido plantas de tratamiento y 285 kilómetros de alcantarillados.

Algo similar se está intentando en la capital y sus pueblos cercanos. Gabriel Vallejo, ministro de Ambiente, resaltó la importancia de la unión que se ha logrado entre las diferentes entidades que están trabajando en la recuperación del río Bogotá, “mirando la cuenca y el territorio de forma integral, manejando los ecosistemas en función de sus límites naturales y no de sus límites administrativos”.

Esa rehabilitación incluye la participación de 47 poblaciones, con quienes, tarde o temprano, se tendrán que iniciar procesos de educación ambiental, especialmente con las generaciones más jóvenes.

Es una labor que tuvo su origen tras un fallo del Consejo de Estado, que el año pasado definió la ruta para la salvación del río. Sus magistrados ratificaron una sentencia del Tribunal Superior de Cundinamarca, que había ordenado el inicio inmediato de la descontaminación de la cuenca –que se extiende por 336 kilómetros, desde las montañas de Villapinzón hasta el puerto de Girardot, sobre el río Magdalena–, pero la amplió con órdenes específicas sobre giro de recursos y plazos para cumplir tareas.

El fallo ordena a 19 entidades de la Nación girar 6 billones de pesos para ejecutar las obras de ingeniería necesarias para descontaminarlo.

Algunas de las inversiones más importantes han sido las efectuadas por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), que destinó 800.000 millones de pesos en la construcción de interceptores, y los 150.000 millones de pesos para la adecuación hidráulica del río, realizada por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).
Otro de los proyectos más ambiciosos del plan de recuperación es la construcción del Parque Ecoeficiente del Cuero, que alojaría a cerca de 110 curtiembres de los municipios de Chocontá y Villapinzón, que hoy operan en la ronda del río.

Se espera que, en marzo de este año, el Ministerio de Ambiente presente ante el Congreso de la República un proyecto de ley que concrete un modelo de gestión y una gerencia para la recuperación del río.

JAVIER SILVA HERRERA
VIDA

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