'No vamos a acabar esta guerra metiendo a todo el mundo a la cárcel'

'No vamos a acabar esta guerra metiendo a todo el mundo a la cárcel'

Íngrid Betancourt dice que, por la paz, a las Farc se les debe permitir hacer política.

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28 de enero 2015 , 07:07 a. m.

En un tono que llama a la reflexión sobre la importancia de ponerle punto final a la guerra en Colombia, la excandidata presidencial Íngrid Betancourt, quien estuvo siete años secuestrada por las Farc, deja atrás un largo silencio en los medios nacionales y afirma que para consolidar la paz es prioritario que se le permita a la guerrilla hacer política y que sus cabecillas no necesariamente tengan que ir a la cárcel.

Dedicada a la academia en Francia, pero siempre atenta a todo lo relacionado con el proceso de paz que desde hace más de dos años se adelanta con las Farc, la excandidata asegura que pensar en solucionar todo con prisión, como exigen los detractores de los diálogos, lo único que genera es alejar la posibilidad de acabar un conflicto que lleva más de 50 años desangrando a Colombia.

Betancourt aceptó esta entrevista con EL TIEMPO en París, donde aprovechó la visita oficial del presidente Juan Manuel Santos a Francia para dialogar con el mandatario colombiano sobre temas relacionados con el posconflicto y en los que no descarta participar activamente.

¿Colombia no había estado antes tan cerca de la paz, como dijo el presidente francés, François Hollande?

Los dos países se han acercado y por los acontecimientos recientes esta era una coyuntura especial para los dos presidentes. De ahí que haya coincidencias como esa.

¿Qué está haciendo usted por la paz?

Como todos los colombianos, lo primero que estoy haciendo es apoyar su búsqueda. En cada reunión, en cada foro y en cada declaración se debe tratar de reflexionar sobre cómo apoyar este proceso, que ha madurado mucho y nos va llenando de esperanza. Todos somos socios en ese proyecto y debemos jugárnosla porque se consolide.

Usted, directamente, ¿qué está haciendo para esa consolidación?

El tema de Colombia siempre está presente, porque la gente quiere entender y Colombia se toma como referente para procesos similares. La reflexión que se está dando en Colombia permite que haya el espacio para decir que aquellos que están en contra de la paz no tienen la razón. Todo eso hace parte de la labor que hay que hacer.

¿Los colombianos esta vez sí pueden confiar en la voluntad de paz de las Farc?

Tenemos que aprender a confiar. La confianza no es algo que nazca con uno, sino que es una decisión y propósito. Cuando uno oye al Gobierno, firme y esperanzado, se sabe que hay una confianza interna entre el equipo negociador.

¿Ve viable un cese bilateral del fuego?

Ese es el propósito. Todo lo que estamos hablando y diciendo es con el ánimo de dejar de estar contando muertos. Primero se debe dejar de disparar, luego debe haber una deposición de armas y desde ahí reconstruir el país.

Como una mujer con trayectoria en la política, pero también con la condición de exsecuestrada de las Farc, ¿está de acuerdo con que los máximos jefes de esa guerrilla puedan participar en política?

Es importante que les abramos el paso para hacer política. No podemos ser tan egoístas de pensar que vamos a acabar esta guerra metiendo a todo el mundo a la cárcel y cerrándoles las puertas a aquellos que han luchado por tener una voz. Esa voz hay que dárselas y eso se consigue en las elecciones. Esto es más importante que tener armas y que a través de ellas se hagan oír.

¿Deberían pagar o no cárcel?

Es un tema delicado, porque el factor de impunidad no le gusta a nadie. Sin embargo, debemos mirar caso por caso. Ya lo hemos hecho en oportunidades anteriores, cuando, luego de que se han dado las desmovilizaciones, se ha permitido a las personas tener otro tipo distinto de pago de condena de ir a la cárcel. Hay fórmulas en el mundo, cómo el trabajo social o en la comunidad, tenemos que encontrar los mecanismos y la manera. Pensar que la cárcel es la solución es simplemente cerrar las puertas del diálogo.

¿Su nivel de perdón por el secuestro ya le permite aceptar que a las Farc se les otorguen penas alternativas?

Tenemos que dar ese paso, pero sé que es difícil. Fíjese que cuando le estoy contestando me cuesta trabajo verbalizar e imaginarme cómo sería eso. Sin embargo, tenemos que reflexionar sobre cuáles son los caminos para que esa paz sea posible. Si permitimos que los crímenes que se han cometido contra los colombianos se paguen de otra manera, aclarando que eso evite nuevos secuestros, huérfanos, mujeres violadas, viudas y todo el desastre que causa la guerra, pues vale la pena.

¿Cómo ve la posibilidad de que desmovilizados de las Farc eventualmente puedan hacer parte de una policía rural?

Lo que tenemos que entender es que especialmente los jóvenes que fueron reclutados por las Farc, lo que saben hacer es manejar armas, y sobre eso hay que reflexionar. También me preocupan las mujeres en la guerra, porque en su mayoría venían de la prostitución y es muy importante buscar qué van a hacer.

Siendo una mujer política, ¿le ha vuelto a interesar la política electoral?

Quiero a mi país, pero cada cosa en su tiempo. En este momento tengo mi vida encauzada en otro tipo de actividades.

¿Se volverá a ver su rostro en un tarjetón, por ejemplo en las regionales de octubre?

Yo creo que no.

DANIEL VALERO
Enviado especial de EL TIEMPO
París (Francia)

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