Defensores de las chuchas en Antioquia pretenden eliminar el estigma

Defensores de las chuchas en Antioquia pretenden eliminar el estigma

Grupo demandó a Cornare por no defenderlas con programas educativos o zonas especiales de reserva.

notitle
26 de enero 2015 , 10:26 a. m.

Francisco Javier Oliveros y su esposa Beatriz Henao llevan un año luchando por los derechos de las chuchas, zarigüeya o marsupiales.

El primer encuentro que tuvieron con este mamífero fue en las carreteras y vías de Antioquia. Allí, arrojadas al asfalto, atropelladas y maltratadas por los automóviles, agonizaban y morían las pequeñas chuchas, siempre confundidas con ratas grandes.

Debido a esta primera impresión, comenzaron una investigación por los municipios del Oriente. Encuestaron a 140 personas, todos campesinos, ganaderos, agricultores, amas de casa y trabajadores.

En las entrevistas que realizaron, fueron descritas como ratas gigantes, cuando en realidad la Didelphis no está relacionada con roedores, sino que pertenece a la familia de los canguros y koalas.

“Donde yo nací se conocían dos especies de chuchas: la chucha mantequera, que solo atacaba los pollitos porque era del tamaño de una rata grande; y estaba la chucha gallinera, que es un animal grande, que atacaba a las gallinas y olía muy feo”, dijo Rubén Darío Rivas Velázquez.

Este campesino del municipio de San Luis, en el oriente de Antioquia, aseguró además que la chucha era peligrosa: “a ese animal uno lo mataba, porque era muy perjudicial y olía feo”.

Para Oliveros, ingeniero agrónomo, la principal razón de estas opiniones “sin fundamentos”, y del maltrato a las chuchas, se debe a que hay una ignorancia generalizada, que solo puede ser acabada por medio de la educación.

“Las personas no saben que como les han talado los bosques y su hábitat ha sido destruido, ya no tienen que cazar. Por eso en ocasiones, llegan a las fincas y se comen las gallinas y el arroz”, contó Francisco.

Lo que nadie conoce de estos animales, que se adaptan fácilmente a distintos ecosistemas, es que tienen la capacidad de dispersar las semillas de muchas especies de plantas y controlan insectos.

“La chucha ha desarrollado una proteína que la inhibe del veneno de las serpientes, como la coral y la equis. Además, hace parte de la cadena alimenticia como depredador y como presa. Es alimento para las chuchas, los rapaces, los tigrillos y lechuzas”, dijo Oliveros.

En Medellín y en el Oriente, se han reportado siete especies: la chucha común (didelphis marsupialis), la chucha orejiblanca (didelphis pernigra), la chucha de agua (chironectes minimus), la chucha mantequera (philander oposum) y la marmosa isthmica y marmosops caucae, dos especies de chucha-ratón.

Ninguna de estas especies está reportada en el libro de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie en peligro de extinción.

Pero, aseguró Oliveros, si las chuchas llegasen a faltar, otras especies podrían desaparecer, “como la lechuza, los tigrillos o pumas. Pues estos, al no tener comida, podrían salir a comer ganado y comenzarían a ser cazados por los campesinos y ganaderos”, aseguró Oliveros.

Precisamente este es uno de los principios de la cadena alimentaria. Cuando uno de los eslabones desaparece, desaparecerán con él los eslabones posteriores que dependan directamente del mismo.

Una manera de defenderse cuando están en peligro, es hacerse las muertas.

Lo que más preocupa a Oliveros es que no hay una investigación profunda sobre el tema, específicamente acerca de las chuchas, su población, sus características y sus funciones en el ecosistema.

“La falta de investigación, por parte de las autoridades ambientales, también es un estigma, pues se está negando el reconocimiento de algo, no se admite su problemática”, agregó Oliveros.

Piden protección para las chuchas

Con la ayuda de Camilo Quintero, abogado del Túnel Verde, y del consultorio jurídico de la Universidad de La Salle, en junio del año pasado, los defensores de las chuchas presentaron una acción popular.

En ella pidieron el derecho al ambiente sano mediante la conservación, por parte de la Corporación Autónoma Regional Rionegro Nare (Cornare), de las áreas de especial importancia ecológica y de fomento a la educación.

“Pretendemos que la autoridad ambiental suspenda la tala de árboles de aprovechamiento forestal, pues en la zona existen especies de chuchas”, dijo Francisco Oliveros, defensor de esta especie.

Además, proponen que se hagan túneles ambientales para que los animales puedan desplazarse por ellos cuando sufran altas probabilidades de ser atropellados.

También pidieron, en la acción, que Cornare y los municipios de su jurisdicción definan y mantengan las áreas protegidas. Estos lugares garantizarán la vida animal y vegetal en condiciones de bienestar.

Para ellos, lo más importante es que comiencen a desvirtuarse todos estos estigmas acerca de las chuchas.

Esto, según Quintero, solo puede conseguirse por medio de educación ambiental, que podría brindarse en los colegios y universidades, y en las empresas públicas y privadas.

Hasta ahora, señaló Quintero, por la acción judicial fueron puestas en las vías señales de cuidado a la fauna silvestre, como lo son las chuchas.

PAOLA MORALES ESCOBAR
Redactora
MEDELLÍN

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.