Piden controlar proliferación de ratas en El Virrey

Piden controlar proliferación de ratas en El Virrey

Comunidad reclama intervenir población de roedores en el parque sin que se afecten especies de aves.

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25 de enero 2015 , 09:10 p. m.

Salen de las canecas, se meten por huecos entre el asfalto, corren por tubos y canales y ahora intimidan a quienes salen con sus mascotas en horas de la noche. Por alguna razón los encuentros con ratas en el parque El Virrey se han vuelto más comunes.

Sofía sale todos los días a pasear a su perro en este lugar y ha evidenciado cómo, desde hace unos seis meses, han comenzado a aparecer con más frecuencia estos roedores. “Salen de la basura, yo he visto hasta tres ratas, un día me saltaron dos. Ahora salgo con miedo”. (Lea también: ¡Hay que rescatar los parques de Bogotá!)

Este tipo de situación ha alertado a varios residentes asiduos al parque y a los habitantes de edificios cercanos y por eso el hospital de Chapinero, a quien le corresponde el control de la plaga en la zona, comenzó a realizar sus actividades de forma rutinaria, sobre todo, atendiendo una alerta: ante el aumento de personas que van al lugar a comer, el escenario sería más propicio para la especie animal.

Aunque la tarea fue bien recibida en su primera etapa luego se comenzó a notar que además de ratas moribundas a causa del veneno también comenzaron a aparecer aves muertas.

De esa situación también se percató el ecólogo Juan Caicedo, quien desde hace más de seis meses trabaja en la identificación de la línea de base de la ecología del parque El Virrey. “Notamos que de las 63 especies de aves identificadas hasta el momento dos variedades de búhos y cinco de aves migratorias como los halcones y los gavilanes, que migran desde Estados Unidos y Canadá, se pueden ver perjudicadas”.

Según el experto esta población no solo puede ver afectada su dieta por la disminución de ratas, base de su alimento, sino porque al comer animales envenenados que no mueren al instante pueden desarrollar enfermedades.

La explicación, según Caicedo, es que el plaguicida utilizado por el hospital de Chapinero llamado Brodifacouma a través de cebos es altamente peligroso para otras especies. “Yo investigué sobre este químico y encontré que hay estudios de universidades que demuestran que es muy tóxico para las aves y que por eso ha sido prohibido su uso en varios países, incluyendo a Estados Unidos e Inglaterra, cuando se afecta un área biodiversa”.

El Virrey es considerado un corredor ecológico que conecta varias especies en flora y fauna y de ahí el peligro de que algunas se vean afectadas porque se rompe la cadena. “Por eso pasamos un derecho de petición no para que no se trabaje en la disminución de la plaga sino para que se revise la forma en que se está haciendo. Los búhos, por ejemplo, pueden acumular veneno en su hígado y debilitar sus funciones vitales”, dijo Caicedo.

Agregó que por información del Acueducto de Bogotá supo que entre la autopista Norte y la carrera 7.ª hay 74 tubos de drenaje de aguas lluvias que miden entre 5 centímetros y dos metros de los cuales muchos no funcionan. “Esto se convierte en un espacio perfecto para que las ratas hagan sus madrigueras. Si se sellan estas entradas les estamos quitando el hábitat para su anidación y eso es mejor”.

Otra de las críticas de las fumigaciones que se han llevado a cabo es la falta de monitoreo para determinar si en realidad hay proliferación. No obstante, vecinos como la Asociación de Residentes del Chicó (Archi) han conocido los testimonios de la gente que ha visto ratas, sobre todo, en horas de la noche pero también de los pájaros que aparecieron muertos. “En septiembre encontramos varios moribundos, colibríes y hasta una tingua, por eso hicimos el reporte a la Secretaria de Ambiente”, dijo Beatriz Arango.

¿Qué dice el hospital?

El Hospital Chapinero explicó que realiza actividades de control de vectores en exteriores, siendo uno de los objetivos principales la línea que está orientada a controlar eventos transmisibles de origen zoonótico de interés en salud pública.

Esta tarea la hace a través de talleres con la comunidad donde se les suministra información y se les explica cuáles son las medidas de control que pueden aplicar para el control de vectores.

Dijeron que antes del uso de cualquier plaguicida adelantan una actividad inicial de diagnóstico del sitio y definición de los focos que serán intervenidos para, posteriormente, aplicar el plaguicida.

Con respecto al derecho de petición del 24 de octubre de 2014, en donde la Asociación del Chico Sur Occidental solicitó la suspensión de las fumigaciones que se están realizando en el corredor ecológico canal El Virrey y de acuerdo a argumentos ambientales donde aducen que los compuestos utilizados tiene posibles efectos secundarios tóxicos, el Hospital Chapinero suspendió de inmediato las fumigaciones.

No obstante, aclaró que los químicos utilizados cuentan con el registro ICA donde se garantiza que son aprobados por la autoridad competente para su utilización en nuestro país.

“Respetamos la biodiversidad que se encuentra en el corredor ecológico de la ronda canal El Virrey y que se rigen por los protocolos y procedimientos establecidos para tal fin, donde no se afecten la comunidad, la flora y la fauna”, dijeron a través de un comunicado reciente.

Por eso, les piden a las asociaciones de vecinos que planteen actividades de control no químico que aseguren el control y prevención para la proliferación de vectores en la zona pero que seguirá haciendo verificaciones periódicas en la zona. “Si la población de vectores incrementa, la institución procederá a reanudar los controles químicos”, puntualizó.

Por lo pronto la comunidad que vive en los alrededores del parque EL Virrey espera un pronunciamiento de la Secretaría de Ambiente acerca de otras formas de erradicar un posible crecimiento de la población de ratas.

Trampas y no veneno, en Central Park

El problema de las ratas es común en los parques. De hecho, en Nueva York (Estados Unidos) hay polémica por el uso de ciertos raticidas que matan otras especies animales, incluidas mascotas. La presión para prohibirlos viene ambientalistas que denuncian al menos 225 casos de envenenamientos de unas 30 especies, desde los años 80, según del Departamento para la Conservación Ambiental. Al comer ratas envenenadas, los gatos que son parte del problema, también mueren. En Central Park usan trampas y no pesticidas, desde el 2011.

CAROL MALAVER
Redactora de EL TIEMPO

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