Auschwitz: a siete décadas del peor horror

Auschwitz: a siete décadas del peor horror

En 1945, tropas soviéticas le dieron a conocer al mundo el mayor campo de exterminio nazi.

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24 de enero 2015 , 06:58 p. m.

El 27 de enero de 1945, hace 70 años, cuando ya los aliados habían inclinado decisivamente la balanza a su favor en contra del Tercer Reich en la Segunda Guerra Mundial, soldados soviéticos encontraron a 43 kilómetros de Cracovia a miles de personas, la gran mayoría judíos, abandonadas a su suerte, y otros tantos miles de cadáveres en fosas comunes a la intemperie. En su avance por Europa oriental, el Ejército Rojo se topó con el mayor campo de exterminio nazi: Auschwitz. 

(En fotos: Sobrevivientes de Auschwitz son retratados 70 años después de su liberación)

Aún faltaban meses para acabar la guerra en Europa, pero este descubrimiento comenzó a resolver las dudas que muchos tenían acerca del destino de grandes masas de judíos, eslavos, gitanos, homosexuales y hasta Testigos de Jehová que desaparecían de muchas regiones del este europeo y luego iban a parar en lugares como Auschwitz, que, si bien era el más grande, no fue el único. (Artículo relacionado: La 'caleña' que sobrevivió al horror del Holocausto en Auschwitz)

Complejo de muerte

Construido en 1940 como una ciudadela de la muerte ya sea por gas, ejecuciones, inanición o perversos experimentos científicos conducidos por Joseph Mengele, el complejo, que aún está en pie y es uno de los mayores atractivos turísticos de Polonia, se extiende por 40 kilómetros cuadrados, y en él murieron 1,1 millones de personas de las 1,3 millones que fueron enviadas allí. (Lea también: 'Al final siento que ganamos')

Este campo, integrado en la estrategia ‘Solución Final’, ideada por Adolf Eichmann y aprobado por Hitler, fue parte de una red de 39, que también integraban lugares tan temibles como Treblinka, en el noroeste de Polonia; Belzec, en Prusia Oriental; Sobibor, en tierras polacas, y Dachau, en la región alemana de Baviera. Entre 1933, año de ascenso del nazismo en Alemania, y 1945, el del fin de la guerra, murieron en estos lugares más de seis millones de judíos de varias nacionalidades, especialmente polacos, y otros cientos de miles que no encajaban dentro de los estándares nazis.

Engaño, gas y fuego

Pero, muy de lejos, Auschwitz, con todas sus construcciones anexas, como la de Birkenau, fue el campo más mortífero de todos.

El método de aniquilación más usado por los nazis en Auschwitz fue una combinación entre la asfixia por gas y la posterior cremación.

El ritual macabro consistía en engañar a los prisioneros, haciéndoles creer que tomarían un baño, y para eso se les entregaban jabones a la entrada de grandes salones que simulaban ser para higiene personal. No obstante, lo que salía de las duchas era gas Zyklon B, que mataba en segundos a cientos de personas, en una rutina diaria tras la cual los cuerpos eran llevados a los cinco crematorios del campo. Según datos recogidos de diversas fuentes históricas, cuando los hornos crematorios funcionaban a plena capacidad, podían reducir a cenizas más de 80.000 cuerpos al mes.

Trenes de la muerte

Tras operaciones como la Blitzkrieg (Guerra Relámpago) en la que tomaron países enteros en cuestión de días, los nazis capturaban a miembros de ejércitos enemigos y población civil, que enviaban en trenes a campos de concentración. La operación de Auschwitz se aceitaba con la efectividad de la red ferroviaria militar alemana, de cuyo manejo se encargaba la empresa estatal Reichsbahn.

Trenes de todas partes de Europa, con capacidades cercanas a los 300 prisioneros, llegaban diariamente a las puertas de Auschwitz, en las que aún se lee el lema “El trabajo los hará libres”. En los últimos meses de frenesí asesino, los prisioneros que bajaban de los vagones eran inmediatamente conducidos hacia las cámaras de gas. Auschwitz dejó de funcionar apenas unas horas antes de que fuera hallado accidentalmente por los soviéticos, cuando aún el olor a muerte se sentía en el aire.

LUIS ALEJANDRO AMAYA E.
Subeditor Internacional

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