Semana clave en el futuro de la política por caso Zuluaga

Semana clave en el futuro de la política por caso Zuluaga

Será interrogado en la Fiscalía sobre los servicios que prestó a su campaña el hacker Sepúlveda.

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24 de enero 2015 , 06:13 p.m.

El viernes, en la dirección del CTI de la Fiscalía, se llevará a cabo una de las diligencias judiciales de mayor trascendencia política de los últimos años en Colombia. Ese día, el excandidato presidencial Óscar Iván Zuluaga rendirá interrogatorio sobre los servicios que prestó a su campaña política el hacker Andrés Fernando Sepúlveda, preso por intentar sabotear el proceso de paz con las Farc.

Aunque se trataba de una diligencia ‘cantada’ desde la misma época de la campaña electoral, tras la aparición del polémico video de la reunión entre el hacker y Zuluaga, el llamado a interrogatorio desató una tormenta política. Más que por los pocos antecedentes de la situación, porque la notificación prácticamente se hizo a través de los micrófonos.

“Hay que llamar la atención sobre lo que implica en el ambiente político el que el partido que acaba de conseguir cerca de siete millones de votos y que representa a un sector importante de la sociedad vea cómo uno de sus principales dirigentes se entera de la mencionada novedad de una forma que nada aporta a la causa que la motiva y que, por el contrario, mucho ruido genera”, decía el editorial de EL TIEMPO del pasado jueves. Posiciones similares se vieron en los principales medios de comunicación del país.

El hecho concreto es que el próximo 30 de enero el fiscal que lleva los procesos del hacker y de la central de inteligencia militar Andrómeda le preguntará a Zuluaga sobre el tipo de contacto que mantenía con Sepúlveda, cuántas veces se entrevistó con él; si dio instrucciones sobre las actividades que debía realizar para su campaña y, además, si estaba al tanto de los pagos que se le hicieron en el primer semestre del año pasado.

Un día antes, el jueves, ese mismo fiscal debe escuchar a David Zuluaga, hijo del candidato y quien fue gerente de la campaña presidencial del Centro Democrático y quien ha sido mencionado por el hacker como uno de sus principales contactos. David Zuluaga, de 24 años, está adelantando un doctorado en la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, y su defensa pidió que sea escuchado en el consulado de Washington vía skype. La Fiscalía aún no ha respondido a esa solicitud.

Desde el uribismo se habla de una persecución penal con orígenes políticos y de una supuesta falta de garantías para la defensa. Altas fuentes de la Fiscalía aseguran que se trata de un paso lógico en una investigación por actos contra la seguridad nacional y que las consideraciones políticas no pueden ser esgrimidas para justificar que la justicia se quede cruzada de brazos.

También esta semana, el 28 de enero, es esperado en la Fiscalía la ficha del Centro Democrático más enredada por el escándalo del hacker: Luis Alfonso Hoyos, ‘asesor espiritual’ de la campaña política de Zuluaga y quien está por fuera del país desde diciembre pasado.

El ruido político

Exsenador y exministro de Hacienda del expresidente Álvaro Uribe, Óscar Iván Zuluaga figura hoy como director del Centro Democrático y, según varios congresistas de ese partido político, ha cumplido un papel muy activo en la organización de la colectividad y en la instalación de los directorios municipales y departamentales, con miras a las elecciones regionales de octubre próximo. Precisamente, desde esas toldas políticas sostienen que las actuaciones de la Fiscalía supuestamente buscan afectar los planes políticos del partido del expresidente Uribe.

Por el lado del Congreso, han anunciado un “endurecimiento” de su papel opositor al gobierno del presidente Santos.

El senador Alfredo Rangel, por ejemplo, dijo que la diligencia a la que fue citado el director de la colectividad causará “una mayor animosidad en la forma en que el partido se va a expresar sobre el Gobierno y sus políticas”. “Creo que esto sí va a tener un impacto en el tono y en la forma de expresión del partido”, afirmó.

A su vez, el representante a la Cámara Edward Rodríguez dijo que “sin duda” se va a endurecer el papel opositor del uribismo, y anticipó que su partido “no se va a replegar”.

Un escenario probable es que la oposición del Centro Democrático al proceso de paz, que entró este año a su etapa definitiva, se radicalice aún más en dos frentes claves: la reglamentación del Marco Jurídico para la Paz, prevista para después de la firma de los acuerdos, y la refrendación popular de lo que se pacte en La Habana, que podría coincidir con los comicios de octubre.

Pero más allá de la agitación política, expertos consultados por este diario coinciden en que dada la gravedad del escándalo del hacker, a todo el país, Centro Democrático incluido, le conviene que la justicia haga plena claridad sobre lo que realmente se hacía en la oficina del sector del Chicó, en Bogotá, donde Andrés Fernando Sepúlveda mantuvo por más de tres meses su centro de operaciones cibernéticas.

El exprocurador Jaime Bernal Cuéllar considera que es probable que el fiscal Eduardo Montealegre se haya equivocado en “la forma de notificar la citación”, pero no en la decisión de llamar a declarar a personas que podrían aportar información valiosa para el caso.

En el mismo sentido, el ex vicefiscal Francisco Sintura asegura que “Colombia es un Estado democrático de derecho y en esos estados nadie está por encima de la ley, sean Gobierno u oposición”.

Es la misma posición del exprocurador Carlos Gustavo Arrieta, quien dice que “no se puede pretender que a una persona no la llamen a declarar o la dejen de investigar por criterios políticos”.

La Fiscalía le apunta a establecer si las cabezas de la campaña del Centro Democrático sabían de las actividades de Sepúlveda en contra del proceso de paz, y cuenta con la confesión del hacker, quien asegura que utilizó plata proveniente de esa empresa política para comprar información de inteligencia sobre las negociaciones de La Habana.

La defensa de Zuluaga ha enfilado su artillería en cuestionar la autenticidad del famoso video de la cita con el hacker, y en apuntalar la tesis de que Sepúlveda fue una especie de caballo de Troya en la campaña del Centro Democrático.

Al final de la semana, de todos modos, el fiscal del caso tendrá nuevos elementos para decidir el paso por seguir. A pesar de que le queda un año de plazo para tomar la decisión, tiene encima la presión de su actuación como pocos operadores de la justicia y los ojos de todo el país.

JUSTICIA
Justicia@eltiempo.com

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