Amaranta y María Isabel, las sucesoras de Catherine Ibargüen

Amaranta y María Isabel, las sucesoras de Catherine Ibargüen

Las dos atletas bogotanas buscan cupo en la selección para el Mundial de Menores de Cali en julio.

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23 de enero 2015 , 08:53 p. m.

 El reloj marcaba las 4:45 p. m. La tarde ya caía, el sol no era tan fuerte y se sentía una brisa helada que invadía el sector de la pista del atletismo de la Unidad Deportiva de El Salitre en Bogotá. Entre las indicaciones de su técnico Jaime Herrera, María Isabel Arzuaga González y Amaranta Ruiz Martínez realizaban piques de unos 100 metros que terminaban en cortos saltos.

Las dos atletas de la Liga de Bogotá, que ya miran al salto triple como su prueba reina, no le ‘escurren el bulto’ al trabajo y en la pista alterna de El Salitre, la de calentamiento, pues en la principal se realizaban las competencias del Torneo Intercolegiado.

María y Amaranta ponían todo el empeño para mejorar su técnica, pues cada una tiene la idea clara de superar los registros de su ídolo, Catherine Ibargüen, hoy por hoy, la mejor atleta del país, que no tiene rival en la misma competencia en la que las dos pequeñas deportistas tratan de emularla.

María Isabel, a pesar de sus 16 años, ya tiene una amplia experiencia competitiva. Nació en Bogotá el 15 de abril de 1998 y sus padres, Alexánder y Renata, son su gran apoyo.

En el 2009 tuvo la oportunidad de vivir en Alicante (España). Su mamá se fue a estudiar un doctorado y se la llevó con su hermano, Tito. Mientras estudiaba, una compañera la llevó a la pista de atletismo y allí la vieron varios técnicos, quienes la animaron a practicar esta disciplina.

“Es difícil olvidar que el 20 de septiembre del 2009 fui por primera vez a la pista y me quedé. Me decían que era rápida, que hacía buenos tiempos y por eso me metí sin querer”, recordó María Isabel, quien le agradece a la vida haber estado fuera del país, pues la maduró en todo sentido.

Volvió en el 2011 a Colombia, siguió estudiando, pero fue a la Liga de Atletismo de Bogotá, se presentó y allí le dieron la oportunidad de entrenar.

Los títulos

De ahí para adelante los éxitos la acompañan. Fue campeona nacional de pentlatón en 2013 y hace parte de la preselección Colombia que defenderá la localía en el Mundial de Menores en julio de este año en Cali. El salto triple la enamoró. Su mejor marca es 11 metros 34 centímetros, claro, lejos del registro de 15 metros 31 centímetros de Ibargüen, con quien María Isabel ha podido compartir momentos.

“Una vez me la encontré entrenando acá en Bogotá y lo hice a la par con ella. Es difícil ver que una atleta sonría como lo hace ella. Esa vez me dio varios consejos técnicos, pero lo que más me llamó la atención fue que Catherine me hizo énfasis en que uno debe tener confianza y seguridad en lo que hace. Eso me sirvió mucho, pues lo he puesto en práctica y es cierto. La confianza y la seguridad de lo que ella habla es muy importante, uno debe saber que hay que luchar hasta el final para cumplir sus metas”, advirtió esta estudiante de décimo grado del Instituto Pedagógico Arturo Ramírez Montúfar, que mide 1,70 metros y pesa 60 kilos. Su idea es superar a Catherine. Dice que tiene con qué, que su biotipo y sus condiciones le ayudarán para eso.

Sabe que no será fácil, pero sacrifica momentos con sus amigos, salidas a reuniones y hasta vacaciones con su familia para mejorar su condición, progresar y seguir adelante en su anhelo.

“A veces uno ve a Catherine lejos con sus marcas, pero soy joven y se puede superar lo que ha hecho. Claro, no es fácil, pero para eso nos preparamos, para eso entrenamos y nos sacrificamos. Sería ideal alcanzar esas marcas, pues ella es nuestro ícono en el deporte”, señaló María Isabel, que se da cuenta de que la pista principal de El Salitre está desocupada y corre hacia la zona del salto triple.

Amaranta interrumpe su calentamiento y comienza a hablar, claro, no con la energía y confianza de su compañera de entrenamiento, pues es tímida y piensa lo que va a decir.

Ella nació el 11 de noviembre de 1999 en la capital del país, en el hogar de Stevens y María, y comparte el poco tiempo libre que le queda con ellos y sus hermanos, Diana y Esteban.

Su nombre lo escogió su papá, quien lo encontró en el libro Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez, en el que Amaranta es la hija de José Arcadio Buendía y Úrsula.

En el 2010 pisó por primera vez una pista de atletismo. Llegó porque en el colegio siempre le ganaba a sus compañeros en las competencias. Se interesó por el deporte base y luego se metió en los saltos, guiada, también, por el profesor Herrera.

Su mejor marca en el salto triple es 10 metros 21 centímetros en la categoría de menores. Entrenar, para ella, es una religión.

“Es como intensa para eso. Siempre piensa en entrenar, en ir a la pista, incluso, varias veces dejar de estar con la familia, de ir a algún lado con sus amigos por ir a la práctica. Eso me dice que es una niña dedicada a lo que le gusta, al deporte, y ojalá llegue lejos, muy lejos”, precisó su mamá, María.

No conoce a Catherine

Estudia noveno grado en el Claustro Moderno y se destaca por su amor al deporte, el apoyo a sus compañeros y la energía que le pone a todo lo que emprende.

Amaranta no conoce personalmente a Catherine Ibargüen, pero quiere, algún día, tener la oportunidad de hablar con ella, aunque se quedaría de una pieza.

“Es difícil saber que me la puedo encontrar. La verdad, no me imagino qué haría, qué le diría, pues quiero ser como ella, la gran figura del atletismo en el planeta. Sería importante hablar con ella”, señaló.

Y no es para menos. Ya nos dábamos cuenta de que Amaranta es de pocas palabras, pero se arriesga a decir que a Ibargüen le diría lo mucho que la admira y le pediría un consejo para llegar al peldaño que la atleta de Apartadó (Antioquia) ocupa en estos momentos.

“La verdad es que uno hace muchos sacrificios. Lo que dice mi mamá es verdad: soy muy intensa con el atletismo. No salgo con mis amigos, no voy a fiestas y pocas veces me reúno con mi familia, todo porque tengo las ganas y el deseo de ser como Catherine”, precisó la deportista bogotana, de 1,69 metros de estatura y 50,2 kilos de peso.

En el colegio tiene fama de aguerrida, y no parece, pues a veces su timidez la vence. Claro, ella se excusa en que, cuando no tiene confianza en las personas o cuando apenas las conoce, pues no puede demostrar como verdaderamente es.

En las competencias es otra, cambia del cielo a la tierra. Rápidamente se convierte, su personalidad da un giro de 180 grados y se vuelve agresiva, de mentalidad ganadora, una persona a la que no le sirve sino el triunfo y que lucha para conseguir siempre el número uno.

“Peleo por lo que es mío, por lo que considero que puedo alcanzar y no me canso de eso, porque pienso que los objetivos se pueden cumplir con ganas y disciplina. Quiero llegar lejos y eso se consigue con mucho trabajo y sacrificio”, advirtió.

Amaranta sabe que no es fácil igualar, y mucho más superar lo que ha hecho Catherine, pero no le tiene miedo a ese reto. Nada la intimida para tratar de alcanzar su máximo objetivo de ser como Ibargüen.

El profe Herrera llama a sus dirigidos a la pista principal de El Salitre. Una vez escucha el pitazo, Amaranta emprende veloz carrera y no le pierde el paso a María Isabel.

Las dos se van juntas, las esperan dos horas de ejercicios, de esfuerzo, de intentos por mejorar la técnica, pero todo apunta y va en beneficio de ir tras los ‘saltos’ de Catherine.

LISANDRO RENGIFO
EL TIEMPO

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